VEGA, el feminismo transversal: “Esta no es una red de mujeres para mujeres, es un programa de país”
Tras su presentación oficial en el MALBA, las referentes de VEGA Carolina Castro, Natalia Sarapura y Mariana Caminotti expusieron los ejes de la nueva red multisectorial que articula a empresarias, académicas y dirigentes de todo el arco político.
Frente a un escenario nacional signado por la polarización y la falta de consensos, más de 30 referentes del sector productivo, la ciencia y todo el arco político argentino confluyeron en el lanzamiento de VEGA (Voces de Equidad y Género en Acción). En Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190) Carolina Castro, Natalia Sarapura y Mariana Caminotti, impulsoras del proyecto, explicaron por qué la equidad de género debe abordarse como una estrategia de desarrollo económico y no solo como una demanda sectorial.
Carolina Castro es presidenta de Industrias Guidi, empresa autopartista integrada en la cadena de valor del sector automotriz. Es la primera mujer en integrar el Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA), donde se desempeñó como prosecretaria y presidió el Departamento de Legislación. Además, fue subsecretaria PyME entre 2016 y 2017, candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires en 2021 y chair del Women 20 (W20) durante la presidencia argentina del G20. En 2020 fue reconocida en la lista de la BBC entre las 100 mujeres más influyentes e inspiradoras. Natalia Sarapura, es abogada, activista y dirigente política. Se desempeña como secretaria de Gestión Pública del Gobierno de la provincia de Jujuy. Fue diputada nacional por la provincia de Jujuy y ejerció la vicepresidencia del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC). Además, fue ministra de Desarrollo Humano y de Derechos Humanos y Pueblos Indígenas de la provincia de Jujuy. También fue subdirectora de la Mujer y la Juventud y subsecretaria de Cultura de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy. Mariana Caminotti, es doctora en Ciencia Política por la UNSAM, posee una maestría en Políticas y Gestión del Desarrollo en la Universidad de Georgetown y es licenciada en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario. Se desempeña como investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) en el Instituto de Investigaciones Políticas. También ejerce como coordinadora académica del Doctorado en Ciencia Política y profesora regular en la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Nacional de San Martín; también es coordinadora de la Red de Politólogas #NoSinMujeres. Entre 2019 y 2023 fue secretaria de Género y Derechos Humanos de la Municipalidad de Rosario. Las invitadas presentan VEGA, una red multisectorial de mujeres líderes en el ámbito empresarial, político, científico y académico que promueve la equidad de género y el desarrollo económico.
Aquí tenemos esta entrevista inusual con tres mujeres simultáneamente. Este jueves lanzaron oficialmente en el MALBA la red VEGA (Voces de Equidad y Género en Acción), una plataforma que reúne a más de 30 líderes del sector empresarial, la política, la academia y organizaciones sociales, todas con miradas ideológicas diversas en un contexto nacional atravesado por la polarización y la brecha discursiva. Y la primera pregunta es: ¿por qué es indispensable entonces construir una red de redes plural y pragmática para incidir en donde se toman decisiones, en el poder y la producción? En el mismo orden en que las presentó el locutor: primero Carolina, después Natalia y después Mariana. Carolina.
C. C. Bueno, Jorge, muchísimas gracias por darnos este espacio para venir a contar a qué viene VEGA. Nosotras decimos que VEGA tiene dos apuestas fundamentales que tienen que ver con el qué y con el cómo. La apuesta del qué tiene que ver con meter la agenda de equidad y diversidad ya no solo como un valor aspiracional para la Argentina, sino como una potencial estrategia de desarrollo bien concreta, en donde es buen negocio para la Argentina que esta agenda sea parte de la agenda pública: es buen negocio para la Argentina que haya más mujeres en el mercado laboral, que haya una Corte Suprema más representativa, y así con muchos de nuestros verticales de trabajo. Y la otra apuesta es en el cómo. ¿Cómo construimos esta agenda de equidad y desarrollo para la Argentina? Bueno, lo hacemos desde perfiles muy diversos, porque nosotras creemos —estamos convencidas— de que los grandes desafíos del país no se van a resolver entre las personas que ya opinan igual, sino, por el contrario, sumando a la mesa a gente que piensa distinto, pero poniéndonos de acuerdo con algún objetivo en común. Para nosotras ese objetivo es claro y son los tres verticales de trabajo de VEGA, que son VEGA Democrática, VEGA Productiva y VEGA Innovadora, que la llamamos VEGA Lab.
¿Y Natalia?
N. S. Sí, la verdad es que para una mujer que viene de la política y de Jujuy, que apuesta a una Argentina diversa y pluricultural, VEGA ha sido una oportunidad, porque es una red donde nos conjugamos mujeres que venimos de la política —que abrazamos la política y entendemos la política como una herramienta de transformación de la sociedad— y mujeres empresarias que vienen transformando sus haceres para generar ingresos, pero fundamentalmente también en un espacio donde pensamos todas una forma de Argentina, pensamos todas qué queremos hacer. Y en ese sentido nos hemos centrado en una Argentina en desarrollo, pero con equidad; con una equidad que mire el conocimiento de las mujeres, que tome el conocimiento y el talento de las mujeres. Entonces, esta red, primero, es federal: estamos mujeres de todo el país. Segundo, es diversa: no solo diversa por la composición de que son mujeres que vienen de la actividad económica, mujeres que venimos de la política, mujeres que vienen de la academia, sino también porque las que estamos en política somos de distintos partidos. O sea, tenemos mujeres peronistas como Victoria Tolosa Paz o como Pamela Calletti, que es de la provincia de Salta; mujeres que venimos desde el radicalismo; mujeres que vienen, como Mónica Fein, del socialismo. Es decir, conjugamos en VEGA una mirada transversal, horizontal, que considera que la agenda de la Argentina es una agenda de desarrollo, pero con la participación activa de las mujeres. Así que la verdad es que la construcción de VEGA, que ha significado un esfuerzo de muchos años, ha dado a luz un proceso que genera expectativa en todos los rincones del país.
¿Y Mariana?
M. C. Bueno, yo creo —complementando lo que decían Caro y Natalia—: yo vengo de la academia, vengo del mundo de la investigación, de la generación de conocimiento, y a mí me entusiasman profundamente dos cosas. Primero, que creo que hoy la Argentina, como se decía, necesita mucha conversación, y una conversación genuina y con propósito; no solamente conversar para hacer diagnósticos —que hay muchos y existen, y allí no tendríamos nada demasiado innovador que aportar—, pero me parece que hay una mirada de VEGA que tiene que ver con una conversación con un propósito muy orientado a la acción, que a mí, desde el punto de vista de la investigación —donde normalmente no estamos orientados a la acción—, me entusiasma profundamente. Y creo que ese estar orientado a la acción tiene que ver con una red de redes que, a través de los distintos perfiles de sus integrantes, intenta poder conjugar conocimiento, evidencia para el debate público y, sobre todo, experiencias concretas que permitan diagnosticar problemas, pero también entender cuáles son las mejores soluciones para esos problemas, y tratar de empujar soluciones que sean —nosotras les llamamos— proyectos piloto; después podemos hablar sobre eso. Pero esa cuestión de conocimiento, evidencia, evaluación y propuestas de transformación con actoras y también con aliados externos —porque esto no significa que trabajemos solamente entre mujeres; esto significa que es una agenda que sí trabajamos juntas, pero donde hay muchos aliados, empresas, organizaciones, y no venimos a superponer el trabajo de nadie, sino a poder articular y sumar de una manera diferencial—... Entonces, creo que esa es hoy la necesidad, partiendo de la pregunta que hacías, de por qué esta red de redes en este momento de la Argentina.
Y vuelvo en el mismo orden. Ustedes logran aunar lo que en otros campos no se aúna: diferentes partidos políticos, diferentes proveniencias del mundo de la acción, del mundo del pensamiento, del mundo privado, del mundo político, federal, como recién se marcaba. ¿Por qué pueden ustedes lograrlo y no se logra en otros campos? Y si, como tantas veces se dice, la gran revolución del siglo XXI tiene que ver con la mujer, ¿el hecho de compartir la cuestión de género y la lucha es lo que amalgama y hace posible que ustedes logren esa pluralidad que sería tan deseable en otros sectores?
C. C. Y yo creo que, Jorge, contestaste la pregunta. Me parece que todas vamos a estar identificadas con lo que acabás de decir, porque efectivamente hay un ethos común, hay un objetivo común, hay algo que nos hermana y que capaz no es tan fácil de encontrar en otros espacios. Yo vengo de la gremial empresaria —sabés que tuve participación en la Unión Industrial Argentina y en otros espacios— y capaz es más difícil ahí, cuando tenés sectores tan dispares, poder decir cuál es el objetivo común cuando venís desde distintos lugares, distintas cuestiones, o te aprieta el zapato, digamos, en distintos lugares. A nosotras, como mujeres, a todas nos han pasado un montón de cosas que nos hermanan: hemos tenido dificultad en el mercado laboral, hemos sufrido alguna violencia digital —que ahora, si nos permitís, nos gustaría contarte qué queremos hacer respecto de eso—. Entonces, hay cuestiones que nos atraviesan en tanto mujeres que creo que nos ayudan para después poder construir. Ahora, solo con eso no alcanzaría. Y a esta red le llevó bastante tiempo —pero un tiempo muy lindo de construcción, Jorge— generar lazos de confianza, porque eso es fundamental para después poder trabajar juntas viniendo de lugares tan distintos. Estar cubriéndose las espaldas unas a otras es parte de esa construcción de confianza. Y llevó un tiempo, pero creo que en eso —y ahí sí pongo una cuestión así más de género— las mujeres tenemos a lo largo de nuestra historia, creo, esta necesidad del diálogo, de intentar juntar lo diverso, de mantener una casa a flote, de esta cosa medio tribal de que no haya pelea, de que la violencia no sea la forma. Y eso nos hace capaz más comunicativas, más abiertas a este diálogo, más de deponer cuestiones personales en pos de algo colectivo. Todas estas cosas aparecieron en VEGA a lo largo de estos años y nos permitieron ayer en el MALBA lanzar un espacio súper potente al que vinieron líderes varones muy importantes. Y estamos muy contentas porque sentimos que entonces hay apoyo también, porque esta no es una red de mujeres para mujeres: es una agenda de país. Y si no logramos entusiasmar a varones con esta agenda —que son los que toman las decisiones al final del día: el 90% de las mesas de decisión hoy son varones—, no vamos a ir a ningún puerto. Y estamos en eso, y ayer para nosotras fue una prueba de que es posible hacerlo y ojalá otros se quieran sumar.
Natalia.
N. S. Yo creo que en Argentina hay un gran sector de la población que está esperando que las personas —hombres y mujeres— superemos las diferencias y aprendamos a gerenciar la diversidad. Nosotros somos un país amplio, diverso, con distintos orígenes: estamos los que nacimos y heredamos ancestralmente y los que vinieron a esta patria y la construimos entre todos. Y esa necesidad de construir una identidad nacional la sabemos gobernar históricamente por la resistencia, por la persistencia que han tenido nuestras abuelas, desde una vocación de resiliencia, pero también de diálogo. Somos las mujeres las que aprendemos en distintos ámbitos a gerenciar la diversidad. Y VEGA es eso: es una propuesta inteligente de gerencia de las diversidades —de todas las diversidades—, desde las que pensamos y desde los roles que tenemos y de las acciones que emprendemos. Creo que también hay una necesidad en la Argentina de que haya iniciativas que miren al país con posibilidad de desarrollo en cada rincón, pero fundamentalmente reconociendo el aporte que tenemos y que hacemos las mujeres; y VEGA es una invitación para eso. También creo que nos ha encontrado a las mujeres que abrazamos la política en un momento de decir que tenemos la responsabilidad de generar iniciativas que demuestren que es posible tener diferencias, pero construir agendas comunes. Y creo que VEGA ha tenido esa habilidad de convocarnos, de contenernos, y nosotras de asumir la vocación y la tarea de construir un espacio que no solo invite a las mujeres, que tenga una mirada de la Argentina, que tenga una propuesta de desarrollo económico donde las mujeres hagan su aporte y donde desde las mujeres también podamos generar propuestas que generen una alternativa. Si ustedes me dicen: "¿Esa alternativa tiene que ver solo con la situación de las mujeres?". No, tiene que ver con el crecimiento del país y también con una alternativa que se realice en el territorio, que se haga, que supere los debates político-partidarios y que se vaya tejiendo en el hacer. Ese VEGA —Voces de Equidad y Género en Acción— creo que es la mejor forma de graficar lo que queremos: nosotras queremos superar los tiempos, superar los debates y generar acciones que sean pruebas piloto en un momento, pero que se extiendan en todo el territorio.
Hermoso nombre, además. Mariana.
M. C. Bueno, retomando, creo que las chicas ya dijeron casi todo lo que yo podría decir, pero quizás sí me interesa marcar que esta gimnasia histórica no significa —acá desde VEGA, me atrevo a hablar en nombre de VEGA en esto— que consideremos que haya ninguna cuestión que nos haga esencialmente mejores ni seres que nacimos para el consenso. Simplemente creo que hay una experiencia histórica: como decía Carolina, muchas veces, cuando las mujeres nos introducimos en mundos donde somos una minoría —y esto ha sucedido prácticamente en todos los espacios—, necesitamos muchas veces ese apoyo, esa acción colectiva para poder, digamos, sortear un montón de dificultades, de barreras. Y eso se ha expresado en el ámbito, por ejemplo, de la política. Si uno mira la cantidad de legislación que la Argentina ha sacado en las últimas décadas para ampliar derechos —sobre todo de las mujeres, pero no solamente—, generalmente esas alianzas interpartidarias no son una novedad ni una rareza; lo que pasa es que muchas veces no se ven. Si veíamos la actividad de las legisladoras en el Congreso argentino durante un período largo de tiempo en los últimos 20 años, donde hubo mucho activismo vinculado a los derechos de las mujeres, había una práctica cotidiana, había una red armada, una red informal e invisible. Entonces, yo creo que todas de alguna manera en nuestros diferentes espacios tenemos esa gimnasia que nos ha llevado históricamente a buscar apoyos, a actuar colectivamente, a acordar. Y creo que ponerlo en este momento en acción cruzando los sectores —vinculando a mujeres del sector privado, empresarias, líderes, académicas, políticas— es además, creo, un mensaje importante en este momento del país: un compromiso, una forma de pararnos también respecto de cómo queremos que sea el futuro de la Argentina y cómo queremos aportar nuestro granito de arena. Y ojalá que este tipo de espacios se multipliquen, porque creemos profundamente que el desarrollo de la Argentina lo necesita y que el adelanto de las mujeres es un adelanto del país. Como decían, no estamos pensando en un sector: estamos pensando en un país que, si mejora ciertas condiciones para las mujeres, va a mejorar como sociedad.
Bueno, y ahora sí: proyectos de acción concreta.
C. C. Bueno, tenemos un montón, Jorge, así que vamos a ir por algunos; nos vamos a repartir. Yo quiero contar "Aliada", que es una herramienta digital que queremos disponibilizar para las elecciones del 2027 en la Argentina como una suerte de bien público al que puedan acceder todas las políticas —desde una concejala hasta una senadora—, que básicamente va a ser una herramienta que les permita protegerse mejor de los ataques digitales y, al mismo tiempo, usar la IA como una herramienta de potencia para sus propias campañas electorales. Esto nace de algo bien claro: las mujeres somos objeto de violencia digital en mucha mayor medida que los varones y, en general, además, sexualizada; el 90% de los deepfakes sexualizados son dirigidos a mujeres, contra un 10% a varones. Y nosotras queremos disponibilizar una herramienta que ayude a las mujeres en campaña, porque creemos que le hace bien a la política argentina que las mujeres puedan dar la batalla electoral. Y estamos para eso hablando con colegas de Brasil, con colegas de Australia, buscando otras experiencias de otras latitudes que han avanzado en este sentido y aliándonos con algunos socios tecnológicos —empresas en concreto— que nos van a ayudar a desarrollar estas herramientas. Entonces, este es un programa piloto que, si funciona, será un bien público y después podremos replicar en la región, ojalá. Y eso tiene que ver con la pata de la VEGA Innovadora, digamos. Después, en lo que hace a VEGA Productiva —y si querés, Marian, te dejo más la Democrática para que charlemos un poco ahí, y Nati también podés contar un poco lo de Vaca Muerta capaz, como para contar el puntapié de lanza para la minería—, en VEGA Productiva tenemos varias cosas. Una de ellas es economía del cuidado: queremos trabajar en un territorio que va a ser Almirante Brown, uno de los municipios más importantes del Conurbano, en donde está el segundo parque industrial del país, que es el Parque Industrial de Almirante Brown. Y queremos trabajar allí la agenda de economía del cuidado en tanto barrera de acceso al mercado laboral para las mujeres, pero también como potencial motor de crecimiento económico. El trabajo de cuidados no remunerado que las mujeres realizamos representa el 16% del producto bruto: es un sector en sí mismo que está invisibilizado como tal, cuando podría ser una estrategia de desarrollo —en muchos países está siendo una estrategia de desarrollo— qué hacemos con los cuidados de los chiquitos, pero también de la población mayor, que demográficamente es la que más va a estar necesitando en los próximos años. Entonces, ahí estamos trabajando con CEPAL, con ONU Mujeres, en el territorio de Almirante Brown y con las empresas del parque industrial, y si todo va bien, de ahí escalaremos a otros municipios.
Natalia.
N. S. Sí, nosotros... bueno, los que venimos de provincias que tienen actividad minera vemos cómo la actividad minera crece. Yo soy de la provincia de Jujuy; en la provincia de Jujuy la explotación de litio ha crecido un 200% en el último tiempo y, sin embargo, la participación de las mujeres es solo de un 12%. Eso nos interpela a todos los que estamos en la actividad a pensar cómo observamos el crecimiento. Por un lado, el mayor desafío es que todas las carreras que están asociadas a la actividad minera —las ingenierías— son carreras a las que tradicionalmente, por la actividad o por la ciudad donde se desarrollan, las mujeres no acceden. Por ejemplo, nosotros en Jujuy tenemos la carrera de Ingeniería en Minas, pero tradicionalmente la mujer no accedía a migrar para estudiar una carrera; es decir, hay una serie de factores que impide el acceso igualitario de las mujeres, entonces son las que menos llegan. Eso hemos observado también en VEGA y nos hemos planteado el desafío de gerenciar ese proceso de análisis de cómo hacemos crecer la participación de las mujeres. En ese sentido, empezamos con una acción en Vaca Muerta, donde hay toda una estrategia desarrollada con distintos aliados para que podamos observar esto que está observando el país, pero con una mirada de equidad. Creo que hay muchas apuestas: por un lado, que las mujeres se formen para acceder a los espacios de actuación en la actividad minera y en la actividad de la energía, pero también generar vínculos con las empresas y con las instituciones de formación que les den más herramientas a las mujeres. Creo que VEGA va a ser una gran apuesta en ese sentido: pensamos en trabajar en Vaca Muerta y después extenderlo, por ejemplo, a Jujuy y Salta, donde toda la actividad minera también tiene un gran desarrollo y ahí las mujeres necesitan potenciar su participación.
¿Y Mariana?
M. C. Bueno, brevemente: VEGA Democrática tiene que ver con el acceso, sobre todo, a espacios de decisión. Argentina es un país que fue de los pioneros del mundo en avanzar, por ejemplo, con la incorporación de mujeres en el Congreso, en el Poder Legislativo. Hoy tenemos un Poder Legislativo nacional donde las mujeres son una masa crítica importante y esto se sostuvo durante muchos años. Sin embargo, es un país que también ha quedado un poco rezagado en otros espacios de decisión. Por ejemplo, un tema que nos interesa particularmente promover es la incorporación de mujeres en la Corte Suprema de Justicia. Hoy tenemos una Corte Suprema de Justicia donde no hay mujeres en su composición; sería muy importante trabajar en ese sentido. Y también tenemos un Poder Judicial donde, a medida que uno ve cómo avanzan las jerarquías, también es como una pirámide, ¿verdad?: tenemos una base muy engrosada y, cuando se va subiendo en esas jerarquías, las mujeres van quedando afuera. Esto expresa de una manera muy visible brechas que tampoco son exclusivas, ¿no?, de este ámbito, pero es un ámbito de lo público donde nos interesa mucho poder dialogar y tratar de conversar públicamente sobre esta importancia. Y después, también somos un país que ha quedado atrás en otras áreas: por ejemplo, hoy no tenemos prácticamente mujeres en los cargos ejecutivos. Las intendentas son muy pocas, las gobernadoras han sido poquísimas a lo largo del período democrático. Entonces, allí hay toda una agenda que, en principio, comienza con poner en común una serie de información que existe en la Argentina —Argentina tiene información dispersa en este sentido, porque muchas veces el árbol del Congreso ha tapado el bosque: cuando se discute dónde están las mujeres en lo público, aparecen en el Congreso—. Pero queremos hacer un aporte en poder mostrar de manera más sistemática una serie de brechas y poder, a partir de allí, tratar de generar este tipo de herramientas de diálogo que terminen en propuestas de acción que sean superadoras y que permitan que no esperemos un siglo más para que una niña nazca pensando que puede ser factible que ocupe un lugar de decisión.
Te agrego, Secretaria general de las Naciones Unidas nunca hubo una mujer.
M. C. Exacto, exacto.
¿Y por qué —cortito, porque se nos acaba el programa—, por qué en el Congreso sí y en intendentes no, por ejemplo?
C. C. Que responda Marian, que sabe más.
M. C. Ha habido en toda América Latina —esto no es exclusivo de Argentina: todos los países de la región, con muy pocas excepciones, desde el 93 en adelante— han legislado las llamadas leyes de cuota de género, que posteriormente evolucionaron hacia las leyes de paridad. Argentina fue el primer país del mundo que tuvo una ley de cuota de género que fue muy efectiva y que fue emulada; fue de alguna manera una innovación argentina que Argentina exportó al resto del mundo.
Hecha por Menem, increíblemente.
M. C. Hecha por las mujeres, en realidad. Y ese es el primer ejemplo que yo pondría de una construcción transversal y multipartidaria, pero con un presidente que en ese momento vio una oportunidad y apoyó esa legislación, y eso hizo que saliera en los dos partidos, porque nadie del peronismo en ese momento, ni del radicalismo, ni de ningún color, quería esa ley. Esto fue una inteligencia estratégica muy importante de las mujeres argentinas que fue emulada —es impresionante esa historia—, porque el caso argentino se copió, entre comillas, en el resto de la región y después en muchos países del mundo, hoy más de 50. En ese tiempo se incorpora y se termina un debate inicial sobre si era o no constitucional, pero independientemente de esa polémica inicial, esa ley después se institucionalizó, se cumplió, evolucionó hacia las leyes de paridad y permitieron abrir una puerta. Ahora bien: en el 93, cuando esa ley se sanciona, el Congreso tenía menos del 10% de mujeres sistemáticamente; hoy, con 50% prácticamente de senadoras y con más de 40% de diputadas sostenido en el tiempo, no habría razón para pensar que no hay mujeres que quieran ser candidatas en otros espacios. Entonces, claramente lo que sucede en los espacios ejecutivos es que las mujeres necesitan tiempo, necesitan recursos y necesitan apoyos. Esas son las brechas que nosotras queremos remover. Hoy una mujer, para ser candidata a intendenta, necesita aportes para su campaña, necesita dinero, necesita tener tiempo físico y también tiempo mental para poder dedicarse a su carrera política. Los cuidados son una agenda transversal porque también afectan a las mujeres que hacen una carrera política. Y la cuestión de lo que llamamos un "techo de billetes" —porque también hay mucha evidencia y VEGA hizo un estudio inicial sobre este tema que nos inspiró también a pensar en la necesidad de remover estas brechas— es que gran parte de las dificultades que las mujeres tienen para poder competir en condiciones de equidad en ámbitos como los ejecutivos —como un municipio, por ejemplo— es que no tienen muchas veces acceso al financiamiento político. Entonces, es una agenda, como vemos, que está muy interrelacionada, ¿verdad? Pero tiene que ver con poder seguir removiendo esas barreras para que no solamente tengamos una puerta sin llave, sino que la podamos abrir.
Bueno, muchísimas gracias. Se nos acaba el programa. Les agradecemos a las tres. Las felicitamos. Me parece que la clave aquí, la palabra, es "acción". Y que eso es lo que hace la diferencia entre la tarea legislativa, que parece reflexión, y la de los ejecutivos, que requiere acción. Y que ustedes encontraron ahí la palabrita clave para marcar ese salto cualitativo. Felicitaciones a las tres. Muchísimas gracias.
M. C. Gracias
C. C. Gracias a vos
N. S. Gracias
LP
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