La oposición cordobesa rumbo a 2027

Rodrigo de Loredo: "Le ofrezco a LLA y a Luis Juez un mecanismo de encuestas para definir candidato opositor en Córdoba"

Rodrigo De Loredo busca reunir a radicales, libertarios y al espacio de Luis Juez para enfrentar al peronismo en Córdoba. Propuso una primaria y, ante la falta de acuerdo, ofreció definir al candidato opositor mediante encuestas.

Rodrigo de Loredo por la Caja de Jubilaciones Foto: Archivo

La disputa por el liderazgo opositor en Córdoba empieza a tomar forma de cara a las elecciones de 2027, en un escenario marcado por el desgaste de tres décadas de gobiernos peronistas y por la intención de distintos sectores de construir una alternativa electoral. Rodrigo De Loredo sostiene que existe un reclamo social para que La Libertad Avanza, el radicalismo y el espacio de Luis Juez logren confluir en una candidatura común.

En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el dirigente radical explicó su propuesta para evitar una nueva fragmentación del voto opositor: primero planteó una primaria y, ante la falta de respuesta, ofreció un mecanismo de encuestas para definir quién está en mejores condiciones de competir. Además, marcó sus coincidencias y diferencias con el gobierno de Javier Milei y planteó su visión sobre el futuro político y económico de Córdoba.

Rodrigo De Loredo es un abogado, político, referente de la Unión Cívica Radical en la provincia de Córdoba, ha tomado gran relevancia en el escenario político nacional por su perfil como exlegislador, expresidente del bloque en el Congreso y actual precandidato a gobernador de su provincia. Ratificó de forma colectiva y oficial su candidatura a gobernador de Córdoba para las elecciones de 2027, con el objetivo explícito de unificar a todo el arco no peronista.

Rodrigo, gran gusto tenerte acá. Hemos conversado siempre a la distancia por videollamada, así que poder verte acá personalmente, cara a cara, me produce un enorme interés de tratar, a través tuyo, de entender desde Córdoba —podríamos decir desde el centro del país— a todo el país. Contanos un poco cómo es la situación política cordobesa y cuánto de lo que pasa en Córdoba es un síntoma general del país en su conjunto.

¿Cómo estás, Jorge? El gusto es mío de volver a tu estudio, siempre tan lindo, tan impactante, y salir de esas videollamadas que hicimos frecuentemente. Bueno, en Córdoba la situación… Mirá que hace tiempo que soy un opositor a los peronismos en la provincia de Córdoba —he hablado mucho con vos—, pero es la primera vez en casi tres décadas que se manifiesta… Y esto no es… Bueno, obviamente no soy dueño de la verdad, pero trato de ser muy objetivo: lo veo en todo tipo de trabajo de opinión, consultorías, encuestas y en la calle misma. Se manifiesta —menos mal, digo yo, en buena hora— un hastío muy grande a la hegemonía justicialista. Van a ser tres décadas; hay un desgaste muy grande de un proceso que fue acumulando muchos problemas y verdaderamente hay como una sensación de hastío. En una provincia que, al no tener en su diseño electoral balotaje ni tener primarias abiertas (PASO) —pese a que su Constitución propicia que se tengan—, la división del arco opositor siempre fue una variante con la cual el peronismo trabajó. Los opositores no tuvimos la habilidad de sortearlo y, bueno, se mantuvieron en el poder. Pero una primera definición para abrir la discusión es que observo a casi más de un 70% de la población de Córdoba que está pidiendo un cambio.

¿Y ese cambio hacia dónde? ¿Hacia La Libertad Avanza? ¿Hacia sectores moderados de centro? ¿Hacia dónde?

Bueno, vos sabés que siempre hay una tendencia —me tocó ser presidente de bloque de diputados nacionales— a intentar encontrar muchas similitudes o el cobijo de la agenda nacional en las agendas provinciales. Siempre hay puentes que se comunican, pero yo te diría, Jorge, que hay un reclamo autónomo. El que te acabo de decir es autónomo, es variopinto, no necesariamente encasillado en la política nacional; es muy local, muy de la provincia de Córdoba. Es decir, han pasado 30 años y se le vienen acumulando al Gobierno de Córdoba episodios escandalosos. Ahora estamos con uno dramático que involucra a un legislador, “Cañito” Flores, que acaba de renunciar a la Legislatura, dramáticos que son las violaciones de menores, de chicas de 11 a 14 años en el norte, en los lugares más pobres de la provincia. Episodios vinculados a lo político, vinculados al tiempo de la política en el poder, a una cultura de privilegio, a una cultura sistémica. Esto se agrega al episodio que se nacionalizó, que es el caso Berrelier, donde un barrabrava contratado por el peronismo descuartizó a una niña, Agostina, de tan solo 14 años. Hay un proceso en el que... Mirá, si te hago una síntesis, Jorge: tenés al jefe de la Policía preso por liderar una banda, al jefe de la Policía Caminera preso por liderar una banda, al jefe del Servicio Penitenciario preso por liderar una banda, al jefe de Bomberos preso por liderar una banda y cobrar coimas para las habilitaciones. Es decir, hay un proceso muy local, muy autónomo, muy de hartazgo de una continuidad ininterrumpida de De la Sota, Schiaretti y Llaryora. Ese es el corolario institucional y judicial escandaloso que nosotros creíamos propio de otras provincias, lo digo con mucho respeto. Nos criamos pensando que esos eran los casos de provincias con muy amenguada institucionalidad: Formosa, La Rioja, Catamarca, con el caso de María Soledad Morales... Y hoy Córdoba, lamentablemente, no tiene nada que envidiarles. Ese es el capítulo institucional. El hastío cordobés al peronismo tiene un capítulo económico, que es un Estado que también, a consecuencia de tantos años, ha acumulado una burocracia brutal: 14 ministerios cuando podría manejarse con menos ministerios, una estructura de agencias muy sofisticada para que no se los controle, empresas inventadas al calor del Estado para evitar el contralor. El peronismo desembarcó con 75.000 empleos públicos y hoy Córdoba tiene 135.000 empleos públicos. La contracara de ese peso estatal es una presión impositiva récord: Córdoba está en el podio de Ingresos Brutos en la Argentina, por lo menos en el top 3. Ahora que hay un tema muy conflictivo con el endeudamiento de las familias, bueno, después de La Pampa, ADEBA caratula a Córdoba como la provincia con más carga impositiva para las actividades financieras. La tarifa de luz de la provincia de Córdoba también está en el podio, porque se acudió a una estrategia que usan muchos gobernadores: además de pagarte el costo de la luz por la quita de los subsidios, en las boletas de los servicios te ponen tasas y otro tipo de cargos para obras, que es una forma camuflada de generar una presión impositiva. Dicho esto, este es un pantallazo que te hago de Córdoba: hay un hastío institucional con casos de corrupción escandalosos, degradantes. Yo me crié controlando al peronismo en sus sobreprecios, y ahora tengo que controlar que no haya abusadores de menores, violadores, descuartizadores... Es decadente. Y, por otro lado, hay un hastío a una burocracia muy grande y hay un peso impositivo muy importante. Entonces, no necesariamente tiene una traducción nacional. Vos sabés que en nuestra provincia de por sí ya es una identidad cordobesa ser refractarios al kirchnerismo, por ejemplo. Esto tiene muchas explicaciones. No porque Córdoba sea “anti nada”; el cordobés siente que las políticas del kirchnerismo fueron anticordobesas porque Córdoba es una provincia con un sector privado muy grande, de las provincias argentinas probablemente una de las que tiene el ratio sector privado/público más elevado, con tradición industrial, académica, etcétera. Y, bueno, las políticas demagógicas, populistas o subsidiarias durante muchos años nunca se llevaron bien con Córdoba, sumado a que tuvo relaciones conflictivas con sus distintos gobiernos.

¿Y cuánto de esto es síntoma general del país? Es decir, vos decís “el peronismo”, pero a nosotros desde Buenos Aires nos resulta curioso imaginar la palabra “peronismo” con lo que sucede en Córdoba. Al mismo tiempo, esta fragmentación de los partidos políticos en locales es un tema que se viene dando también en otras provincias. Y de hecho —y va justo a vos— está el tema radical. ¿Existe el radicalismo o se ha convertido en...?

Bueno, mi partido, a pesar de ser el partido más viejo de la Argentina y más tradicional en su diseño institucional, atraviesa las crisis de los partidos políticos mundiales en términos generales, en una democracia que cada vez pondera más a la persona que a las expresiones institucionales. Y eso es un dato de la realidad. Está bien lo que decís. Fijate vos que yo te hice un planteo muy de hastío hacia el peronismo en Córdoba, y hay dos cosas raras desde la perspectiva nacional. Es como que suena raro hablar de esto porque Córdoba generalmente es una provincia que apoyó mucho a Macri, una provincia donde le va bien a Milei, y uno viene de Córdoba a decir que hay un hastío hacia el peronismo que gobierna. Pero es el peronismo cordobés, por eso hay un fenómeno muy local.

Exacto.

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Y lo segundo es que pongo un eje en esa crítica hacia el peronismo cuando el gobierno de La Libertad Avanza no pone tanto el eje ahí. De hecho, hoy tiene funcionarios muy relevantes que, en este proceso que llamo de una especie de institucionalización del gobierno de Milei —un gobierno que antes se expresaba como antisistémico y ahora pasa a ser parte del sistema—, vienen del peronismo. Entonces remarco el fenómeno local de la crisis, de lo que por lo menos observo que está pasando en Córdoba.

¿Y cómo sigue? Es decir, La Libertad Avanza, ¿se genera otro sector, una terceridad? ¿Cómo se resuelve el tema entre La Libertad Avanza, el PRO y el radicalismo?

El punto en cuestión en Córdoba es tratar de que estemos juntas todas las expresiones opositoras al oficialismo, al peronismo gobernante. En ese sentido está el Frente Cívico en la figura de Luis Juez; está La Libertad Avanza, que tiene una expresión política taquillera en Córdoba y todavía candidatos no conocidos; y, bueno, está mi figura, que es conocida, que hoy por hoy nos permite decirlo —lo digo con humildad y salvando que comprendan las generalidades de la ley— que encabezamos encuestas, tenemos poder territorial y tenemos equipos armados. Yo estoy tratando, Jorge, de que estemos unidos. No es una tarea fácil. Yo la vez pasada di un paso al costado para que Luis Juez sea el candidato; estuvimos cerca de ganar. Di un paso al costado porque entendía esto: cada vez que vamos divididos, el peronismo tiene una chance. Es una cuestión de ordenar prioridades. Y hay una discusión en el frente no peronista sobre si podemos unirnos o no, y la discusión está en esta pregunta inicial que vos hacés. Para nosotros hay dos prioridades de la misma jerarquía. Una nacional: evitar que vuelva el pasado a gobernar —para hacerte una síntesis, que vuelva el kirchnerismo o que vuelva un modelo distribucionista, de déficit fiscal e inflacionario; que regrese ese modelo argentino que durante 70 años, a uno de los países con más potencialidad del mundo, nos dejó sumergidos en la pobreza—. Jerarquía uno. De la misma jerarquía para nosotros es que el peronismo deje de gobernar la provincia de Córdoba. Y tengo que tratar de articular una alianza con La Libertad Avanza, en donde probablemente ellos no tengan la misma jerarquía de prioridades; ellos tienen una prioridad prácticamente nacional. Bueno, esas son las cosas que están pasando, las preocupaciones que nosotros tenemos, que yo las digo sin acusar, sin dramatizar, porque ha pasado muchas veces. Veo que el Gobierno, en este proceso de sistematización, institucionalización o domesticación nacional, entabla diálogos con gobiernos provinciales. Y ya ha pasado, a veces pasa. Es decir, yo tengo una muy buena relación con Mauricio Macri, y Mauricio Macri poco hizo para que logremos ganarle a Schiaretti. Definitivamente la oposición fue fragmentada; es una historia que se ha repetido en Córdoba y en muchos distritos: acuerdos nacionales con provincias de distinto signo político, “yo no me meto acá, vos no te metés allá”. Entonces es un eventual obstáculo que tendremos que atravesar. Particularmente, ahora Córdoba ha iniciado un diálogo con La Libertad Avanza. Llaryora ha recibido autorización, ha recibido autorizaciones de endeudamiento más que otras provincias —1.500 millones de dólares—, ha recibido una asistencia extraordinaria de 4.000 millones de pesos que otras provincias no han recibido; hay elogios del ministro de Economía al ministro de Economía cordobés, de la ministra Monteoliva al ministro de Seguridad de Córdoba —que, a mi juicio, es uno de los peores que ha tenido la historia de la provincia—. Uno no cree en las brujas, pero que las hay, las hay. Entonces esa puede llegar a ser una dificultad para que nos mantengamos unidos. Yo les he ofrecido, fíjate vos... Después de haberme bajado en una oportunidad, en esta oportunidad les ofrecí a La Libertad Avanza una primaria austera, sensata, realizable —no es un invento de la política—. Porque yo salgo a la calle en Córdoba y el ciudadano que no vota al peronismo, que es el 70% en esta oportunidad, me reclama: “Che, estense juntos”. Entonces, ¿por qué hay veces que hay peleas de la política y se las fabrica ella misma? Yo veo que esto es un reclamo social concreto, entonces les he ofrecido ese frente: hagamos una primaria, que la gente un domingo vaya a una urna en cada pueblo y exprese quién de los tres referentes principales de la oposición puede encabezar un gobierno. No he recibido respuesta. Y ayer mismo he hecho público —y aprovecho tu programa para hacerlo— que le ofrezco a La Libertad Avanza y a Luis Juez, dos personas con las que tengo diferencias y coincidencias muy importantes y les tengo afecto y respeto, un mecanismo de encuestas. Bueno, si no va la primaria, contratemos a las consultoras más serias y veamos quién está en mejores condiciones de competitividad. No he recibido respuesta aún, y ese es el tránsito. Mientras tanto, he ofrecido una propuesta para Córdoba, para gobernar la provincia, muy concreta en materia de seguridad, en materia de burocracia, en materia económica, en materia de salud, en materia educativa. Y estoy tratando, con las dificultades del llano, porque volví a la actividad privada... Rechacé ser diputado nacional de La Libertad Avanza —que me ofrecieron serlo y volver a ser diputado cuatro años más; di mis motivos por los cuales no lo acepté—, volví a la actividad privada y estoy desde ese lugar generando debates en Córdoba sobre la Córdoba que yo veo. Veo una provincia que tiene un potencial brutal, Jorge, pero brutal, brutal, y que está paralizada. Es una provincia que siempre fue la Barcelona de España, el Silicon Valley norteamericano; una provincia que lideró el concierto de las provincias argentinas. Perdón, no sé si es chauvinismo, pero uno lo puede explicar: nuestro legado jesuita en materia educativa nos dio la impronta de la primera universidad de la Argentina; los liberales en Córdoba ampliaron la frontera agropecuaria vertebrando toda la provincia con caminos; y el radicalismo a Córdoba le dio una institucionalidad que siempre la destacó de todas las provincias, con una justicia de prestigio tremendo, con seguridad jurídica y con un legado de ética en la administración del Estado, porque de nuestra casa salieron don Arturo y don Amadeo, dos referentes que murieron en la absoluta pobreza después de haber ocupado los cargos más relevantes. Esa Córdoba, que además es una provincia que ya en sus orígenes fue planteada como un enclave estratégico por su ubicación geopolítica —es un hub estratégico que vertebra la Argentina—, bueno, está detenida. Está detenida. Yo le encuentro, obviamente, aciertos a este detenimiento del peronismo, si no sería subestimar el voto de la gente, pero puedo ir repasando todos los tópicos y ha retrocedido ese liderazgo de Córdoba. Creo que lo puede volver a tener.

¿Y del Gobierno nacional? Porque la misma contradicción que vos planteás a nivel provincial se da a nivel nacional. ¿Qué críticas le hacés, en qué te diferenciás del Gobierno nacional?

Bueno, vos sabés que siempre he estado en eso que ha denominado un consultor el “sí-perismo”, es decir, me puse en el “sí” en ordenar las prioridades. Para mí hay un dato que es muy determinante, que yo le sugeriría al Gobierno... Tiene pocos comunicadores, la verdad, porque el Gobierno tiene pocos defensores idóneos; casi que observo que es el propio Milei el defensor y el comunicador de su gobierno. Pero al final del día, Jorge, pocos objetivos son más relevantes en la tarea de la política que el que haya menos pobres en un país. Después pueden venir las ideologías, las tendencias económicas, pero si al final del día vos, por una senda o por la otra, empezás a verificar una disminución de la pobreza, para mí eso ordena las prioridades. Creo que el Gobierno, con su énfasis en devolverle a la Argentina una moneda y estabilidad en el sistema de precios, lo logra, con un dato concreto de pobreza del 28%. Eso es un logro muy grande. Celebro que sean pragmáticas las reformas que encara; creo que son acertadas. Yo no las avalo por dogmatismo, sino por practicidad ajustada a nuestra realidad, por ejemplo, el Banco Central. Bueno, en otros países funcionan bancos con otras misiones, que tienen metas de empleo, metas de desarrollo, metas de crédito, pero nosotros tenemos particularmente la economía más inflacionaria del mundo, con 70 años de ese tipo de problemas. Entonces me inclino a que, para nuestro caso en particular, estoy de acuerdo con un Banco Central rígido, custodio de la moneda y autónomo. Mis diferencias siempre están en los formatos, en la institución.

¿Qué diría don Arturo si escuchase a Milei presidente? Te veo sonreír..

Sí, bueno, habría que escucharlo, porque don Arturo sorprendería en muchas cosas. Saliendo de esas comparaciones históricas que pueden ser yerros —como cuando se lo critica a Sarmiento porque tenía una mirada, o a alguno...—

Sí, o a Lincoln porque era esclavista.

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Claro, claro.

Bueno, imaginémoslo en un día de hoy.

Yo lo que veo, honestamente, es que hay como una... En este momento en que el dato característico es la normalización del Gobierno, que es una domesticación al sistema, veo que hay una crítica circunscrita al estilo presidencial como hijo de una irascibilidad, de una euforia... Y, paradójicamente, yo creo que está estudiada y es adrede. Es decir, me parece que es irreverente en la forma para ir manteniendo, cuanto menos, una identidad de outsider que la normalización de su gobierno la va perdiendo. El hecho más relevante es la designación de jueces: acaban de cubrir 170 vacantes y 165 contaron con la venia del kirchnerismo. Si hay un proceso más de sistematización, de normalización, de domesticación sistémica, entonces no sé si pondría tanto el acento en las formas, porque veo que están actuadas a los efectos de mantener todavía la catalización de una bronca social hacia la política tradicional. Yo tengo diferencias para con el Gobierno en sus extremos. Tengo diferencias en sus formas, por más que desnude su estrategia. Tengo diferencias en las carencias de gestión. Tengo diferencias en algunas expresiones. Por ejemplo, para mí el modelo de apertura de importaciones —después podemos hablar de los ritmos— me parece que es acertado. No estoy de acuerdo cuando, para defender ese modelo, se tilda de “te estuvieron robando con el precio de la ropa”. El industrial textil te ponía el precio que el sistema indicaba. Pero sí estoy de acuerdo con un modelo que... Este es el corazón del planteo para mí: la Argentina durante 70 años a los sectores competitivos internacionalmente les hizo pagar el costo de la competencia artificialmente creada de sectores no competitivos. Para mí ese es el corazón de la discusión. Y el costo de eso es que el consumidor argentino pagaba productos más caros, y la consecuencia en el tiempo fue una Argentina que se fue sumergiendo en la pobreza. Refugiarse de la globalización económica es un privilegio —porque escucho que “Estados Unidos hace otra cosa”—, es un privilegio que muy pocos países y por poco tiempo pueden llegar a hacer. Entonces, fíjate que ahora el discurso presidencial, el discurso ortodoxo de La Libertad Avanza del Estado retirado al 100%, no se condice con utilizar el FGS para que aparezcan créditos hipotecarios del 7% más UVA. No se condice con permitir encajes para préstamos en dólares. No se condice con el RIGI 2: el RIGI 2 es una política industrial del Gobierno. Entonces la discusión es qué tipo de industrias vale la pena que el Gobierno o que las herramientas del Gobierno incentiven. Y, en ese sentido, creo que incentivar aquellas actividades donde el mundo pareciera que Argentina le da una oportunidad son acertadas.

Muy interesante escucharte. Muchísimas gracias. Te convoco entonces, ni bien se clarifique el mecanismo —si es a través de encuestas o a través de una interna—, a volver a conversar y tomar a Córdoba como vértice de análisis de todo el país.

No está fácil la tarea, pero vamos a hacer el esfuerzo. Gracias, Jorge.

Muchísimas gracias.

 

LMM