Rumbo económico

Juan Negri: “Si el peronismo anunciara señales de continuidad se desplomaría el riesgo país”

El analista político sostuvo que una señal de continuidad de las políticas económicas por parte del peronismo podría desplomar el riesgo país. Además, analizó el deterioro de la confianza en Javier Milei y el peso de las expectativas electorales en la percepción de los mercados.

Juan Negri, analista internacional Foto: Cedoc

El riesgo país, la confianza de los mercados y el futuro electoral del Gobierno de Javier Milei fueron algunos de los ejes de la conversación entre Juan Negri, doctor en Ciencia Política y director de las carreras de Ciencia Política y Gobierno y de Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, y Jorge Fontevecchia. En Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el analista examinó el peso de los factores políticos internos en la percepción de los inversores y la relación entre las expectativas económicas y el comportamiento electoral de los argentinos.

Durante la entrevista, Negri sostuvo que la posibilidad de una continuidad de las políticas económicas actuales podría modificar la percepción de los mercados y planteó que el peronismo podría reducir la incertidumbre si anticipara que mantendrá algunas de esas medidas en un eventual gobierno. También analizó el deterioro de la confianza en Milei, el papel de la dirigencia opositora y las similitudes entre el malestar social en la Argentina y las protestas que atraviesan distintos países europeos.

Juan Negri es doctor y máster en Ciencia Política por la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, donde asistió como becario. Dirige las carreras de Ciencia Política y Gobierno y de Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella. También se desempeña como profesor ordinario exclusivo en el Departamento de Ciencia Política de la misma institución. Trabaja como analista y consultor político independiente para empresas, gobiernos y organismos internacionales. Además, es miembro y colaborador del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento.

Cómo le va Juan. Jorge Fontevecchia lo saluda. Usted escuchaba hace un ratito la conversación que teníamos con el entrevistado precedente sobre el tema económico. ¿Cuánto hay de político en este riesgo país? ¿Y si, de alguna manera, la caída del índice de confianza en el Gobierno tiene un correlato no simplemente con lo que luego van a votar los argentinos, sino con el riesgo país, en el sentido de que los mercados votan antes?

Qué tal, Jorge. Buen día. A mí me parece que un tema que quedó claro en la entrevista anterior es que los factores internos son mucho más importantes que el contexto internacional para explicar nuestro riesgo país. Yo creo que eso tiene que ver con lo que el Gobierno llama peyorativamente "riesgo kuka", que básicamente es el temor de los mercados a una vuelta a políticas económicas con las que no están de acuerdo. Me parece incontrastable ese punto. La diferencia entre Chile, Brasil, Argentina y posiblemente México es que en Argentina la elección presidencial define un montón de temas de la política económica, mientras que en el resto de esos países no se dan esos grandes movimientos pendulares. Eso ya es un clásico: se viene hablando hace mucho tiempo sobre la particularidad de la política económica argentina. Ahora, eso no nos puede hacer perder de vista que la posibilidad de que la oposición gane las elecciones del año que viene también tiene que ver con el desempeño económico del Gobierno actual. Y eso me lleva al segundo punto. Nosotros, en la universidad, tenemos el índice de confianza en el Gobierno, que en general aparentemente está bastante bien correlacionado con los resultados electorales. Lo que vemos es un deterioro de la figura de Milei, que creo que tiene que ver con la percepción de la sociedad de que la economía no levanta. Ese va a ser, creo yo, el principal factor a la hora de votar el año que viene.

¿Cómo se resuelve el dilema de una sociedad que vota lo que los mercados no quieren y de los mercados que no están de acuerdo con lo que vota la sociedad? Supongo que es una problemática de orden histórico. Finalmente, estamos hablando de una lucha de clases entre los intereses del sector financiero y los intereses de otros sectores. ¿Cómo se termina resolviendo? ¿Quién le tuerce el brazo a quién?

Bueno, si nosotros miramos la historia europea, lo que vemos es que los liderazgos políticos, las élites políticas europeas, muchas veces fueron de espaldas a sus sociedades, llevando adelante políticas con las que estas no estaban de acuerdo. Un ejemplo muy concreto es la creación del mercado común europeo. Cuando esto empieza a ocurrir, en la década de 1950, buena parte de las sociedades europeas todavía recordaban que habían estado en guerra con quienes ahora se estaban integrando. Imagínese que los primeros movimientos fueron en 1951. Para buena parte de los franceses, los alemanes eran quienes habían matado a sus padres y a sus hermanos. Entonces, la élite europea dijo: "Bueno, no, pero este es el camino". Lo que empieza a ocurrir es que, si ese movimiento tiene éxito, es decir, si las sociedades empiezan a percibir una mejora en su calidad de vida, están dispuestas a aceptar esos cambios. Entonces, la clave para el Gobierno es que esto empiece a tener resultados. Si no, tal vez ese dilema no se resuelve.

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Ahora, concretamente, vamos a la causa de la causa. Bueno, perfecto. Pero como la sociedad vuelve a votar peronismo recurrentemente, es porque no funcionó con Macri, no funcionó en un determinado momento al fin de la convertibilidad. En épocas anteriores había dictadura, por lo que la sociedad no votaba, pero, de cualquier forma, había un agotamiento de esa propia dictadura porque no lograba producir esas mejoras que justificaran su longevidad. Al revés, en el caso de China, se podría decir que se legitima al régimen en la medida en que mejora las condiciones de vida de la mayoría de las personas. Mi pregunta es: ¿puede haber un liderazgo que finalmente perdure sin mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad?

Bueno, para eso debería cambiar la estructura de incentivos. Yo creo que la Argentina tiene material para eso. Me da la impresión de que buena parte de los gobernadores, incluso los que son de extracción peronista, favorecen, por ejemplo, las grandes inversiones. Los gobernadores del noroeste, por ejemplo. Me parece que hay una percepción de la sociedad de que el déficit fiscal es un problema y el déficit energético es un problema. Entonces, conforme la élite política local perciba que volver para atrás, en el sentido estricto del término, es un problema, eso puede cambiar. A mí me da la sensación, y los números muestran, que hay alrededor de dos tercios, la mitad de la población argentina que no quiere volver al pasado, como sea que definamos eso. Pero yo creo que hay material, hay espacio para el surgimiento de una oposición de centroizquierda a un gobierno como el que tenemos hoy, sin necesidad de caer en los vicios macroeconómicos de las gestiones anteriores.

No, estamos totalmente de acuerdo, pero vuelvo con el dilema entre que el mercado no lo percibe así, como usted dice, dos terceras partes de la sociedad, lo que indicaría que hay convicciones que son más o menos perennes, pero los mercados no lo perciben así.

Bueno, ese dilema puede tener otra solución, en el sentido de que, conforme la amenaza del triunfo electoral del peronismo genera una subida económica, esta se convierte en una profecía autocumplida porque, finalmente, por esa misma situación, en parte colaborada por los actores externos, el peronismo termina ganando. Eso puede ocurrir. Vuelvo a insistir con esto: no necesariamente ese dilema se termina resolviendo.

Juan, a veces me gustaría especular con una hipótesis, a ver qué le parece. Las metáforas que muchas veces se utilizan en la economía son metáforas médicas. Podríamos decir que el remedio está en parte del problema, así como la vacuna tiene en su composición el mismo componente que pretende curar. ¿La solución va a ser el día que haya un gobierno peronista que continúe una política como en el caso de Brasil, donde Lula continuó las políticas de responsabilidad fiscal? ¿La única solución para que esto desaparezca no es que sea reelecto un presidente antiperonista, sino que algún día el peronismo tenga una política de responsabilidad fiscal que sea sustentable y que perdure en el tiempo?

Sin dudas, sin dudas. No tengo dudas sobre eso. De hecho, si el peronismo, la dirigencia, quienquiera que sea, anunciara hoy que su próximo gobierno continuaría alguna de las políticas de este gobierno, por ejemplo, la cuestión fiscal y la apertura de los mercados internacionales, el riesgo país argentino se desplomaría casi en el acto. Eso casi no tiene dudas. Los mercados, digo, pueden estar equivocados, pero suelen valorar ese tipo de señales de continuidad. Cuando todos los candidatos de 1999, por ejemplo, apoyaban la convertibilidad, o el ejemplo de Lula en 2002, cuando dice: "Bueno, al Fondo Monetario a veces hay que ir", etcétera. Definitivamente, por eso yo decía que creo que hay espacio para el surgimiento de una oposición de esa manera. La respuesta del peronismo podría ser: "Yo no tengo por qué hacer la campaña que quieren los mercados". Y, por supuesto, están en su derecho.

Bueno, aquello de "si les dijera lo que voy a hacer, no me votarían", o el planteo de que, una vez electo, modifica la situación. ¿Cuál es su opinión de cuánto del riesgo país es el propio riesgo Milei? ¿Cuánto influye la propia personalidad del presidente como componente, y no solamente lo vulgarmente llamado "riesgo kuka"?

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Creo que tiene un peso relativamente alto. Por supuesto, no le puedo poner una cifra, pero diría que es relativamente alto. Creo que tiene que ver con lo mismo: cuando hablamos de los mercados en estos términos genéricos, estamos hablando de tal vez un inversor, un CEO o lo que fuere, que no está al tanto de los meandros de la política argentina. Recibe un resumen de noticias y se va enterando de a poco; lee tal vez Bloomberg o alguna publicación internacional de ese tipo. El punto de partida es el mismo: la personalidad de Milei y su política económica son elementos que, conjuntamente, reducen las probabilidades de que el Gobierno sea reelegido el año que viene. Es como parte del mismo problema. Cuando los inversores se preocupan, no es que estén preocupados por la personalidad del presidente en un sentido psicológico del término, sino porque piensan que eso es contrario a la posibilidad de que pueda reelegir. Es como que a veces se está pegando un tiro en el pie. Entonces, son como las dos caras de la misma moneda. Al final del día, yo creo que el riesgo país transmite que esta política puede no continuar en 2027 y que eso, para los mercados, es riesgoso.

Cuando usted ve lo que está sucediendo en Europa, ya hay cinco países simultáneamente con protestas que tienen un elemento en común, más allá de los disparadores particulares: la calidad o el costo de vida no están a la altura de las expectativas de los ciudadanos. ¿Encuentra algún elemento común en todos ellos? ¿Percibe algo parecido a lo que ocurrió después de las protestas por la crisis de las hipotecas? ¿Hay algún punto en común entre eso y lo que puede llegar a suceder en la Argentina en algún momento si los ciudadanos continúan con una política económica que perciben que no les da beneficios?

Sí, hay puntos en común, por supuesto. América Latina es una región comparativamente más pobre que Europa, donde esto está ocurriendo en sociedades más opulentas. Pero hay un punto en común que creo que tiene que ver con el sentimiento de frustración de buena parte de los segmentos de la sociedad. En particular, en Europa, los jóvenes no ven posibilidades de comprarse una casa, por ejemplo. En ese caso, nos hermana por distintas razones con lo que muchos argentinos viven. Entonces, insisto, hay un telón de fondo común que tiene que ver con juventudes que no ven posibilidades, que están frustradas, y con democracias que no parecen ser capaces de satisfacer esas demandas. En el caso europeo, además, está la implosión del centro político. En algunos casos, como en Francia, es muy notable. El viejo Partido Socialista de Mitterrand y el viejo gaullismo han desaparecido completamente. La elección del año que viene está dividida entre, básicamente, La Francia Insumisa y el Frente Nacional. Ese creo que es el punto común: una crisis fiscal en Europa que, en ese caso, sí creo que está ayudada por el contexto, porque los precios de la energía han subido muchísimo en Europa producto de la invasión rusa y eso ha afectado a las arcas públicas.

Juan Negri, muchísimas gracias. Le mandamos un saludo cordial y nos mantendremos en contacto.

Nos mantenemos en contacto. Muchas gracias, Jorge.

LMM