Guerra en Medio Oriente

Donald Trump enloqueció al mundo al divino botón

En su programa, Marcelo Longobardi, cuestionó la decisión del presidente estadounidense de aceptar un acuerdo con Irán que llevó a concretar un alto el fuego por dos semanas.

Donald Trump 07042026 Foto: Xinhua

En su programa por NetTV y Radio PerfilMarcelo Longobardi, cuestionó la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de concretar un acuerdo bilateral con Irán para detener los ataques por dos semanas en base a un listado de condiciones que incluye la reapertura del estrecho de Ormuz y la retirada de las fuerzas de combate norteamericanas. Esto implica una extensión del duro ultimátum que el mandatario norteamericano dio en las últimas horas con fuertes amenazas a la república islámica.

Donald Trump enloqueció al mundo al divino botón

El famoso historiador griego Plutarco le atribuyó una frase al tristemente célebre general Pirro de Epiro. Plutarco dice que Pirro dijo: "otra victoria como esta y estoy perdido". Se refería naturalmente a las victorias pírricas, protagonizadas justamente por Pirro de Epiro.

Epiro era un reino del norte de Grecia, en el año 300 antes de Cristo, y se les ocurrió invadir Roma y triunfó en dos batallas y perdió la guerra, de ahí viene el término "victorias pírricas", esta frase que Plutarco le atribuye a Pirro habría sido pronunciada luego de Asculum, donde Pirro ganó.

Pero lo que pasaba en el momento es que Pirro había ido desde Grecia con un ejército y atacó Roma, pero se le acabaron las armas y los soldados, mientras que los romanos seguían produciendo armamento, de ahí viene el término o la idea de "victoria pírrica", un triunfo obtenido a un costo tan elevado que equivale prácticamente a una derrota. Esto es, alguien gana la batalla pero pierde la guerra.

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Esta frase, "otra victoria como esta y estoy perdido", bien podría haberla pronunciado Trump, de Estados Unidos, luego del, como decirlo, del descalabro que produjo a nivel mundial. Ayer vimos el comportamiento de un líder desquiciado, rodeado de fanáticos irresponsables que se metió improvisadamente en un conflicto, subestimando el aspecto principal del conflicto, que es que Irán, desgraciadamente, mantiene aún hoy la capacidad de obturar el comercio mundial a través del estrecho de Ormuz y otros aspectos.

Ayer Trump encontró una salida, de la mano de unos corrompidos políticos y militares pakistaníes, tengan noción de lo que estoy contando. Trump ayer descalabró el mundo, rodeado de unos sujetos completamente irresponsables, Pete Hegseth, J. D. Vance, Marco Rubio, su yerno Jared Kushner, su amigo y socio Steve Witkoff.

Finalmente, se metieron todos en un conflicto que, desde el punto de vista de Pirro de Epiro, podían ganar batallas, destruir la mitad de Irán, obturar sus defensas, bombardear sus instalaciones militares, eliminar a sus principales líderes criminales, pero estaba Ormuz, y Ormuz impactó en el mundo entero.

Ayer, por ejemplo, Radio Francia reportaba anoche de que el 20% de las estaciones de servicio en Francia, abastecidas por la compañía Totalenergies, estaban desabastecidas de combustible.

Ayer Trump encontró una salida de la mano de unos corrompidos líderes pakistaníes, con un acuerdo de 10 puntos que está en una nebulosa, porque hay que intentar extraer de varias fuentes en qué consiste el acuerdo de 10 puntos. Su definición de las últimas horas respecto de que daba un plazo para eliminar de la faz de la Tierra a una civilización horrorizó no solo al mundo entero, sino que horrorizó a los propios norteamericanos y horrorizó a sus propios partidarios, que incluso apelaban anoche a la enmienda 25, que es la enmienda que habilita a someter a un presidente estadounidense a un juicio político.

Esto pasaba ayer, no en Europa o en Medio Oriente, pasaba en Washington. Es más, si Trump cometió todo este disparate procurando someter a China, peor todavía, porque si la controversia de todo esto fue China, también perdió contra China, porque Pakistán es China.

Vamos a mirar con atención en qué consiste la asociación entre el presidente Trump y los políticos y mariscales de campo. El mariscal Munir, un general corrompido hasta la médula, socio de Trump al que recibió en la Casa Blanca hace poco tiempo. Un hecho insólito, el presidente de Estados Unidos no recibe a un líder militar sin el acompañamiento de sus jefes civiles, y eso ocurrió hace no demasiado tiempo.

Lo de ayer fue un desastre, hasta lamentablemente fue un desastre porque, por supuesto, el régimen de Irán es, fue y eventualmente será un peligro para los iraníes, un peligro para los israelíes, un peligro para la región, un peligro para la Argentina y un peligro para el mundo entero, pero Trump ha tenido un comportamiento tan irresponsable, tan disparatado, tan desquiciado que dejó esto a medias.

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Y si me preguntan cuál es mi primera impresión, es que huyó. Estaba buscando un argumento para huir de Irán y finalmente lo encontró, después de haber aterrorizado al mundo entero, de tener al mundo en vilo.

Veía anoche en la tele argentina, en la tele internacional, todos con los contadores, una cosa totalmente de locos, que por supuesto tiene una lógica, porque en Trump hay una lógica, y no estoy ensañado con él, estoy describiendo los hechos, es cierto que tengo alguna posición adversa a Trump, pero creo que tiene algún fundamento.

Esta mañana The New York Times dice "los estadounidenses ya han visto versiones de este manual de jugadas, Trump lanza amenazas cada vez más intensas, consigue algo parecido a un acuerdo y se marcha mientras canta victoria". Vamos a ver después las versiones, tengo dos versiones, de los supuestos 10 puntos acordados a través de los corrompidos líderes pakistaníes, entre  los corrompidos líderes iraníes y el gobierno norteamericano, y son bastante confusos, es difícil encontrar una versión fidedigna.

En Trump hay una lógica, en Trump hay un método. Shakespeare diría que es un método de locos. Trump ha efectuado una demolición del orden liberal occidental, Trump ha acordado con Rusia y se ha desconectado de Ucrania y naturalmente con Europa. Rompió con Europa, insultó en el plano personal a dos de sus líderes, particularmente a Emmanuel Macron y a Keir Starmer, amenazó con tomar Groenlandia, amenazó con anexionar Canadá, pero de todo esto no pasó nada.

Trump enloqueció a todo el mundo, como diríamos en Argentina, al pedo. Hace un año y pico que el mundo entero está sacudido por un conjunto de disparates que no han tenido ningún sentido. Demolió el orden liberal occidental, pactó con Putin y con Viktor Orbán, rompió con los europeos, amenazó con retirarse de la OTAN, su aliado pasó a ser el régimen pakistaní, pactó con el régimen de Venezuela, donde la democracia es una cosa muy alejada, instituyó como negociadores de las cuestiones mundiales a dos personajes cuya experiencia diplomática es poco menos que cero y son hombres de negocios, su Jared Kushner, su yerno, y su amigo y socio Steve Witkoff, cuyos resultados han sido catastróficos.

Enloqueció al mundo al divino botón con un conjunto de aranceles y amenazas arancelarias que han terminado perjudicando a los propios norteamericanos porque de eso no quedó nada en pie. Constituyó, a diferencia de su primera administración, un Gabinete de obsecuentes delirantes, fíjense que Pete Hegseth, el secretario de guerra y jefe del Pentágono, llegó a decir ayer que el rescate del piloto que se eyectó del avión fue equivalente a la resurrección de Cristo. Conectó a su familia con negocios con el poder en todos los planos, en los medios de comunicación, en las criptomonedas, en los casinos y con los países. Ha puesto su nombre a teatros, monumentos, aeropuertos, demolió parte de la Casa Blanca para hacer un salón de baile. Forzó, presionando a la prensa, a crear un multimedio propio. Está metido hasta la cabeza con el caso Epstein y tiene un vicepresidente, J. D. Vance, que está rodeado de gente que, de manera explícita, porque lo dicen, descreen del orden democrático.

Hay que ser irresponsable para meterse con un régimen no solamente corrompido sino criminal, como es el de los iraníes, de los ayatolás, y fugarse como hizo ayer.

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J. D. Vance es un líder antidemocrático, explícitamente antidemocrático, está rodeado de tipos que promueven que la democracia es un tema redimido, anacrónico, que debe ser sustituido por un gobierno corporativo, basado por supuesto en la inteligencia artificial. Una banda de locos.

Aquí lo que hay es un método, hay un sistema, hay un procedimiento, hay una forma de comportarse, había un plan de procurar demoler al mundo en pos de no sé qué cosa, de que Trump deje un legado con un edificio con su nombre y de procurar de esta manera, a los palazos limpios y sin estrategia, vencer a los chinos, que no ha ocurrido.

No solamente ha logrado que Irán sobreviva, al menos por el momento, sino lo más loco es que China, que es un régimen autocrático, antidemocrático, que persigue las minorías, que no tiene nada que ver con la democracia ni con las libertades, finalmente quede como un país serio, resulta ahora que los chinos son previsibles. Parece mentira, que quien consigue exactamente lo contrario a lo que se propone es el presidente de Estados Unidos, este tipo es un idiota.

Ayer, luego de esta disparatada amenaza delirante de eliminar a una civilización entera, de los conteos televisivos, de las desmentidas sobre el uso de armas nucleares, Trump finalmente aceptó una tregua y declinó su propósito de arrasar con una civilización entera y encontró una vía de escape, no resolvió nada.

Esto estaba erosionando de manera dramática su situación interna, que Trump por más desquiciado que esté es un político, y los políticos miran siempre su situación interna. Trump no se iba a inmolar en el altar iraní, sacrificando la elección de medio término del próximo 3 de noviembre y su legado histórico tan relevante para su egocentrismo.

 

AS/ff