El atentado contra Donald Trump y una degradación más de debate público
El intento de asesinato contra el presidente norteamericano reabrió el debate sobre la seguridad presidencial en Estados Unidos y derivó en un apoyo unánime al mandatario, aunque el presidente Javier Milei realizó una lectura diferente.
Estaba celebrándose en el hotel Hilton, en Washington, un lugar evidentemente inapropiado para la presencia tanto del presidente Donald Trump como de gran parte de su equipo, una cena anual que hace la Casa Blanca en honor a los corresponsales que trabajan allí, a pesar de las tensiones que hay entre el gobierno de Trump y los corresponsales, es una celebración histórica en Estados Unidos.
En un momento determinado, un hombre entra corriendo como un forajido al hotel, procura ingresar sin éxito al salón donde estaba ocurriendo el evento, se escuchan disparos, logra herir a un guardia que tenía un chaleco antibalas y es capturado por el Servicio Secreto, que se movió de una manera extraordinaria a pesar de que hay una controversia sobre el tema, sobre todo porque hay una discusión en Estados Unidos por la figura del sobreviviente designado.
En Estados Unidos hay un tipo al que se lo determina como el sobreviviente designado, que si el presidente está junto con el vice puede ser, por ejemplo, el ministro de Trabajo o el de Economía, al que lo meten en un lugar seguro por si ocurre un acontecimiento en el que de repente mueren las autoridades, un atentado por ejemplo.
En este caso, este tipo era un enajenado que no tenía ninguna forma de lograr ingresar en el salón donde ocurría la cena, a pesar de que el hotel Hilton no es el lugar más apropiado para que estén juntos el presidente, el vicepresidente y la mitad de su gabinete, no sé si habría un sobreviviente designado en algún lugar.
Esto derivó en una discusión respecto a cómo mejorar aún más la seguridad del presidente y de su equipo en Estados Unidos, que está sujeto a esta clase de cuestiones.
Lo interesante es que Trump lo ha entendido, dijo "el mundo está loco y estas cosas pasan" y se atribuyó parte de la responsabilidad al decir que demoró al Servicio Secreto hasta ver qué pasaba.
El atacante en cuestión se llama Cole Allen, un alienado enajenado que procuró una cosa imposible, que es ingresar a semejante salón, a pesar de que el Hilton no es la Casa Blanca ni el Pentágono, no llegó a la puerta. Estuvo cerca, pero no llegó.
Un californiano, maestro, profesor universitario, aparentemente desarrollador, máster en computación, ingeniero, desarrolló un videojuego y estaba armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos. Había sido nombrado el "profesor del mes" en la universidad el mes pasado. Viajó en tren desde California hasta Chicago y de ahí se fue a Washington, armado con un fusil, pistola y cuchillos.
Y había dejado un manifiesto, un enajenado de los tantos que hay. Había enviado una carta a su familia con una especie de manifiesto disparatado firmado como "asesino federal amistoso Allen", totalmente rayado.
"Hola a todos, puede ser que haya sorprendido a mucha gente. Déjenme empezar pidiendo disculpas a todos aquellos cuya confianza traicione. Todos los que fueron abusados y asesinados antes de esto con todos los que sufrieron antes de que yo pudiera intentar esto y con todos los que puedan seguir sufriendo después, independientemente de mi éxito o de mi fracaso.
"Sobre el por qué de todo esto, soy ciudadano de los Estados Unidos de América, lo que hacen mis representantes me representa a mí, y ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con crímenes", escribió y ahí dice "voy a matarlos a todos", y aparentemente no incluyó al señor Kash Patel, jefe del FBI.
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Y después lanza una serie de consideraciones muy disparatadas contra el cristianismo, y de ahí se tomó Trump para plantear que este fue un atentado anticristiano, que la motivación de tipo era una motivación anticristiana.
Esto es importante porque, tanto Trump como Milei, tienen un comportamiento mesiánico, conectan la política con la religión, se creen ellos portadores de una especie de revelación religiosa que sustenta su punto de vista político, que son resultados de un mandato de Dios.
Trump dijo esto, considerando que tuvo al momento un comportamiento relajado y se responsabilizó a sí mismo, porque él se cree que es el jefe de los cristianos, y por lo tanto todo lo que atenta contra el cristianismo, atenta contra Trump, fue la única cosa medio cuestionable que dijo.
Se molestó con una periodista que le leyó el delirante panfleto escrito por este enajenado y la acusó a ella de haberle leído en la cara el manifiesto que él evidentemente leyó y que está publicado en los medios. Cosas sin importancia. Quiero destacar que en esta ocasión tuvo una reacción razonable.
Hubo, por supuesto, una oleada de todos los líderes mundiales que se han solidarizado con Donald Trump y con su gente, incluyendo muchos líderes críticos con Trump, que es básicamente todo el mundo sacando uno que otro, en general las relaciones de Trump con los mandatarios son complejas, pero todos se han solidarizado con él.
Pero el presidente Milei entendió que es no un atentado, sino una secuencia de atentados. Estados Unidos tuvo cuatro presidentes asesinados ejerciendo en sus mandatos como presidentes. No ocurría una muerte de un presidente desde 1963, pero evidentemente una falla en el sistema podría haber hecho que el tipo en vez de ingresar por el lobby del hotel, entraba por la cocina y por ahí lo mataba a Trump, a alguien de su equipo o algún periodista. Una cosa muy grave.
Lo primero que entendió Milei fue que no había habido tal reacción unánime en favor de Trump, porque dijo que si hubiera sido un tipo de izquierda todos se hubieran solidarizado con él. En primer lugar, compartió un posteo de alguien que dijo "¿Cuántas veces tuvo Barack Hussein -por Obama- un intento de asesinato? ¿Cuántas veces tuvo Joe Biden un intento de asesinato? ¿Y cuántas veces tuvo Kamala Harris un intento de asesinato?¿Y cuántas veces lo tuvo Hillary Clinton? la respuesta es o los demócratas son el partido de la violencia de Estados Unidos", diciendo que como a ellos no les pasa son ellos los que provocan la violencia, lo rebuscado del razonamiento, hay que ser tarado, y el presidente lo reproduce.
Y luego un posteo de Javier Lanari, el secretario de Comunicación del gobierno argentino que puso "a Trump lo intentaron matar cuatro veces. No una ni dos, sino cuatro. Si fuera de izquierda habría escándalo internacional, comunicados de organizaciones, paros, protestas y feriados. La violencia política nunca es una opción".
Ha habido todo tipo de manifestaciones a favor de Trump y en contra de la violencia. No sé dónde viven estos tipos. Y el presidente ha relacionado en algún otro posteo este ataque con la izquierda, diciendo que es sencillamente una fuerza asesina, degradando el debate público, esto es la retórica violenta de la izquierda, en una degradación más que hace el presidente al debate público.
Recordemos, el presidente Lincoln fue asesinado en 1865, el presidente Garfield en 1881, el presidente McKinley en 1901 y Kennedy en 1963. Trump sufrió se dice que cuatro atentados, yo recuerdo tres con excepción de algo que no conozcamos. Tuvo aquel famoso atentado donde la bala le pasa por la oreja en Pensilvania, donde el asesino murió; y el que atentó contra él en West Palm Beach en la cancha de golf está detenido y siendo juzgado; hoy declara ante un juez el tipo de este fin de semana.
Y hubo siete u ocho casos de atentados contra presidentes que lograron sobrevivir. Por suerte no pasó nada y veremos que derivaciones tiene.
AS/ff
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