El debate sobre el déficit fiscal volvió al centro de la discusión económica a partir de las dificultades que atraviesan los sectores que generan empleo. Gonzalo Martínez Mosquera planteó una interpretación diferente sobre el origen de la informalidad: “Yo tiendo a ver que es la insistencia del gobierno en sostener el superávit fiscal lo que fuerza a la sociedad a trabajar de manera informal”.
En la Ronda de Economistas (RDEco) de +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Martínez Mosquera, Claudio Montiel y Guido Bambini debatieron sobre el margen para aplicar una política fiscal expansiva, sus posibles efectos sobre la inflación, el tipo de cambio y la actividad y las alternativas para impulsar la economía.
Déficit fiscal y actividad económica
El especialista sostuvo que existe margen para una política fiscal expansiva y afirmó: “La situación que vemos en los sectores que generan empleo está mostrando que hay lo que se llama espacio fiscal para tener déficit y generar una demanda que mucho más que a los precios va a ir a la actividad”. En esa línea, recordó que Domingo Cavallo también planteó la posibilidad de recurrir al déficit fiscal en el contexto actual.
Martínez Mosquera aclaró que no se trata de una cuestión monetaria, sino fiscal: “Básicamente de política fiscal que, bueno, ahí significaría o aumentar el gasto o bajar los impuestos”. Y defendió que, bajo determinadas condiciones, el déficit podría utilizarse como herramienta para estimular la actividad.
Déficit, inflación y tipo de cambio
Ante la posibilidad de que una política expansiva genere inflación o deuda, Martínez Mosquera reformuló el interrogante: “La pregunta en realidad es cómo hacés para que ese déficit no genere inflación”. Según su diagnóstico, “la situación de la economía, llamémosla urbana, muestra que hay espacio fiscal” para impulsar medidas como una reducción de impuestos.
El economista también vinculó esta estrategia con el tipo de cambio: “Esa mayor emisión de activos en pesos iría mucho más a la actividad que a los precios”. Y sostuvo que una forma de corregir el denominado atraso cambiario sería “generar déficit fiscal”.
Claudio Montiel planteó una diferencia central respecto de esa estrategia. “Si no tenés un riesgo país razonable no podés vivir en déficit fiscal”, afirmó, y explicó que sin capacidad de financiamiento internacional el Estado debería recurrir al mercado local. “Quizás en el hoy, que estás casi en una recesión, no significa un problema pero sí te va a significar un problema en el mediano plazo”, advirtió.
Montiel puso el foco en las instituciones y la confianza: “Si no tenés instituciones serias, no tenés un país confiable, con riesgo país bajo, que vos puedas ir roleando la deuda”. Para el analista, “hay que encontrarle la forma de que se reactive” la economía, aunque cuestionó que el déficit sea necesariamente la solución de mediano plazo.
Guido Bambini aportó otra alternativa para estimular la actividad sin recurrir directamente a un mayor déficit. “En la medida que haya un aumento en la demanda de dinero, no debería trasladarse directamente a inflación, podría ser reactivador de la economía”, sostuvo.
Entre las opciones, mencionó reducir la esterilización de pesos: “Dejar más pesos en la calle, dejar más pesos en la economía y no buscar rollovers el 100%” en las licitaciones del Tesoro. Según Bambini, existe además una discusión pendiente sobre el esquema monetario: “No se termina de entender qué rol juega el Tesoro, quién hace la política monetaria”.