Estamos viendo una explosión del cuentapropismo de subsistencia
Mientras el Gobierno celebra indicadores macroeconómicos, la economía real exhibe una fisonomía alarmante. El empleo que nace es precario, los costos fijos asfixian a la clase media y el sistema de pagos empieza a mostrar fisuras peligrosas.
La Argentina transita hoy una disociación profunda entre el Excel oficial y la calle. Si bien algunos sectores intentan divisar una luz al final del túnel, los datos de la economía real que están emergiendo componen una escena, cuanto menos, complicada. Una escena que, tal vez, sea la llave para explicar gran parte de la tensión política que hoy domina el escenario nacional.
Un reciente y exhaustivo trabajo del periodista Agustín Maza, publicado en el diario La Nación, pone la lupa sobre un fenómeno inquietante: en qué ámbitos se está creando empleo bajo el mandato de Javier Milei. La conclusión es alarmante. El mercado laboral muestra signos de recuperación, sí, pero lo hace bajo la fisonomía de la precariedad.
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El valor de las expensas ya se asemeja al de un alquiler en la Ciudad de Buenos Aires.
La era de la comida callejera y el pluriempleo
Lo que estamos viendo es una explosión del cuentapropismo de subsistencia. El empleo que crece es el de la venta de comida callejera, el de los deliveries y el de argentinos que, desde sus casas, cocinan para vender a través de redes sociales o aplicaciones. Ese es el segmento que empuja la estadística.
A esto se suma un dato estructural: el fenómeno del pluriempleo se mantiene y se expande. Hoy, tener un trabajo no alcanza; hay que tener dos, y a veces tres. Esta realidad ya alcanza al 12% de la población empleada en el país. Es un síntoma inequívoco de que el salario ha dejado de ser una herramienta de movilidad para transformarse apenas en un paliativo que no llega a cubrir el mes.
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Alerta en el sistema de pagos
Mientras la calidad del empleo se degrada, los costos fijos de la clase media argentina han tomado una dinámica confiscatoria. En la Ciudad de Buenos Aires, las expensas han escalado a tal punto que ya se han convertido en un "segundo alquiler". La correlación es directa: a mayores costos, mayor es la mora.
Y aquí aparece el dato que más preocupa al sistema financiero. Estamos observando un aumento significativo en la mora bancaria, en las aplicaciones financieras y, fundamentalmente, en la tasa de cheques rechazados por falta de fondos. En marzo, este índice alcanzó el 2,2% de los documentos emitidos. Aunque el número parece bajo a simple vista, la gravedad reside en la comparación: es exactamente el doble que hace apenas un año. Es una señal de alerta amarilla sobre la cadena de pagos.
En este contexto, la Unión Industrial Argentina (UIA) proyecta que marzo podría mostrar algún nivel de repunte sectorial, tras una caída del 2,7% en el primer trimestre del año. Ojalá sea así. Ojalá que la industria logre traccionar, porque la economía real, la de los cheques rechazados y la venta de comida por redes sociales, está operando al límite de sus fuerzas.
MEG/fl
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