LA INTERNA DE LA DERECHA

Jorge Triaca: “Milei canalizó el enojo, pero es momento de algo más maduro”

El exministro de Trabajo cuestiona la falta de previsibilidad institucional del Gobierno y sostiene que el PRO aporta experiencia de gestión y volumen político al oficialismo en áreas clave de la administración.

triaca Foto: X

El gobierno de Javier Milei atraviesa una etapa de crecientes diferencias con el PRO, mientras dirigentes del macrismo cuestionan el estilo de confrontación permanente del Presidente y reclaman mayor previsibilidad institucional, volumen político y capacidad de gestión para consolidar las reformas impulsadas por el oficialismo. Según el exministro de Trabajo, Jorge Triaca, en Modo Fontevecchia, emitido por Net TV, Radio Perfil (AM 1190): “Milei canalizó el enojo, pero es momento de algo más maduro”.

El economista y dirigente político argentino vinculado al PRO y a Mauricio Macri, Jorge Triaca, fue ministro de Trabajo entre 2015 y 2018 durante el gobierno de Macri y antes había sido diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Al mismo tiempo, integró la Fundación PensAR, uno de los principales think tanks del macrismo. 

Hoy hay un cambio en el clima político, en el humor de la sociedad, en la aprobación del presidente Milei y, fundamentalmente, un cambio copernicano en el perfil político del expresidente Mauricio Macri. Aquí, en la presentación que hicieron, yo agregaría que usted es una de las personas más escuchadas por Macri, así que teníamos un enorme interés en conocer su opinión sobre estos cambios que se produjeron.

Le decía que creo que ahí hay un planteo que nosotros hacemos, que es la voluntad de cambio en la Argentina. La Argentina requiere cambiar muchas cuestiones de fondo y creemos que el gobierno de Mauricio Macri sembró las cosas que tenía que sembrar.

El gobierno de Milei es un gobierno que claramente apunta a resolver muchas cuestiones y creemos que hay muchas cosas con las que coincidimos, pero hay otras de las que claramente diferimos. Por eso planteamos “el próximo paso”. Estamos planteando que la Argentina tiene que pasar de una fase de destruir las cosas que el Estado hacía mal, que no había que perder tiempo y que había que resolver inmediatamente, a empezar a construir.

¿Qué cosas tenemos que hacer para que la Argentina crezca? Brindar un marco institucional que tenga certeza, predictibilidad, una Justicia sólida y un ámbito donde se desarrollen todas las cuestiones vinculadas a la infraestructura que hace falta para desarrollar nuestro país: caminos, puertos, aeropuertos e infraestructura energética. Esas son las cuestiones que resuelven definitivamente los problemas de los argentinos.

Ahora, cuando conversamos la última vez, se suponía que todas esas tareas, englobadas dentro del “segundo paso”, las podía llegar a hacer el presidente Javier Milei en un segundo período, siendo reelecto, mientras que hoy la percepción es que no. Entonces, me gustaría su reflexión exclusivamente sobre qué cambió. ¿Por qué hoy Milei da demostraciones de que no es quien puede llevar adelante ese segundo paso y requiere, como dice Macri, al PRO preparado para volver a gobernar?

Fíjese usted que este análisis lo puede compartir. Quizás las figuras más destacadas del Gobierno son aquellas que tuvieron experiencia en el gobierno de Mauricio Macri. Hablamos de Toto Caputo, hablamos de Patricia Bullrich, hablamos de Federico Sturzenegger.

Creo que eso ha dado una muestra de que la experiencia vale, de que el conocimiento y las horas de vuelo sirven, y que esas horas de vuelo le permiten a la Argentina conseguir resultados concretos. Ahora falta mucho en otros aspectos también y definitivamente ahí es donde aparecen las especulaciones.

Es un presidente que se ha dedicado mucho a la macro, pero que todavía tiene que generar no solamente el desarrollo de la micro, sino también la infraestructura que le brinda a esa micro la oportunidad de desarrollarse. Ese es el paso que creemos que hace falta seguir.

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Y, por otro lado, avances institucionales. A todos les queda clara la diferencia entre el PRO y el gobierno de Milei, entre otras cosas, por ese cuidado institucional y el respeto por los distintos actores e instituciones. Jamás hemos escuchado al presidente Macri hablar del modo en que se habla de la Justicia, del Congreso o de los periodistas.

Siempre se planteó que eso hacía una enorme diferencia para generar sustentabilidad en un marco institucional que asegure inversiones en la Argentina. Porque es muy fácil tirar barrabasadas, pero cuando uno tiene que preservar la calidad institucional pensando en que eso brinda oportunidades de desarrollo a los argentinos, ahí es donde tiene que reflexionar.

¿Conviene hablar así de los jueces? ¿Conviene hablar así de los periodistas? ¿Conviene hablar así si, en el fondo, lo que estamos tratando de generar es un marco institucional de certeza?

Ahora, trabajemos sobre mejorar la calidad de la Justicia, trabajemos sobre mejorar la transparencia de la gestión legislativa, trabajemos sobre dar transparencia en los actos y funciones de los funcionarios. Ahí hay enormes diferencias.

Usted mencionó a Caputo, Sturzenegger y Bullrich. ¿Podría existir algo parecido a lo que fue el traspaso entre el gobierno de Duhalde y el de Néstor Kirchner, en el que uno de los puntos electoralmente atractivos era garantizar la continuidad del ministro Lavagna? Recordará que ese fue uno de los puntos centrales de la campaña: mantener al ministro de Economía. En este caso, mantener al ministro de Economía, mantener a quien fue la ministra de Seguridad y mantener a quien es el ministro de Desregulación Económica. ¿Hay un punto a partir del cual el PRO podría garantizar la continuidad de los mejores ministros de Milei?

Sin duda para nosotros son personas de una cercanía enorme. Muchos de ellos son mis amigos y yo les tengo un enorme respeto. No solamente eso, sino que los hemos ayudado en todo lo que nos han pedido.

Desde las discusiones del régimen penal hasta todo lo que tenga que ver con las reformas que hacía falta encarar desde el Ministerio de Economía o las desregulaciones que impulsó el ministro, el PRO siempre estuvo ahí para dar una mano y acompañar.

Ahora bien, hay cosas por hacer y me parece que ahí hay enormes diferencias. Creo que eso es lo que un montón de personas en la Argentina dicen: “Bueno, quizá hoy es el momento de buscar algo más maduro, que genere más confianza, más respeto y que no esté todo el día en estado de alerta o de ebullición, sino que apunte a generar más previsibilidad”.

Hoy nosotros le dedicamos parte de la apertura del programa, pero también hemos tenido distintos entrevistados en los últimos días que nos plantean de manera textual que Patricia Bullrich podría ser candidata por el PRO. ¿Usted ve factible esa posibilidad de que vuelva y sea candidata por el partido?

Yo creo que Patricia es una dirigente que ha dado muestras de su vocación de ser parte de ese campo y también, en esa vocación, ha dado tantas vueltas carnero que muchas veces nos confunde. A veces no sabemos si va para un lado o para el otro.

Pero más allá de todo, creo que hay que rescatar ese valor. Eso no significa que vayamos detrás de un proyecto biográfico. Y ahí me parece que hay otra mirada distinta respecto de Patricia.

Hoy veo que ella, en su rol en el Congreso, está brindándole uno de los grandes activos que necesita el Gobierno, que es gestión política dentro de la Cámara de Senadores y, por supuesto, dentro del Congreso.

Lo escucho y me queda una palabra: madurez. Experiencia, gestión, todos componentes que tienen que ver con el paso del tiempo. ¿Hay una especie de reivindicación, en la sociedad argentina, respecto de valores que cuando Milei emergió eran, por el contrario, los “ñoños republicanos” o lo viejo, mientras Milei representaba lo nuevo? ¿Percibe un cambio de subjetividad respecto del valor que tiene la experiencia?

A mí me gusta analizar las emociones de la gente o cuáles son las emociones predominantes.

La emoción que más se generalizaba siempre era la frustración, porque eran intentos que llegaban y no traían los resultados que esperábamos. Entonces había una expectativa alta, un resultado medio o bajo y, en el medio, siempre se generaban frustraciones.

Yo creo que Milei canalizó algo más que la frustración: el enojo. La pandemia y una mala gestión de Alberto Fernández generaron mucho enojo y mucha bronca en la gente.

Entonces los nietos les decían a los abuelos: “Abuelo, vos me dijiste que vote a Macri, que vote a Cristina, que vote a Alberto y con todos me fue mal. Dejame probar con la motosierra”.

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Y eso pasó. Los abuelos votaron lo que les decían los nietos. Hoy me parece que la cosa va por otro lado. Los abuelos dicen: “Che, no nos está yendo tan bien tampoco con este que me propusiste”.

Entonces me parece que ahí aparece una emoción vinculada con buscar algo que genere confianza, que genere lo conocido, lo que sabemos que tiene la certeza y la capacidad para resolver. Y yo creo que ahí el PRO, en la figura de Mauricio, encuentra un candidato que no hay muchos con esas características en la Argentina.

¿Y lo imagina a Mauricio Macri candidato a presidente en 2027?

Yo creo que Mauricio, y él lo ha dicho, hoy no está pensando en una candidatura y está muy lejos de hacerlo. Pero también siento que es un tipo súper responsable, que ha hecho todo lo posible por mejorar y que no abandonó la política cuando muchos presumían que después de ser presidente la iba a abandonar.

Sigue estando ahí. Creo que, si la responsabilidad lo toca y, sobre todo, pensando en el bien y en el desarrollo de una Argentina para todos, que incluya oportunidades y que haga bien las cosas, va a asumir esa responsabilidad.