Crisis industrial

Les dieron "permiso para ver Argentina-Egipto" y hubo despido masivo: el cruel caso de Metalfor

La empresa cordobesa envió telegramas de despido a 35 trabajadores de su planta de Noetinger, en medio de una profunda crisis financiera. Sin embargo, el dato increíble es que los despidos se produjeron cuando "les habían dado permiso para que fueran a sus casas a ver el partido". El testimonio de uno de los operarios despedidos.

Eduardo Borri, CEO de Metalfor. Foto: CeDoc

En medio de una severa crisis del sector metalmecánico en la provincia de Córdoba, la empresa de maquinaria agrícola Metalfor protagonizó un episodio de extrema tensión social y laboral en la localidad de Noetinger. Este martes, la compañía desafectó a 35 trabajadores de su planta mediante una polémica maniobra. La dirección otorgó un permiso especial para que el personal se retirara al mediodía a ver el partido entre la Selección Argentina y Egipto por el Mundial, y aprovechó ese lapso para enviarles las cartas documento de despido.

"A las 12 nos retiramos por un acuerdo con la empresa para ver el partido. A las 12:30 empezaron a llegar mensajes de compañeros para que fuéramos al correo a retirar el telegrama", relató Santiago, un empleado administrativo con 15 años de antigüedad en la firma, durante una entrevista en el programa Sábado Tempranísimo de Radio Mitre.

La decisión se produjo apenas una semana después de que la compañía solicitara la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), mecanismo que permite renegociar condiciones laborales cuando una empresa acredita dificultades económicas.

Los trabajadores sostienen que, justamente por esa instancia administrativa, entendían que no habría despidos mientras avanzaban las negociaciones.

Según el testimonio de Santiago, los telegramas habían ingresado a la oficina postal del pueblo, de apenas 6.000 habitantes, minutos antes del mediodía. "Algunos compañeros se enteraron minutos antes de salir porque los estaban llamando desde el correo para retirar la carta documento. Ellos empezaron a avisarle al resto para que fuéramos todos porque al otro día no nos iban a dejar entrar a la fábrica", relató.

Sueldos de la industria del plástico: todas las escalas y básicos vigentes para julio

No todos alcanzaron a retirar la documentación ese mismo día. Quienes no llegaron al correo descubrieron el despido recién a la mañana siguiente, cuando intentaron ingresar a trabajar. "Se encontraron con el portero y dos personas de la empresa que les decían: 'Vos estás despedido, no podés entrar'. Se desayunaban con la noticia", contó.

Una planta con salarios atrasados y producción reducida

La planta de Noetinger contaba con 146 operarios al momento de los despidos. Los 35 telegramas representan casi una cuarta parte del personal de esa fábrica.

Los trabajadores aseguran que la crisis venía profundizándose desde hacía más de un año.

"Hace un año y medio que nos vienen pagando el sueldo en cuotas. Los últimos cuatro o cinco meses ya se juntaban dos meses enteros. El mes pasado nos empezaron a depositar de a 50.000 pesos cada dos o tres días. Era insostenible", explicó Santiago.

Además, denunció que la empresa adeuda alrededor de un mes y medio de salarios, el aguinaldo y, en algunos casos, vacaciones pendientes. "Hay gente con más de 20 años que todavía les deben vacaciones del año pasado. Acá hay mucha gente que alquila, que tiene hijos y gastos como cualquiera", sostuvo.

Los despedidos intentaron ser recibidos por directivos de la empresa al día siguiente, pero aseguraron que no obtuvieron respuestas. "Fuimos a las seis de la mañana para pedir que nos expliquen cuándo nos van a pagar lo que nos deben. No tuvimos respuesta. Nadie sabe nada", afirmó.

Incluso denunciaron que no pudieron ingresar a retirar pertenencias personales. "Tenemos fotos de nuestros hijos, tazas, cosas personales. Un supervisor nos las pasaba por una reja. Tengo 15 años trabajando ahí, nunca tuve una suspensión y hoy ni siquiera puedo entrar a buscar mis cosas", lamentó.

 

El deterioro financiero de Metalfor

Presidida por el empresario Eduardo Borri —un ejecutivo vinculado al sector agroindustrial y al PRO en Marcos Juárez—, la firma atraviesa un acelerado deterioro patrimonial. De acuerdo con registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Metalfor acumula una deuda bancaria de $52.000 millones repartida en 23 entidades financieras, de la cual $22.000 millones se sitúan en categorías de riesgo de insolvencia (Situaciones 2 a 4).

A su vez, registra 558 cheques rechazados por un monto de $5.348 millones, habiendo cubierto apenas el 11% de ese total.

Esta asfixia financiera redujo la producción de la empresa al 50% de su capacidad instalada en sus plantas de Marcos Juárez y en el estado brasileño de Paraná.

Durante el primer trimestre de 2026 vendió apenas 56 máquinas, contra las 116 comercializadas en igual período del año anterior. La producción también cayó de 86 a 38 unidades en la comparación interanual.

El Ministerio de Trabajo de Córdoba autorizó formalmente el Procedimiento Preventivo de Crisis el pasado 2 de julio. Las partes tienen plazo hasta el 15 de julio para intentar alcanzar un acuerdo.

Detrás del respaldo a la gestión, el FMI le viene a exigir a Milei tres puntos clave para sostener el programa conjunto

El derrumbe contrasta con el auxilio crediticio que la compañía había recibido a finales de 2025, cuando obtuvo un préstamo de USD 50 millones otorgado por la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) de los Estados Unidos, financiamiento que no alcanzó para frenar la espiral de deudas y el atraso salarial.

El escenario en Metalfor se enmarca en una retracción general del mercado de maquinaria agrícola. Según cifras de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), en junio de 2026 los patentamientos de tractores, cosechadoras y pulverizadoras sufrieron una baja interanual del 5,1%, con una caída del 32,4% en relación al mes de mayo. En el acumulado del primer semestre, las ventas cayeron un 1,9% respecto al mismo período de 2025.

El deterioro laboral en ciudades agroindustriales como Noetinger y Marcos Juárez enciende las alarmas en las filas libertarias que encabeza el diputado nacional Gabriel Bornoroni, de cara a los comicios municipales de septiembre en Marcos Juárez, donde las fuerzas que responden al Gobierno nacional analizan la conveniencia de presentar listas en medio del creciente malestar social en la cuenca manicera y metalmecánica.