Dueños del mar

La vigencia geopolítica de los Estrechos

Como en Ormuz, Indonesia, Malasia y Singapur quieren cobrar peaje en Malaca, aguas que conectan el Océano Índico y el Mar Meridional de China. La libre navegación de rutas marítimas internacionales fue garantizada en 1982, pero se ignora. No habría que quitar los ojos de Panamá, Taiwán e incluso nuestro patagónico Estrecho de Magallanes.

Las olas se convirtieron en maravillosas formaciones de hielo blancas. Foto: weekend

La geografía se resiste a ser eclipsada por factores geopolíticos tan novedosos y disruptivos como la “big data” o los modelos de lenguaje artificial, y los estrechos marítimos, como Ormuz, nos recuerdan que la gran rueda de la economía global sigue dependiendo bastante de ellos, de su apertura o de su bloqueo.

Es, también, otra evidencia de la crisis terminal de un orden internacional que durante las últimas décadas -un suspiro en la historia- había establecido reglas universales que aseguraban la libre navegación e hicieron posible esta última fase de globalización económica, hoy ralentizada (slowbalization). 

La historia nos trae sus ecos: en 1429, el rey Eric de Dinamarca impuso un peaje en el estrecho del Sund, que separa ese país de Suecia. Llegó a representar dos tercios de los ingresos fiscales daneses y fue defendido… a cañonazos. 

Al final, la masificación del comercio internacional forzó su apertura, como la de otros pasos marítimos, y recién en 1982, la Convención sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) codificó la libre navegación de los estrechos (como el de Magallanes que une los océanos Pacífico y Atlántico entre Argentina y Chile).

Un frente marítimo con historia y aventuras: Día Mundial de “los” océanos

Pero las cosas pueden volver a cambiar. Al actual cierre del Estrecho de Ormuz se sumaron en estos días ataques de piratas somalíes en el vecino Estrecho de Bab el Mandeb, entre el Cuerno de África y la Península Arábiga, y los rebeldes hutíes de Yemen mantienen sus incursiones en el Mar Rojo.

En el Estrecho de Malaca, que conecta el Océano Índico con el Mar Meridional de la China y es la ruta marítima más transitada del mundo, el gobierno de Indonesia planteó en estos días dividirse el cobro de un peaje con Malasia y Singapur, como el que comenzó a exigir ilegalmente Irán en Ormuz. 

'Si a un Estado como el iraní se le permite reclamar como normal el control de una ruta marítima internacional, no pasará mucho antes de que pase lo mismo en todo el mundo' (Marco Rubio)"

Más cerca, en el Canal de Panamá, algunos aliados latinoamericanos respaldaron el reclamo de EEUU en apoyo de la soberanía panameña que ven amenazada por “la presión económica de China”, un reclamo que Beijing consideró "totalmente infundado y engañoso". Sobre ese fondo se recorta, además, la creciente tensión militar en el estratégico Estrecho de Taiwán.

"Si a un Estado como el iraní se le permite reclamar como normal el control de una ruta marítima internacional, no pasará mucho antes de que pase lo mismo en todo el mundo", se alarmó, a la defensiva, el secretario norteamericano Marco Rubio.

Como sea, el dominio unilateral de los mares y sus pasos, base de anteriores órdenes hegemónicos impuestos por la fuerza, vuelve hoy al primer plano de la geopolítica desafiando el principio de la libre navegación. Un cambio del que deberíamos tomar nota con solo volver la mirada al mapa de nuestro propio país.

“Efecto Mariposa” es un ciclo de conversaciones sobre política internacional producido por Fundación Embajada Abierta y conducido por Jorge Argüello que se emite por Canal E los jueves a las 22 y los domingos a las 23.