Le dieron 20 años

La monja japonesa del Próvolo no irá a la cárcel: las razones de un fallo polémico

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La monja japonesa Kumiko Kosaka fue condenada a veinte años de prisión por siete hechos de abuso sexual contra niños y niñas sordos del Instituto Antonio Próvolo, pero por el momento no irá a prisión. La decisión fue tomada por el Tribunal Penal Colegiado N°2 de Mendoza, que fijó la pena después de que la Suprema Corte provincial revocara en agosto la absolución que había beneficiado a la religiosa en primera instancia.

El punto central del fallo está en que la condena todavía no se encuentra firme. La defensa presentó un recurso extraordinario federal ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación y cuestionó tanto la revisión de la absolución como la valoración de las pruebas. 

Mientras esa instancia permanezca abierta, los jueces Gabriel Bragagnolo, Federico Martínez y Juan Manuel Pina González resolvieron mantener a Kosaka en libertad.

La decisión fue adoptada pese al planteo del fiscal Alejandro Iturbide y de los abogados de las víctimas, que habían solicitado 22 años de cárcel y reclamado además su detención inmediata. 

Sin embargo, Kosaka seguirá en libertad, pero no podrá salir de Mendoza, deberá someterse a controles judiciales periódicos y tiene prohibido abandonar el país.

La monja fue encontrada culpable como autora de cuatro abusos sexuales y como partícipe de otros tres cometidos por el sacerdote Horacio Corbacho, ya condenado en el primer juicio. Entre los hechos analizados aparecen tocamientos a alumnos y episodios en los que la monja habría facilitado u ocultado abusos cometidos por el cura.

Uno de los casos que valoró la Corte fue el de una alumna abusada por Corbacho en un baño. Según la acusación, Kosaka le colocó pañales para ocultar el sangrado que presentaba después del ataque. En otro episodio, habría enviado a una niña a llevar comida a la habitación del sacerdote, donde posteriormente fue abusada.