Desequilibrio

Las redes sociales muestran una Argentina unipersonal

La política es “en una conversación permanentemente referida a un único nombre propio, el de Javier Milei”. Sucedió en enero, en un tercio del total de las acciones digitales en redes sociales. A la par, “la oposición aparece caracterizada como ausente, ineficaz o fragmentada en la comunicación digital”, dice la autora.

Milei saludando a Trump en Davos. Sus zapatillas deportivas generaron ruido en redes sociales. Foto: AFP

Diciembre de 2025 dejó una imagen nítida del clima político digital argentino: la conversación pública se organizó, casi sin matices, alrededor de una sola figura. Según el QMonitor enero 2026, la gestión presidencial de Javier Milei concentró más de un tercio del total de las acciones digitales sobre temas políticos registradas en redes sociales durante el último mes, convirtiéndose en el eje ordenador del debate, tanto en clave de apoyo como de rechazo. 

No se trata sólo de protagonismo: es una hiperpersonalización del espacio político digital, donde la política deja de expresarse como disputa programática entre actores y se transforma en una conversación permanentemente referida a un único nombre propio.

Los datos del informe son elocuentes. Entre las publicaciones con más cantidad de interacciones del mes, las vinculadas directamente a Milei no sólo lideran en volumen, sino que definen el tono, los marcos y las emociones del intercambio. Las evaluaciones del liderazgo presidencial —balances simbólicos, celebraciones identitarias, interpelaciones directas y confrontaciones— superan ampliamente a los contenidos centrados en otros referentes o fuerzas políticas. 

El informe de QMonitor muestra que diciembre fue el peor mes de 2025 en términos de volumen y vitalidad comunicativa opositora"

Incluso en agendas que podrían haber diversificado la conversación —reforma laboral, presupuesto, política exterior, protesta social— la figura del Presidente reaparece como organizadora del sentido. La Argentina digital de diciembre fue, en este sentido, una Argentina narrada en clave unipersonal.

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Ese fenómeno se vuelve todavía más significativo si se observa el retroceso comunicacional de la oposición. El informe muestra que diciembre fue el peor mes de 2025 en términos de volumen y vitalidad comunicativa opositora, con menciones más bajas, menor capacidad de movilización digital y escasa trascendencia promedio por publicación. 

Allí donde referentes políticos opositores pierden volumen, emergen con fuerza climas sociales y culturales politizados: el ajuste, la pérdida de derechos, la protesta, la educación, la discapacidad"

La oposición aparece reiteradamente caracterizada como ausente, ineficaz o fragmentada en la comunicación digital, más como objeto de burla o denuncia que como alternativa programática con capacidad de disputar centralidad. La mayoría de los grandes medios de comunicación del país alimentaron esta narrativa. La política digital no se estructuró como diálogo entre proyectos, sino como una escena dominada por un actor central y un vacío relativo alrededor.

Sin embargo, el informe también permite matizar la lectura triunfalista que podría desprenderse de esa centralidad. Si bien Milei es el centro absoluto del discurso, no todo lo que se organiza en torno a su figura es adhesión. 

El capítulo de análisis de comentarios y agendas opositoras muestra que, allí donde referentes políticos opositores pierden volumen, emergen con fuerza climas sociales y culturales politizados: sectores preocupados por el ajuste, la pérdida de derechos, la protesta, la educación, la discapacidad o el empleo, que interpelan al Presidente sin necesariamente articularse detrás de un liderazgo alternativo. Milei concentra el protagonismo, pero también concentra el conflicto.

En la territorialidad digital, entonces, el adversario del protagonista unipersonal no es hoy otro dirigente ni una organización política consolidada. Es un conjunto heterogéneo de sectores sociales, identidades culturales y sensibilidades politizadas que disputan sentidos desde la experiencia cotidiana, la emoción y la denuncia moral. 

La centralidad de Milei no convive con un vacío social, sino con una oposición desestructurada pero activa, que se expresa más como malestar que como proyecto. La Argentina digital de diciembre de 2025 no es solo un país con un liderazgo hiperpersonalizado: es también un país donde la política se reorganiza alrededor de un nombre propio enfrentado a una sociedad fragmentada, movilizada y todavía en busca de representación.

*Directora del área de análisis de redes sociales de QSocial Big Data