Juan Archibaldo Lanús analiza el conflicto global: “La guerra con Irán es la continuidad de Libia, Irak, Afganistán y Siria”
El diplomático sostuvo que Estados Unidos “viene cumpliendo progresivamente un plan de intervención en Medio Oriente”. Afirmó que “Irán fue construido como enemigo” y que el conflicto “debe leerse dentro de una estrategia mucho más amplia de la política norteamericana”.
“La guerra con Irán debe ser encuadrada dentro de una concepción mucho más amplia de la política norteamericana”, sostuvo el exembajador Juan Archibaldo Lanús, quien planteó que el actual conflicto es la continuidad de un proceso iniciado hace décadas en Medio Oriente, en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Además de ello, afirmó que “Esto no es algo de Trump", y recordó que “Estados Unidos estaba planeando una intervención sucesiva en siete países árabes” que “lo fue cumpliendo progresivamente”. En ese marco, consideró que Irán “ha sido construido como enemigo” y que la escalada actual se inscribe en “un crescendo” que incluye Libia, Irak, Afganistán y Siria.
Juan Archibaldo Lanús es un prestigioso diplomático de carrera, abogado, profesor y escritor. Se desempeñó como embajador de Argentina en Francia en dos ocasiones, entre 1994 y 2000, y nuevamente entre 2002 y 2006. Además, fue embajador ante la UNESCO entre 2002 y 2003. Por su destacada labor en el extranjero, fue condecorado como comandante de la Legión de Honor por el gobierno de Francia.
Estaba muy interesado en conocer su opinión sobre lo que está pasando con Trump, lo que está pasando en el mundo, lo que está pasando en Irán y si finalmente, si el objetivo es que el dólar siga siendo la moneda del mundo y las transacciones en energía son la mayor cantidad de las transacciones internacionales está logrando su cometido o metiendo la pata.
Me gustaría quizás redondear esto empezando usted con algo previo sobre los Estados Unidos.En el año 1620 llegó un buque de Inglaterra con 102 pasajeros. Ellos creyeron que venían guiados por Dios a buscar la nueva Jerusalén, la tierra prometida, un lugar donde iban a encontrar la libertad y oportunidades nuevas. Y así construyeron un mito de que Estados Unidos tenía un destino manifiesto. Ese destino se tradujo en dos grandes corrientes ideológicas. La primera fue desde Washington hasta prácticamente la Segunda Guerra Mundial, en 1941, y consistió en que su destino manifiesto, su apetencia de territorios, se manifestó sobre todo en el imperialismo, del cual nosotros, América Latina, fuimos la víctima.
Desde 1834, con la guerra a México, que duró tres o cuatro años y le sacaron el 50% del territorio. Desde entonces ha habido, hasta la Segunda Guerra Mundial, 31 intervenciones militares de Estados Unidos en América Latina. Después hay algunas más. Y esto fue un tema recurrente en toda nuestra cultura: es el imperialismo americano.
Y en realidad yo quiero hacer un pequeño paréntesis, decir que fue la Argentina, el canciller Saavedra Lamas, quien cambió esa política americana convenciéndolo a Cordell Hull y al presidente Roosevelt en 1933, en la conferencia de Montevideo, que aceptaron cambiar la política del “big stick” por la del “buen vecino”. Y eso llevó a una gran conciliación entre Estados Unidos y América. Haber logrado eso, lo logramos nosotros. En 1933, cuando llegó aquí Roosevelt a Buenos Aires, fue recibido por 100.000 personas para agradecer ese cambio de política.
Después de la guerra, los Estados Unidos cambian esa política de intervención en América Latina por un compromiso mundial hacia el sistema multilateral. No digamos que Estados Unidos fue un ejemplo de multilateralismo, pero tuvo más contención. Sin embargo, junto con la Unión Soviética, hicieron imposible el funcionamiento del sistema de seguridad colectiva.
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Ahora bien, usted dice: “¿Qué pasó después de la Guerra Fría, cuando parece todo calmado?”. Pues no se calmó. Cada vez Estados Unidos fue adoptando una actitud más negativa sobre el sistema general de Naciones Unidas y, sobre todo, su rol nacional en el mundo. Y esto ocurre a partir de las Torres Gemelas. Y a partir de ahí Estados Unidos comienza un descompromiso creciente con todo el sistema multilateral: no firma Tokio, no firma el Tribunal Internacional, no se adhiere a todas las convenciones de reducción de armamentos, etcétera.
Y realmente ese cambio completo de la política de Estados Unidos se basa, según algunos autores, en que después del asesinato de Kennedy, Estados Unidos ha quedado como Estado, copado por la industria de armamentos, por la CIA y, en cierta medida, por Israel y la política de Israel. A partir de allí empieza una nueva visión de la política norteamericana e inventa un nuevo enemigo: habiendo desaparecido la Unión Soviética, el comunismo, todo el activismo que nosotros vimos en América Latina, se ha transformado el enemigo número uno de la humanidad en el terrorismo, terrorismo islámico, lo que sea. Y es por eso que inventan los estados fallidos. Fíjese que esta guerra debe ser encuadrada dentro de una concepción mucho más amplia de la política norteamericana.
Quiero referirme a la guerra para después ya ir a temas más terrestres. En primer lugar, esta guerra fue anunciada en el año 2003. El secretario general de la OTAN, señor Miller dijo que Estados Unidos estaba planeando, hay un reportaje, una intervención sucesiva en siete países árabes: Libia, Siria, Irak, Somalia, etcétera, y lo fue cumpliendo progresivamente. Por eso esto hay que tomarlo como una política de Estado, más allá de lo que uno pueda pensar de las formas en que lo ejecute Trump.
Esto es algo planeado. Hace mucho tiempo nos vienen metiendo en la cabeza varias ideas a las que yo quisiera referirme. La primera es que Irán es un enemigo de la humanidad y enemigo de Estados Unidos a miles de distancia. Primero, no tiene bomba atómica. ¿Por qué? Primero, porque fue constatado por la OIEA; segundo, porque el jefe supremo dictaminó que tener la bomba era contrario a los más elementales criterios de respeto a la humanidad. Entonces, no la tienen por razones ideológicas, no porque no puedan tenerla.
Y esto es muy importante porque, cuando se hizo la intervención en Irak, uno de los elementos fundamentales era que tenían la bomba atómica. En esa oportunidad, el director de la OIEA dijo: “I cannot believe that they have not an atomic bomb”. Nunca dijo que la tuvieran. Entonces, todo este proceso va en un crescendo: 20 años de intervención en Afganistán, Irak, Libia con Kaddafi, Siria destruida.
Ahora, el otro tema al que quiero referirme de la guerra, que todos los estrategas militares han dicho hace ya dos o tres o cuatro años, por ejemplo el señor Pulido, Santangredi y varios americanos, que se ha producido una especie de paradoja, en virtud de la cual hay una serie de nuevas armas que impiden el ejercicio del poder de las viejas armas. Se llama el impedimento al acceso, se llama impeding access.
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Son armas que impiden que las armas que van a atacar a un enemigo no puedan acercarse. Es lo que ha pasado con los misiles intercontinentales y supercontinentales, que tienen movimientos aleatorios que no los pueden seguir. Esas armas, aplicadas a los enemigos, les causan grandes problemas y en algunos casos han producido grandes perjuicios a algunos de los atacantes. Por ejemplo, el buque Abraham Link, que es lo más importante y lo más moderno que tiene Estados Unidos, que está fuera de servicio. Nadie sabe por qué, porque hay una guerra que nadie sabe cuál es la verdad.
Por lo que usted plantea, pareciera ser que en la génesis de Estados Unidos está siempre la necesidad de tener un adversario, que fue la ex Unión Soviética. Cuando la ex Unión Soviética se desploma, Estados Unidos queda como la única potencia mundial. China no había emergido con la posibilidad de ser potencia competidora, que es hoy. Entonces, el terrorismo pasó a ser el enemigo, fundamentalmente el terrorismo islámico.
Eso aparece a partir de las Torres, quiero también decirle que no se sabe qué son esas torres. Usted sabe que las investigaciones no han dado un resultado concreto y veraz sobre qué pasó en las Torres Gemelas.
¿Cómo lo que está haciendo Trump con el petróleo y el estrecho de Ormuz termina beneficiando o perjudicando su verdadera guerra, que es una guerra para que el dólar siga siendo la moneda del mundo frente a China?
No entiendo su estrategia, porque su estrategia va en contra de eso. Todos los analistas que están analizando esto dicen que esto va en contra. Primero, militarmente, podemos decirlo sin mucho empaque, viendo las noticias, habría perdido la guerra porque realmente no logró ningún objetivo. Irán sigue con un poderío muy importante, mantiene su estructura, básicamente tiene cohesión, tiene una solidez y una fuerza moral muy superior a la que tienen Europa y los Estados Unidos.
En este contexto, yo le pinté el cuadro de Estados Unidos, pero no podemos negar que Europa se ha comportado, a mi juicio, con un gran cinismo. A pocos kilómetros de ellos han masacrado al pueblo palestino. Lo han masacrado a poca distancia, sin decir absolutamente nada. El único que se animó es Sánchez, que dijo: “Fuera de acá, fuera los aviones, terminar”.
Europa ha sido y va a ser la gran víctima de todo esto, porque si algún sistema hay que buscar de vuelta para conciliar la paz, no se va a hacer en Europa de ninguna manera. Los que van a hablar aquí van a ser los BRICS: China, India, Rusia, Brasil y otros grandes países.
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Entonces, lo que usted dice es que en esta contienda quien está ganando es China.
La causa moral es evidente para mí. Puede ser que otra gente diga lo contrario. En Casablanca, hace una semana y media, en ocasión de las fiestas religiosas, entraron una serie de sacerdotes de religiones evangélicas alabando al presidente por ser un enviado de Dios, y entraron en la Casa Blanca, hicieron ceremonias. Quiere decir que hay también una especie de misión, en cierta medida religiosa o mística o de destino, que también juega en esto.
Usted decía: “Yo no sé si China quiere tener como enemigo militar a Estados Unidos”, Analizando China, aparece claramente que una de las grandes diferencias estructurales respecto a toda su historia, por ejemplo, es no querer conquistar otros territorios; alcanzaba con lo que tenían, a pesar de haber tenido una marina previa al Renacimiento que se lo hubiera permitido. Todo parece indicar que hay un elemento central aquí, a diferencia de Estados Unidos, que es una diferente metafísica.
China no tiene ninguna ambición de conquistar nada. Además, toda la historia y dentro de toda su concepción filosófica, están completamente en otra visión del mundo, completamente, inclusive queriendo superar a los Estados en el sistema internacional. Dicen que uno de los grandes defectos del orden de Westfalia que hemos construido a partir de la conferencia de San Francisco es que está basado en los Estados, y los Estados no tienen la representatividad que tienen los pueblos. Y dicen: “Hay que buscar un sistema que valide lo que hacen los Estados por los pueblos”. Es muy interesante lo que dicen, porque están superando esa paz interestatal por una paz entre humanos, entre civilizaciones, una coexistencia.
Ahora déjeme traerlo aquí a la Argentina. Usted mencionó que quien va a quedar con poder van a ser los BRICS, ya no Europa. Argentina, con el presidente Milei, rechazó integrarse a los BRICS hace dos años y medio. Para la mente de expertos como usted en relaciones internacionales, algunos piensan que la única forma que Argentina tiene de recuperar Malvinas es llevando adelante la doctrina Monroe, en serio, “América para los americanos”, y que en esta disputa entre Estados Unidos y China no nos queda otra alternativa que aliarnos a los Estados Unidos para conseguir algún día recuperar las Malvinas, dado que la fuerza hegemónica militar en este sector va a ser Estados Unidos.
Entonces, por un lado, piensan que estaba muy bien irse de los BRICS, que hay que aliarse con los Estados Unidos con una misión de largo plazo. Por otro, quienes piensan lo contrario: que haberse ido de los BRICS y haberse aliado de una manera tan carnal con el presidente Trump trajo una ventaja de corto plazo, pero no fue un acierto a largo plazo. ¿Usted qué piensa?
Primero, yo soy un ex diplomático y no voy a opinar sobre el presidente. Tengo respeto al presidente, aunque no comparta sus ideas. Carlos Menem, que era muy amigo de él, yo no compartí muchas cosas que yo mismo tenía que sostener como embajador, así que tampoco puedo estar criticando al presidente. No es mi función. Es aconsejar, decir: “Bueno, creo que la historia va para acá, para allá. Estos son los intereses, estos no son los intereses”. Ahora, en mis libros siempre he sido sostenedor de que la Argentina debía tener una política de neutralidad frente a los grandes conflictos. Creo que esa política nos valió enormemente. Entonces, yo creo que deberíamos haber enfocado hacia otros horizontes.
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Concretamente, ¿usted está diciendo que fue un error no integrar los BRICS?
Yo hubiera esperado un poco y me hubiera integrado.
¿Hay una superioridad en esa metafísica china que explica la mejor performance económica? ¿Usted cree que el futuro está por allí y no por la idea de la agresividad?
Creo que el espíritu católico profundo coincide perfectamente con el espíritu oriental. Nosotros tenemos una visión de paz, de cooperación, de encuentro, como decía Francisco, y estamos frente a dos personas que consideran que esto no es ni siquiera una guerra, es una locura.
¿Usted cree que esa necesidad de tener un adversario es religiosa?
No, usan elementos religiosos como instrumento político. Es una cuestión cultural. Hay algo de la ética protestante, del sionismo cristiano y del espíritu del capitalismo. Pero sobre todo hay una interpretación bíblica falseada.
RM / EM
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