Ex secretaria de la CNE: "Es muy importante poner el foco en el organismo del que salen los jueces"
A poco de las elecciones para renovar los representantes del estamento de abogados, Lázzaro cuestionó el funcionamiento de la Comisión de Disciplina, denunció connivencia entre jueces e intereses económicos y pidió mayor transparencia en la selección de magistrados.
En un contexto judicial atravesado por tensiones institucionales y la inminente renovación de representantes en el Consejo de la Magistratura, Alejandra Lázzaro —abogada especialista en Derecho Constitucional, docente y ex secretaria de la Cámara Nacional Electoral— analiza en esta entrevista para Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), las principales urgencias del Poder Judicial.
Con más de tres décadas de trayectoria en la justicia electoral y como candidata de la Lista 1 (Abogacía Federal), Lázzaro advierte sobre la creciente influencia de los operadores judiciales, la falta de agilidad en los procesos y la necesidad imperiosa de devolverle la credibilidad, la transparencia y el prestigio a la administración de justicia.
Alejandra Lázzaro es una reconocida abogada, docente universitaria, especialista en Derecho Constitucional y Electoral. Cuenta con una sólida formación académica y una trayectoria de más de tres décadas vinculadas a la justicia electoral, donde se consolidó como una figura clave en el ámbito judicial y de derecho público. Ejerce como profesora concursada de Derecho Constitucional y Teoría Política Comparada en la UBA y Derechos Humanos en la Universidad Nacional de Luján. Se desempeñó como secretaria de la Cámara Nacional Electoral, organismo en el que ingresó en el año 1989 y donde ha realizado gran parte de su carrera profesional.
Doctora Lázzaro, gracias por estar acá. 20 de octubre de 2026, los abogados de matrícula federal renovarán sus cuatro representantes entre el Consejo de la Magistratura. Cuéntenos cuáles son las necesidades urgentes de la Lista 1, Abogacía Federal, que ve tanto en la profesión como en el Consejo.
A ver, en principio le diría que es un momento crítico. Sobre todo de la justicia. Me parece un momento bisagra. Nunca se ha sufrido una crisis como la que yo observo dentro de la justicia. Y sobre todo me parece que es tiempo de que se modifiquen algunos de los aspectos y de las competencias que tiene el Consejo de la Magistratura en términos de mejorarlas, no solo en el proceso de selección de candidatos para elevar después las ternas para jueces y juezas, sino también en todo lo que tiene que ver con la Comisión de Disciplina y llegar eventualmente hasta el Jurado de Enjuiciamiento. Amén de los recursos también que maneja el Consejo de la Magistratura de la Nación, que no son pocos: estamos hablando de casi 3 billones de pesos. Me parece que ahí también hay que poner el foco, a ver dónde se pone el dinero. Sobre todo teniendo en cuenta que el dinero hay que ponerlo para abreviar plazos procesales, para que se haga más eficiente, para que la justicia se haga más eficiente, para que se haga más ágil, que es la gran asignatura pendiente que además tiene la justicia hoy, además de que está muy cuestionada su independencia.
¿Por qué estamos en ese peor momento? ¿A qué lo atribuye? ¿Cuáles son las causas?
Mire, yo... cuando uno empieza a ver la justicia, yo la conozco desde adentro y desde afuera, porque mi carrera fue judicial durante muchísimos años. Es más, participé de un proceso de concurso. Pero lo que nunca vi es cómo ahora los operadores judiciales... cómo actúan. Operadores judiciales que no se responden a la política, en algunos casos sí, pero también a intereses económicos, intereses totalmente particulares. Y esto cada vez se observa más, y esto no puede existir. La justicia es igual para todos, todos somos iguales ante la ley. Entonces, ante una necesidad que uno recurre a la justicia a través de un abogado y tiene una causa, usted tiene que tener la misma sentencia que el poderoso, que el que tiene dinero, que el que no tiene dinero. No puede haber diferencias en eso. Y cada vez hay más diferencias y cada mes hay más impunidad, lo cual es muy preocupante. Por lo menos a mí me preocupa mucho esa situación.
Impunidad en los jueces que actúan con mala praxis, dice usted.
Hay muchos jueces y juezas que tienen algún tipo de connivencia con estos grupos. Sí, sí. Un magistrado, un funcionario judicial muy alto, no puede ir a determinadas reuniones, no puede tener... Una vez que a usted lo nombran, ¿sí?, a usted lo nombran siempre, el proceso es así: usted sale del Consejo de la Magistratura, está en una terna, el Presidente hace la propuesta, va al Senado y le dan el acuerdo. Pero a partir de ese día, usted se olvidó de qué gobierno lo designó. ¿Por qué? Porque está dentro de las reglas constitucionales. Pero ahí se acabó, usted no tiene por qué recibir ni llamados... Yo siempre digo que hay dos cuestiones en los juzgadores. Uno es la independencia. La independencia de los jueces y juezas, ¿para qué es? Para protegerlos a ellos de cualquier injerencia que quieran tener sobre ellos, para que ellos puedan actuar de manera independiente, transparente y como corresponde a la ley. Pero luego también está la otra: la corresponsabilidad, la responsabilidad, el compromiso que tiene que tener ese juzgador, esa juzgadora, con la sociedad. Y ese compromiso con la sociedad es impartir justicia de manera independiente, sin ningún tipo de connivencia con ningún grupo de poder.
En 27 años, 24 jueces federales de Córdoba fueron denunciados, ninguno fue sancionado ni destituido
Cuando usted lo plantea de la manera que lo plantea, le pido que me lo lleve al terreno de la Corte. ¿Usted estaría más cerca de la posición de Carlos Rosenkrantz que la de Lorenzetti y Rosatti, entonces?
A ver, yo lo que creo es que la Corte, cuando justamente manda este nuevo proyecto de reglamentación del funcionamiento del Consejo, sobre todo en este aspecto del proceso de concursos, va hacia eso, está tendiendo hacia eso. Y me parece que en ese sentido a la Corte lo que sí le está faltando es una pata institucional más fuerte, porque hace años que son tres en vez de los cinco que deberían ser. Entonces termina haciendo a medias ese trabajo.
Usted se refiere entonces al planteo que hicieron dos jueces de la Corte respecto de modificaciones para reducir la arbitrariedad en lo que se llama la entrevista. Yo le estaba preguntando respecto del fallo de la semana pasada, que 10 días después dejó la situación inversa de la validez de la Ley de Tierras, donde Rosenkrantz decía que, puesto en términos vulgares, los jueces tenían que bancarse la decisión que tomaban; si no les gustaba a la sociedad, no hacerse problema y mantenerse en la suya, y que no eran necesarias las aclaraciones que luego se hicieron. Entonces le preguntaba...
Sí.
En el caso especial de este fallo.
Sí, coincido.
Coincide más con Rosenkrantz.
Coincido con esa postura de que los jueces tienen que ser ciegos y tienen que fallar conforme a derecho, porque ellos saben además qué hay en ese expediente, ¿no es cierto?
¿Y a qué atribuye usted que haya mucho más... digamos, cualquier actividad tiene mala praxis; o sea, hay malos periodistas, hay malos médicos, no podría ser...
Parte de la sociedad, ¿no es cierto? Sí.
Es del ser humano, digamos.
Sí.
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Simplemente que las organizaciones logran prestigio en la medida que tienen la capacidad de depurar esos malos ejemplos, y las instituciones al mismo tiempo de enviar mensajes que corrijan y que sirvan para hacer profilaxis de eso. Entonces la pregunta es, asumiendo que siempre va a haber malos jueces y que para eso existe un Consejo de la Magistratura, no solo para nombrarlos sino luego para poder destituirlos cuando se comportan de una manera negligente. Pero por lo que entiendo, usted dice que hoy el porcentaje es mayor que en el pasado. ¿Por qué hoy hay esa mayor proliferación de influencers judiciales y jueces predispuestos a escucharlos?
Bueno, es que justamente estos grupos o estos operadores judiciales que yo digo que cada vez se observan más y además lo hacen más a la luz del día. Antiguamente es como que nadie decía y se ufanaba de ser operador judicial. Hoy no. Y ellos obviamente van captando estos organismos para lograr esto: nombrar jueces adeptos y luego entonces también tener un Consejo de la Magistratura donde en esa Comisión de Disciplina no se tomen las medidas correspondientes, a tiempo. Yo el otro día estaba hablando por el tema del juez Bento, de Mendoza. Un juez que fue condenado a 18 años de prisión por una asociación ilícita... Yo, que pertenecía al Poder Judicial, la verdad que me da vergüenza. Ahora, yo digo: de golpe supimos que este juez tenía ese tipo de actividades. ¿No hubo indicios mucho antes para ir parando, paliando esta situación o destituirlo mucho antes? A veces depende también quién está a cargo, esos consejeros que llegan al Consejo de la Magistratura, si llegan con las ganas de hacer y hacer cumplir lo que corresponde que hay que hacer cumplir o simplemente pasan por ahí, mirando para otro lado. Yo recuerdo, por ejemplo, cuando terminó el mandato un presidente que fue Miguel Piedecasas, fue un mandato que fue récord en sacar concursos limpios y fue récord también en términos de sanciones. Entonces, cuando hay voluntad, cuando llega la gente idónea que tiene que llegar, las instituciones funcionan. Si no, bueno, se empiezan a anquilosar y de alguna forma estos grupos van penetrando el poder.
Alejandra, esto que usted cuenta, ¿da argumentos a aquellas personas que han tenido fallos políticos, aquellos políticos que han tenido condenas, argumentar que en realidad el sistema está mal y por lo tanto han sido mal condenados?
Yo no conozco las causas, sería muy irresponsable de mi parte decirle si está bien o está mal esas causas. Lo que digo es que ahora todas las sentencias son cuestionadas y pueden ser cuestionadas cuando usted no tiene una justicia que tenga el respeto de la sociedad. Entonces todos pueden sentirse mártires y decir que recibieron una sentencia injusta; y quizás algunos tengan razón y otros no, no lo sabemos. El tema es que por eso me parece que es súper importante que la justicia vuelva a gozar de ese prestigio, de esa idoneidad, de esa agilidad, de darle respuesta a la gente. Si, en definitiva, yo digo siempre: a ver, la justicia es el último resorte que tenemos todos los ciudadanos, todos; no importa si son gobernantes, si somos ciudadanos comunes. Es la última instancia que nosotros tenemos para defender nuestros derechos, nuestras libertades, nuestras garantías. Y yo le enseño en la facultad a los alumnos cuando les digo: "Bueno, ¿cómo nació el constitucionalismo? ¿Para qué nació? Para defender nuestros derechos. ¿Y adónde recurrimos? A la justicia". Si nosotros no tenemos respuesta en esa justicia, ¿qué nos queda? No hay país posible, sería una vida intolerable. Por eso me parece que es muy importante hacer eje en este organismo que es de donde salen los jueces y juezas, y también a quienes a quienes sancionar y a quienes no, para lograr esto.
Ayer entrevistamos a Javier Cremades, que es el presidentes de una asociación mundial de juristas, y el nos planteaba, a partir del premio Nobel de la Paz a una jurista sudafricana, y la idea de que la única forma de eliminar la violencia es resolverlo a través de la justicia. La paz y el derecho van juntos. Entonces él planteaba que uno de los problemas que veía era la judicialización de la política, la cantidad de fallos que había, crecientes en las últimas décadas, sobre la justicia, incluso ordinaria, decía él, sobre personas que han tenido o tienen responsabilidad en los más altos cargos de la República. ¿Cuál es su visión respecto de lo que sucede cuando... y por qué sucede, sería la pregunta, mayor cantidad de fallos que la justicia interviene sobre personas que han tenido los máximos cargos públicos? Argentina, Brasil, Estados Unidos, si gana uno, gana el otro, Trump va preso, no va preso, Lula, Bolsonaro, Cristina Kirchner.
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Yo veo que ahí hay dos aspectos. A lo que yo llamo judicialización de la política es cuando pretenden que los jueces resuelvan temas que en realidad tiene que resolver la política. Hay decisiones legislativas, reglamentaciones, que son resortes del poder político. Entonces la justicia ahí no tiene nada que hacer. Eso yo lo llamo judicialización de la política. Y esto se ve muchísimo. En materia electoral también se ve. Ahora, lo otro son causas de corrupción, que es diferente. Eso no es judicialización de la política: esos son causas penales, de responsabilidades administrativas, penales. Y lo que pasa es que la corrupción es un flagelo, aunque parezca una verdad de Perogrullo, pero es así, y no solamente de Argentina, sino del mundo. Yo estudié mucho el financiamiento de los partidos políticos... Y bueno, y la verdad es que hay un aumento, sí, muy grande de la corrupción.
Y al mismo tiempo supongo que, a diferencia de hace 40 años, hoy existen una cantidad de mecanismos de prueba que no existían hace 40 años.
Tal cual.
El rastro, la huella, hoy queda mucho más marcada porque existen mecanismos de prueba. No existían ni las fotocopias.
Exacto. Bueno, eso es también una rémora que hay con la justicia. Mire, le digo una experiencia que tuve. Un día estaba en Comodoro Py. Tenía que llevar unos expedientes a un juez para que firmara. Y había... en Comodoro Py hay unos pasillos muy largos, pero de una cuadra casi. Y había un empleado que estaba gritando en un extremo: "¿Alguien tiene una abrochadora?". Y yo pensaba: por Dios, ¿una abrochadora? Imagínese, está bien, la pandemia la verdad que permitió al Poder Judicial avanzar muchísimo. Ahora ya está el expediente digital, están en otra etapa. Pero la verdad, por eso yo le decía antes, los recursos que maneja el Consejo y que tienen que impactar directamente en las causas, en los expedientes, tiene que estar la tecnología a su disposición. Porque eso le cambia la vida a la gente. Usted imagínese, nosotros, por ejemplo, en la justicia federal, no sé, causas comunes. Ni siquiera le voy a causas así políticas de alto impacto. Usted tiene hoy que presentar un amparo de salud porque no le dan... que es muy común hoy en día, no le dan los medicamentos oncológicos para hacerse una quimioterapia, o no le dan una prótesis, ¿sabe cuánto le tarda? No le llega, no le llega la prótesis, no le llega el medicamento oncológico, llegan tarde. Eso no es hacerle la vida fácil a la gente, eso es complicársela, pero a puntos inimaginables. Eso es no darle respuesta. Y como usted decía, eso genera resentimiento. Lejos está la paz, el buen vivir, porque si uno va a la justicia y obtiene una respuesta, usted entonces obtiene esa paz, ese alivio que todos tenemos que tener y que sabemos que tenemos un lugar donde están garantizados nuestros derechos.
Alejandra Lázzaro, muchísima gracias. Mucha suerte, y mucha suerte en Abogacía Federal.
Muchísimas gracias a usted por la invitación.
MEG