El desesperado reclamo por el adolescente de 17 años asesinado a sangre fría en Solano: "La impunidad sería inadmisible"
A casi dos semanas del asesinato de Lautaro Servín, asesinado por motochorros cuando iba al colegio con su padre, la causa sigue sin detenidos. La familia pide que el caso no quede impune y su abogado sostiene que "no fue un robo que salió mal".
El crimen de Lautaro Servin, el joven de 17 años que fue asesinado a tiros por un grupo de ladrones cuando se dirigía al colegio en Almirante Brown, continúa conmocionando a la comunidad de San Francisco Solano. A casi dos semanas del homicidio, en el que los delincuentes lo remataron en el piso frente a su padre, todavía no hay detenidos en la causa y su familia pide que el hecho no quede impune.
Así lo confirmó a este medio el abogado Ignacio Barrios, que representa a la familia de Lautaro, que la semana pasada volvió a realizar una marcha en las calles Rivadavia y Benteveo, el mismo lugar donde lo mataron. "La familia reclama que se conozca la verdad y que el hecho tenga la calificación que se merece; esto no fue un robo que salió mal", expresó el letrado.
"A Lautaro no le sacaron nada; no había nada para sacarle. Cayó al piso, ya reducido, y en lugar de huir volvieron sobre él. Hay un testigo que escuchó la orden de rematarlo y está el propio relato del padre, Marcelo Servín, que oyó decir que seguía con vida y que por eso dispararon otra vez", agregó Barrios.
En ese sentido, el letrado sostuvo que con las pruebas reunidas hasta el momento el caso de Lautaro es "un homicidio agravado, no una figura menor". El joven caminaba con su papá a la escuela cuando tres hombres, que se movilizaban en dos motos, los sorprendieron y los amenazaron con armas de fuego para asaltarlos.
En un momento, los agredieron y dispararon. Marcelo tropezó y cayó al piso, mientras que Lautaro estaba herido e intentó ayudarlo. El papá del chico declaró que cuando los delincuentes se alejaban, advirtieron que su hijo seguía con vida y regresaron para volver a disparar. Según su testimonio, escuchó que uno de ellos dijo: "No murió".
Según pudo conocer PERFIL, actualmente hay tres líneas de trabajo activas en la investigación, a cargo del fiscal Sergio Schafer, de la UFI Nº 4 descentralizada de Almirante Brown: el relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona, el trabajo de la Policía Científica sobre la prueba balística, y el análisis de telefonía en la franja horaria en la que sucedió el hecho.
También se esperan los resultados de la autopsia, cuyas conclusiones ayudarán a determinar cómo fue la mecánica exacta de los disparos. "Esperamos en lo inmediato que ese cruce de prueba objetiva permita identificar y detener a los responsables. Al día de hoy no hay detenidos, y esa es precisamente la urgencia", explicó Barrios.
Este jueves, vecinos, amigos y familiares del adolescente asesinado llevaron a cabo una marcha "para que el reclamo no se enfríe". La primera movilización tuvo más de cuatro cuadras de gente, y para el abogado eso es importante: "Cuando un barrio entero se pone de pie, le está diciendo a la Justicia y a las autoridades que este caso tiene testigos, memoria y seguimiento", manifestó.
"La impunidad, en un caso con esta cantidad de prueba disponible, sería inadmisible", concluyó Barrios.
“Dijeron que no murió y dispararon de nuevo”
Los motochorros, que llevaban los cascos puestos, interceptaron al joven y a su papá alrededor de las 7:40 de la mañana. Lautaro cayó al suelo y recibió al menos un impacto de bala en la espalda. “Escuché que dijeron: ‘No murió’ y volvieron a disparar”, contó Marcelo al canal TN. Además, un vecino ratificó ante el mismo medio que él también oyó cuando uno de los sospechosos gritó,"matalo, matalo".
En medio del hecho, otro vecino que se desempeña como efectivo de la Prefectura Naval Argentina salió de su casa, se identificó como miembro de la fuerza de seguridad y realizó un disparo al aire. Los ladrones huyeron y Lautaro fue trasladado de emergencia al Hospital General de Agudos Arturo Oñativia de Almirante Brown, donde murió poco después de entrar en paro cardíaco.
Lucas, hermano de la víctima, lo definió como "un pibe sano, re bueno" y precisó que iba al colegio a pocas cuadras de su casa. “¿Qué le iban a sacar, el celular? No tenía plata, papá tampoco. Son unas ratas que lo mataron por nada y eso te da más bronca”, aseguró en una nota al mismo canal.
FP
LT
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