DERRAPE DISCURSIVO Y ATAQUE A LA PRENSA

El Presidente no puede perder el sentido de las proporciones

Milei escala su ofensiva contra la libertad de expresión con descalificaciones personales y analogías históricas fuera de proporción. En un clima de agresividad creciente, la discusión pública se aleja de los problemas urgentes del país.

Discurso del Presidente Milei en el Cierre de la Expo EFI 2026 en la Ciudad de Buenos Aires. Foto: Captura de pantalla

El presidente Javier Milei estuvo bastante desaforado durante la exposición sobre el informe de gestión llevado adelante por  Manuel Adorni en el Congreso, descalificando a todo el mundo. A los periodistas los llamó "chorros" y "asesinos" en un episodio que me llamó la atención: un posteo muy trumpista de una reunión presidida por el Gobierno, con el presidente sentado a la mesa con todo su gabinete y la música de Rocky de fondo, como si estuvieran jugando a “estamos yendo a la pelea en el Congreso”. 

En ese contexto, el presidente calificó a los periodistas de chorros y delincuentes —como siempre, haciendo generalizaciones— y luego tildó a un sector de la oposición de asesinos: “Ustedes mataron a 150 millones de personas”, dijo en referencia al estalinismo. Es cierto que eso ocurrió, y si sumamos a los nazis son unos cuantos millones más, pero ¿qué tiene que ver con la Argentina de hoy? 

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Javier Milei en el Congreso durante una jornada marcada por la desmesura discursiva y los ataques a la prensa.

El peligro de las generalizaciones de Milei

En un momento expuso que la prensa se había excedido con cuestiones de su vida personal, algo que no es mi caso, ni el de mi canal ni el de la radio, como tampoco lo es el de la prensa seria de Argentina. Eventualmente, habrá habido alguna persona en particular o algún sector politizado que utilizó el tema de los perros y la relación con su hermana, Karina Milei, para criticar o descalificar al presidente a través de su vida privada. 

Este es el argumento que utilizó para explicar su fobia, cada vez más exaltada, contra la libertad de expresión. Es como si yo dijera que, como en la Argentina existen un Lázaro Báez y un Néstor Kirchner, presumo que usted, presidente, es igual porque "son todos iguales". Y no es así. 

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El presidente no puede perder el sentido de las proporciones, porque pasa a ser un desmesurado, y eso finalmente produce un desgaste importante que incluso excede a su figura y afecta a la Argentina. Entre "asesinos", "chorros", "corruptos", "ineficientes" y gente que "merece quebrar" se encuentra el triste debate argentino, habiendo tantas cosas importantes para discutir.