a 19 años del crimen

La abogada de la familia de Nora Dalmasso rechazó el reclamo millonario del principal acusado: "Es cínico"

Mariángeles Mussolini se refirió a la intimación que recibieron Marcelo y Facundo Macarrón por parte de Roberto Bárzola, parquetista acusado por el crimen ocurrido en Río Cuarto en 2006. "Es una nueva forma de revictimización", afirmó.

NORA DALMASSO. Fue asesinada el 25 de noviembre de 2006. El crimen permanece impune. Foto: Cedoc Perfil

La abogada Mariángeles Mussolini, representante de la familia Macarrón en la causa por el crimen de Nora Dalmasso, cuestionó la intimación que impulsa Roberto Bárzola, el señalado como principal sospechoso del femicidio ocurrido en la ciudad de Río Cuarto, en 2006. La letrada calificó el reclamo como "cínico" y aseguró que, si avanza, servirá para exponer de nuevo las pruebas que comprometen al acusado.

El defensor de Bárzola, Zacarías Ramírez Rigo, informó al medio El Puntal que el hombre que trabajó en la casa de la familia los días previos al asesinato de Nora intimó a Marcelo y Facundo Macarrón -viudo e hijo de la mujer, respectivamente-. El escrito sostiene que "ni siquiera se está transitando un juicio", que fue víctima de una "condena mediática anticipada” y solicitó que ambos dejen de nombrarlo públicamente como posible autor del crimen.

Caso Dalmasso: el principal acusado pide que los Macarrón se retracten y lo indemnicen por $300 millones

Falsos, agraviantes e infundados”, de esta forma el parquetista definió los términos empleados por los denunciantes y su abogado criticó especialmente las palabras que los familiares de Dalmasso durante el juicio político contra Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, los fiscales que estuvieron a cargo de la invesigación entre 2006 y 2009 y fueron destituidos por "mal desempeño" y "negligencia grave".

Son unos burros, cometieron barbaridades y tienen que ser destituidos; aunque no se va a enmendar el daño gravísimo que ha hecho una persona que violó y mató a mi mamá y sigue suelto", dijo Facundo en referencia al parquetista, a quien mencionó como el asesino. En la carta a documento, Bárzola no solo reclamó una retractación sino que también pidió una indemnización de 300 millones de pesos.

A pesar de esto, Mussolini indicó que por ahora la noticia quedó en el terreno mediático y confirmó a PERFIL que la carta a documento aún no llegó: "Todavía no la hemos recibido, no conocemos el contenido del escrito, ni siquiera sabemos si efectivamente existe".

Roberto Bárzola (der.), último acusado por el crimen de Nora Dalmasso.

Para la querellante, el monto reclamado carece de sustento jurídico: "Hace un paralelismo con la demanda que inició Marcelo Macarrón contra medios de comunicación por haber difundido imágenes del cuerpo desnudo de Dalmasso. Consideramos que esa suma aritmética es ridícula porque las indemnizaciones tienen otra lógica y no se calculan de la manera que a uno se le ocurre", sostuvo.

Además, cuestionó la oportunidad elegida para formular el reclamo. "Resulta paradójico que, mientras todavía se discute ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba si la acción penal continúa vigente o no, y mientras existen elementos probatorios de enorme relevancia que lo señalan como presunto autor del hecho, el imputado pretenda colocarse en el lugar de víctima y demandar a quienes durante casi veinte años han reclamado justicia", afirmó.

"Pretender hacer este reclamo contra la familia Macarrón no solo es inoportuno, sino que es muy cínico de parte de quien hoy se encuentra sindicado como presunto autor del femicidio de Nora. Además, constituye una nueva forma de revictimización", agregó.

Facundo Macarrón durante el jury contra los primeros fiscales del caso Dalmasso.

Por otro lado, la abogada reveló que ella misma recibió una carta documento enviada por Bárzola durante 2025. Aquel escrito también le exigía que dejara de referirse públicamente al acusado, bajo amenaza de iniciar acciones legales. "Lo interpreté como un intento de amedrentamiento destinado a condicionar el ejercicio de mi labor profesional y la representación de las víctimas", señaló.

En esa línea, explicó que respondió formalmente al planteo y le comunicó que no se abstendría de realizar declaraciones. "Le dije que si quería iniciar acciones civiles o penales que las hiciera. No lo hizo", recordó. También comentó que posteriormente la denunció ante el Colegio de Abogados, una presentación que tampoco prosperó.

"Pareciera que quienes reclaman justicia deben defenderse permanentemente de ataques, amenazas o demandas, mientras que quienes se encuentran seriamente comprometidos por la prueba obtenida intentan utilizar las herramientas del sistema para silenciar a las víctimas y a sus representantes", expresó la letrada, que asesora legalmente a los Macarrón junto a Gustavo Liebau.

La cuestión de la prescripción en el caso Dalmasso

Nora Dalmasso fue hallada muerta el 25 de noviembre de 2006 en la cama de su hija en el country Villa Golf de Río Cuarto. En el inicio, la instrucción apuntó contra el pintor Gastón Zárate -conocido como "El Perejil"-, que había estado trabajando en las refacciones de la casa, y luego se dirigió hacia la familia de la víctima. Tras ser liberado, se imputó a su hijo y después a su esposo, que al momento del hecho estaba jugando un torneo de golf en Uruguay.

En 2022 Marcelo Macarrón llegó a juicio, acusado de supuestamente haberle pagado a un sicario para asesinar a su mujer. Esa teoría jamás se pudo comprobar y el fiscal del juicio, Julio Rivero, pidió su absolución, que finalmente le fue otorgada. Luego, el fiscal Pablo Jávega tomó el caso y armó una lista completa del entorno del traumatólogo y su pareja, incluyendo a quienes ingresaban habitualmente a su domicilio en aquellos días de 2006.

El cinto de la bata con el que se estranguló a la víctima es un elemento clave. El lazo presentaba dos perfiles genéticos, el de Macarrón y el de un NN (desconocido), y aunque en un momento se cotejaron con las muestras de 30 personas, no hubo coincidencias. Con Jávega, ese universo se extendió a 150 y, en 2024, comunicó que el rastro coincidía con el ADN de Roberto Bárzola.

Marcelo Macarrón y Nora Dalmasso.

Actualmente, la discusión jurídica está enfocada en que el crimen ocurrió hace casi dos décadas y el delito que se le atribuye al imputado tiene un plazo máximo de prescripción de 15 años. Por eso, la Justicia debe definir si el curso de la misma se interrumpió en alguna etapa y si correponde extinguirse la acción penal o avanzar con un juicio.

Mussolini dijo que técnicamente la causa no caducó. "Todavía no está prescripta hasta que no lo determine un tribunal y esa decisión quede firme. Hasta que no se agoten todas las instancias, la cuestión sigue en discusión".

La letrada recordó que la última resolución dictada por la Cámara de Apelación de Río Cuarto declaró extinguida la acción y sobreseyó a Bárzola, pero aclaró que ese fallo fue apelado por la querella. "Hay quienes interpretan que está prescripta porque esa es la última resolución que tenemos, pero no es cosa juzgada porque se recurrió ante el TSJ", indicó.

Aún resta la intervención del máximo tribunal provincial y, eventualmente, podrían habilitarse nuevas instancias de revisión, como la Corte Suprema de Justicia y -en un término posterior-, la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Mussolini también destacó que continúa pendiente de resolución la elevación a juicio solicitada por Jávega, impulsor de la acusación contra Bárzola.

"La requisitoria de elevación a juicio está presentada. El abogado de Bárzola se opuso y eso tampoco está resuelto", agregó. En ese marco, volvió a cuestionar el reclamo económico. "Es hasta cínico que una persona imputada por un femicidio, con todas las pruebas que tiene en su contra, esté iniciando una demanda contra la familia por 300 millones de pesos. Es una locura", concluyó.

FP cp