Said Chaya: “Las protestas de Irán son continuación de las de 2022 por el velo de Masha Amini”
Para el analista político, lo que comenzó como un reclamo de los movimientos de mujeres por el velo mal usado, se transformó en un cuestionamiento al establishment clerical y a la rigidez del sistema político iraní.
Said Chaya afirmó que las protestas actuales en Irán son “herederas” de las manifestaciones de 2022 y reflejan una continuidad con lo ocurrido tras la muerte de Masha Amini, la joven que fue ejecutada por usar mal el velo. “Estas protestas no responden a un efecto teledirigido, sino que hay una situación doméstica en Irán que ha llevado a la gente a volcarse a las calles”, explicó el analista politíco, quien también subrayó que, aunque la táctica de represión se mantiene, el contexto económico y político actual es mucho más complejo que hace cuatro años. “Estas protestas no son antirreligiosas, sino contrarias al establishment religioso”, concluyó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190)
Said Chaya es doctor en Relaciones Internacionales y licenciado en Ciencias Políticas. Se desempeña como analista político y especialista en asuntos de Medio Oriente, dirige el Núcleo de Estudios de Medio Oriente en la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral, donde también coordina las licenciaturas en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.
Cuando hablamos la última vez, Irán no estaba en la situación que está hoy. Así que me gustaría un balance suyo de qué es lo que está produciendo esta enorme cantidad de manifestaciones, esta rebeldía, incluso a un régimen que puede matar en un día 500 manifestantes y, aún así, se producen.
Me parece que lo más importante es entender que estas manifestaciones no responden a un efecto teledirigido, efecto Donald Trump, digámoslo así, sino que hay una situación doméstica en Irán, por lo menos desde 2021, 2022, que ha llevado a la gente a volcarse a las calles. Entonces, hay un proceso de manifestaciones que se viene dando desde el año 2022 con la ejecución en manos de la policía. ¿Se acuerda del episodio del velo? La chica joven estaba saliendo del subte, tenía mal puesto el velo y fue denunciada; al otro día la encontraron muerta en la morgue. Estas protestas son herederas; plantean la continuidad con esas protestas que se llevaron a cabo en el año 2022 y que fueron controladas por el establishment político iraní, de la misma forma en que están siendo controladas estas ahora: corte de las comunicaciones con el exterior y, junto con ello la represión en las calles. La táctica es la misma.
La gran diferencia es que en el 2022 Irán gozaba, de alguna manera, podía proyectar a nivel doméstico una suerte de imagen mucho más consolidada que la que tiene ahora. Y, junto con eso, la crisis económica se ha agravado, especialmente en los últimos dos o tres años, con un incremento del desempleo, el aumento de la inflación y, finalmente, la elección que nadie se esperaba de un presidente como Masoud Pezeshkian, que está orientado justamente a la realización de reformas por un perfil logista. Está buscando evitar el quiebre, pero claramente se muestran en sus gestos algunas formas de disenso con respecto al establishment clerical.
Usted habla de que estas crisis son herederas de aquella situación que se produjo con aquella chica que tenía el velo mal puesto cuando salía del subte y que apareció muerta el día posterior. Si no entiendo mal, podríamos decir que estas revueltas son esencialmente una especie de revolución femenina en países donde se trata a la mujer muy mal y que, en el caso de Irán, siempre existió un choque con la cultura occidental y lo que hay es una rebelión de las mujeres. Tengo entendido que la mayoría de las manifestantes son mujeres, y la mayoría de los asesinados por la represión también son mujeres.
Sí, entonces este movimiento del año 2022 y muchas de las manifestaciones que hemos visto ahora tienen su origen en lo que son los movimientos de mujeres, que están buscando generar, y esto me parece importante, una interpretación más flexible sobre el rol de las mujeres en la sociedad política iraní. No son manifestaciones antirreligiosas. En todo caso, son manifestaciones contrarias al establishment religioso, que son cuestiones distintas.
Pero estas manifestaciones que parten desde la demanda de grupos de mujeres se han ido ampliando, como te decía; toma también ribetes de protestas de tipo político, también, fundamentalmente, te diría, demandas de tipo económico, en un contexto muy dificultoso causado por las sanciones de Europa, la ONU y de Estados Unidos a Irán, frente a un gobierno que se muestra más débil que en los últimos años porque la situación regional también ha cambiado. Y no nos olvidemos que siempre lo regional impacta fuertemente en lo doméstico. Hay una imbricación entre lo doméstico y lo regional que se retroalimenta de una manera mucho más intensa que lo que pasa en otras regiones del mundo, como en América Latina.
¿Qué punto de contacto nos encontramos con la Primavera Árabe, que sucedió ya hace casi dos décadas? ¿Hay algún punto de contacto en esa especie de rebeldía en países que tenían algún punto de contacto religioso con el que tiene Irán?
Sí, bueno, las demandas son de base, de tipo económico, con un fenómeno de esta crisis económica muy similar a las demandas de 2010, 2011, 2012, que se dieron al resto de la región. Pero mientras esas demandas eran contrarias a un poder laico que había reprimido a los partidos religiosos, en este caso se trata de empujar una suerte de liberalización de las propias interpretaciones del Islam. Esto es muy interesante: hay una serie de textos que hablan sobre el posislamismo, que puede ser como una etapa que eventualmente estemos atravesando, donde la atracción de los valores que genera Occidente no generan un cambio de 180 grados en las sociedades islámicas, pero sí impactan, abriendo, por ejemplo, interpretaciones más laxas sobre las minorías sexuales, los derechos de las mujeres, la flexibilidad en torno a los matrimonios y las uniones entre las parejas. Es decir, el impacto de Occidente genera una apertura en el Islam sin que ello implique un cambio radical de la estructura.
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Con todo respeto por el Islam y simplemente como conjetura, le pregunto si resulta plausible hacer este análisis: que el cristianismo tuvo que atravesar un proceso inquisitorio donde finalmente hubo una serie de reformas que lo modernizaron; que el Islam no haya atravesado y que probablemente esté atravesando hoy ese proceso.
No creo que genere el mismo efecto. La verdad es que en las sociedades islámicas la relación entre la religión y el poder ha sido mucho más exitosa que en Occidente. Donde, de alguna manera, hubo un divorcio entre la religión y la política; la religión fue empujada afuera del ámbito de la política, muchas veces con contenciones, sin negar esas tensiones. En cambio, creo que el Islam ha aprendido a llevarse mejor, ha aprendido a conciliar mejor esa relación entre política y religión.
Y junto con eso, en las sociedades islámicas hay una cuestión de práctica en la cual el Islam está muy presente en la vida social de las personas. Entonces es muy difícil despegar esa práctica de la misma manera que lo que fueron, no sé, la Revolución Francesa para acá, lo que ha sucedido en Occidente. Entonces sí, creo que hay un proceso de cuestionamiento en las propias sociedades en la región del Medio Oriente, porque tenemos casos como, por ejemplo, Indonesia, Malasia, donde son sociedades más abiertas y el Islam ya atravesó esos procesos de modernización.
Pero puede ser que muchas veces un proceso que está en decadencia, en su fase final, se vuelva más reaccionario. ¿Podríamos decir que el régimen de los Ayatollahs en Irán ha sido una radicalización previa al proceso de modernización, equivalente a lo que pudo ser la Inquisición, que terminó casualmente por su exageración en la pérdida de poder de la Iglesia como poder político? Es decir, en algún momento la Iglesia y el poder político no tenían ninguna atención; directamente gobernaba la Iglesia. Quiero decir, el Vaticano tuvo toda Italia como un protectorado durante mucho tiempo. Hubo un punto a partir del cual los excesos de la Iglesia hicieron que se rompiera la relación entre la Iglesia y la política. ¿Puede ser que los Ayatollahs estén en ese ciclo de intentar revertir un proceso de modernización natural y terminen produciendo lo contrario, como le pasó a la Inquisición?
Totalmente, creo que en ese sentido, acá el gran dilema es frente a un líder supremo que ha envejecido, y que está a la búsqueda de un recambio. La pregunta es: ¿cómo va a cambiar ese sistema? ¿Se aceptan algunas reformas para permitir que ese proceso revolucionario del '79 siga adelante con cambios, que parece ser el camino más adecuado, o en realidad aceptar esas reformas va a implicar un efecto dominó que implicará un cambio estructural en la sociedad iraní? Creo que ese es el gran debate que se da hoy entre los tomadores de decisiones en Irán.
"¿Permitimos las reformas?", como está diciendo el presidente de Irán: “Acompañemos a la gente, permitamos la reforma, dialoguemos con los que haya que dialogar”, para tratar de homogenizar esta crisis económica que se viene dando en el país, que tiene además consecuencias políticas y sociales, o en cambio nos atenemos a la solución de siempre, que es corte de comunicaciones y represión, que es lo que ha funcionado. Esa me parece que es la postura del sector más duro que acompaña al líder supremo. O sea, ¿aceptamos eso frente a la posibilidad de que se genere un efecto dominó o no? Bueno, esa es la pregunta del millón. ¿Qué pasaría si aceptan esas reformas?
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Cuando comenzamos el reporte usted marcaba que esto no tenía que ver con Trump, era un proceso interno propio de Irán. Ahora, el hecho de que Trump haya intervenido bombardeando las reservas de uranio enriquecido, y de alguna manera dando por terminado cualquier ataque de Irán a Israel, genera, imagino, un debilitamiento de la autoridad de Irán. ¿Qué papel jugó esa intervención de Trump, aunque sea secundaria y no sea la principal, y los problemas sean preexistentes?
Todo el proceso de la guerra de Gaza, los dos años más o menos que duró el proceso de la guerra de Gaza, suponiendo que de alguna manera hubo un cierre en los últimos meses, todo ese proceso debilitó la proyección regional de Irán. Primero, las operaciones que llevó adelante Estados Unidos; segundo, las operaciones que el propio presidente Iraní, que asesinó a Ismael Jamil, uno de los líderes de Hamas, en la misma capital de Teherán.
La muerte de Hasán Nasralá, el desmantelamiento que se está produciendo en el sur del Líbano; todos los intereses iraníes apartados de la cuestión del gobierno en Líbano; la caída del gobierno de Bashar al-Ásadd, uno de los socios más sólidos que, por lo menos los últimos 20 años, había tenido Irán en la región. La posibilidad de un acuerdo entre los yemeníes y, por lo menos, Europa y Estados Unidos para respetar las embarcaciones comerciales. Evidentemente hay una serie de cuestiones que están haciendo mella en la imagen internacional, o regional más bien, que Irán proyectaba y sobre la cual hacía alarde a nivel local, y esa imagen se ha derrumbado.
Si ahora yo pienso que puede haber una coincidencia entre los intereses de la política estratégica estadounidense y los de los grupos que se están manifestando, yo tiendo a pensar que es más complejo; puede ser que encontremos algún punto de coincidencia con algún sector, pero en general no creo que los intereses de la política exterior estadounidense coincidan con los de los manifestantes, a priori. Es que tampoco este movimiento tiene una cabeza. Este movimiento no tiene una dirección homogénea, no tiene una conducción clara ni una serie de demandas; o quizás la tiene, y todo este recorte de comunicación nos impide verlas. No podemos ver quién está a cargo de estas protestas, tampoco vemos demandas unificadas ni vemos una coordinación entre las protestas.
No sé cuánto los medios occidentales tienen una capacidad de ver y analizar exactamente lo que pasa en un país tan complejo como Irán, y complejo para el periodismo. Pero esta idea de comparar a Maduro con el líder religioso supremo de Irán, esta idea de que había un avión preparado para llevarlo a Moscú si las manifestaciones terminaban generando una caída del gobierno, ¿son inverosímiles o le resulta que puede haber algún punto de comparación, en cierto temor de que le pueda pasar lo mismo que a Maduro con una intervención norteamericana, y el caso de que las protestas terminaran siendo mucho más multitudinarias?
No, creo que acá el punto es: ¿cuál es la presión que se ejerce sobre esas protestas? Yo no creo que vaya a tambalear el gobierno en función de una intervención extranjera o una radicalización de las protestas. Por supuesto es una posibilidad. La posibilidad es que el poder clerical pida más represión y que los encargados de ejecutar esa represión quiebren esa conducción. O sea, que un sector de los grupos que están encargados de la represión termine respaldando a los manifestantes. Eso también es como una medición de hasta dónde se puede llegar con la represión. Si creo que el régimen está por caer, en principio no. Porque hay que retrotraerse al motivo fundamental de la revolución del año '79, que fue la dinastía de los Pahlavis.
Yo no puedo entender cómo puede haber funcionarios de Estados Unidos promoviendo esta figura, en un desconocimiento total de la figura que del rol que los Pahlavis han jugado: 50 años de clausura del Congreso, intervención de los sindicatos, intervención de los partidos políticos, existencia de una policía secreta, apertura indiscriminada de lo que fueron los negocios petroleros iraníes a los intereses de Occidente en un país, una nación milenaria, donde los valores nacionales son muy fuertes. Es decir, los Pahlavis no están vinculados a un buen recuerdo en la sociedad iraní.
RM CP