Escocia señala el camino hacia una nueva economía
Escocia lidera una transformación económica mediante la Ley de Construcción de Riqueza Comunitaria, priorizando la propiedad local y el bienestar social frente al modelo extractivo actual.
Hoy en día, en un país tras otro, el aumento del coste de la vida y la pobreza infantil, el incremento de los desplazamientos climáticos, la propiedad de la tierra cada vez más concentrada y la creciente inseguridad han dejado al descubierto los límites del modelo económico imperante, con su dependencia del crecimiento impulsado por los combustibles fósiles y la teoría de la riqueza por goteo. Continuar por este camino solo amplificará las desigualdades estructurales actuales. Es por eso que Escocia ha decidido tomar una ruta diferente, bajo la forma de la Ley de Construcción de Riqueza Comunitaria (CWB, por sus siglas en inglés) aprobada por el Parlamento Escocés.
La CWB sitúa la propiedad de base amplia, la toma de decisiones colectiva y la circulación de la riqueza en el centro del diseño económico; un enfoque iniciado hace dos décadas por The Democracy Collaborative (donde trabajo) en Cleveland, antes de expandirse a otras ciudades de los Estados Unidos. Posteriormente se trasladó al Reino Unido, donde se implementó primero en Preston y luego en North Ayrshire, Escocia.
Con el tiempo, la CWB ha madurado hasta convertirse en una estrategia coherente para el cambio económico sistémico, que se apoya en tres pilares: movimientos y redes que exigen una economía más justa y equitativa; ejemplos prácticos y sobre el terreno de cómo podría ser esto; y políticas públicas y legislación de apoyo. Si falta alguno de estos pilares, la transformación económica se vuelve mucho menos probable.
¿Derrota o maestría? Por qué ceder ante los aranceles de Trump fue el mejor negocio para Europa
La nueva Ley CWB de Escocia ha reforzado significativamente el pilar político y legislativo del movimiento en su conjunto. Este marco habilitador no remodelará la economía de la noche a la mañana; más bien, empoderará a los ayuntamientos y otros organismos públicos para preparar e implementar planes de CWB, con la obligación del gobierno escocés de supervisar el progreso. Al proporcionar la dirección y los medios, la Ley CWB puede provocar un cambio real.
La legislación ha tardado mucho tiempo en gestarse. Durante la última década, comunidades y grupos locales de toda Escocia han tomado medidas alineadas con el modelo de los cinco pilares de la CWB. Esto incluye esfuerzos para aumentar el número de empresas sociales, cooperativas y empresas propiedad de los trabajadores; la creación de la Convención de Trabajo Justo, un consejo asesor independiente para los ministros escoceses; programas para ayudar a las organizaciones a utilizar métodos democráticos de obtención de financiación; e iniciativas que apoyan la administración de la tierra y la contratación pública progresiva.
Además, el Centro de Excelencia CWB, auspiciado por la Asociación de Desarrollo Económico de Escocia, ha ayudado a que el movimiento crezca proporcionando orientación y compartiendo recursos. La Ley se basa en este trabajo, creando las condiciones para escalar las iniciativas existentes y mejorar la coordinación entre una serie de programas y organizaciones.
Algunos argumentan que la Ley no es lo suficientemente radical. Pero esta crítica refleja un malentendido fundamental sobre cómo se transforman las economías. A pesar del exceso de visiones grandiosas y declaraciones radicales sobre un futuro postcapitalista, reconfigurar el poder económico requiere un trabajo sobre el terreno con las comunidades locales. Simplemente imaginar un mundo mejor no es suficiente; se deben tomar medidas tangibles para lograr este objetivo.
El "modelo Cuba" de Trump: el peligroso manual que Xi Jinping podría copiar en Taiwán
La CWB especifica cuáles podrían ser esos pasos: apoyar la contratación local, desarrollar activos de propiedad comunitaria, fortalecer las cooperativas de crédito, redireccionar la inversión convencional y exigir mejores condiciones de trabajo, entre otras cosas. La Ley CWB respaldará tales esfuerzos y garantizará que sean reconocidos como una corriente principal, en lugar de algo marginal.
Los críticos más feroces del neoliberalismo suelen asumir que este colapsará bajo el peso de sus propias contradicciones o debido a un cambio dramático de arriba hacia abajo. Pero el cambio duradero tiende a surgir de movimientos de abajo hacia arriba apoyados por marcos políticos —como la Ley CWB— que ayudan a las comunidades e instituciones a desarrollar las herramientas y la capacidad para realizar progresos significativos.
Este enfoque ascendente ha sido adoptado globalmente. En los EE. UU., ciudades como St. Louis han comenzado a desarrollar una economía anclada en la comunidad. La CWB ha ganado terreno en los Países Bajos, Polonia, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur. Un movimiento mundial, basado en modelos que sitúan a la gente local —y no a los inversores distantes— en el centro de la vida económica, está cobrando impulso.
En este contexto, la Ley CWB de Escocia puede dar ejemplo, trazando un camino progresivo compuesto por pasos prácticos y alcanzables. Envía un mensaje importante a las personas que luchan por una nueva economía: la batalla no se ganará en las instituciones de élite o en los centros de pensamiento, sino en las comunidades locales, basándose en la acción coordinada y los éxitos incrementales.
El progreso llevará tiempo y habrá tanto contratiempos como saltos hacia adelante. Pero a medida que más personas se enfrenten a los fracasos económicos y a las perturbaciones climáticas, la CWB resultará aún más atractiva. Cuando eso suceda, Escocia podrá mostrar al resto del mundo por dónde empezar.
(*) Neil McInroy, responsable mundial de Construcción de Riqueza Comunitaria en The Democracy Collaborative, es presidente de la Asociación de Desarrollo Económico de Escocia y anteriormente asesoró al gobierno escocés sobre la política de CWB.
También te puede interesar
-
Los Therians y la crisis de lo humano
-
Que arda todo para que no me olviden
-
El motor olvidado: por qué China debe volver a la infraestructura para salvar su economía
-
12 de marzo, día mundial del glaucoma
-
¿Derrota o maestría? Por qué ceder ante los aranceles de Trump fue el mejor negocio para Europa
-
El "modelo Cuba" de Trump: el peligroso manual que Xi Jinping podría copiar en Taiwán
-
¿Cuba en el T-MEC? El audaz plan para una transición sin disparos
-
Es con la misma vara, ministro Adorni
-
La banalización nuclear: vencedores vencidos