POROTEO

Reforma laboral en Diputados: qué proponen los opositores y quiénes son los aliados de Milei

Este jueves se debatirá la reforma laboral en Diputados. Aunque parece que el Gobierno tiene los votos suficientes, las conversaciones siguen, mientras que 35 diputados ya adelantaron su voto negativo.

La Cámara de Diputados debate la baja en la edad de la imputabilidad y el Acuerdo Mercosur. Foto: NA

Finalmente, este jueves 19 de febrero se tratará la reforma laboral en la Cámara de Diputados. Tras agitadas jornadas de negociaciones, discusiones y consensos en comisiones, el proyecto llega al recinto bajo la expectativa del Gobierno de que sea aprobado.

El plenario firmó un dictamen de mayoría con 44 firmas, que refleja el respaldo del oficialismo y sus bloques aliados a la nueva versión del proyecto. Ese despacho será el que se ponga a consideración en el recinto.

Estos apoyos se alinean con los bloques que impulsan la ley, La Libertad Avanza, Unión Cívica Radical (UCR), PRO, MID, Innovación Federal, Producción y Trabajo, La Neuquinidad e Independencia, lo que da al oficialismo una base de quorum suficiente para sesionar. Los bloques provinciales aliados, con alrededor de 18 posibles votos, se convirtieron en un apoyo clave.

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La sesión necesitará un quorum de 131 diputados para iniciar. Según cálculos estimativos, La Libertad Avanza contaría con entre 129 y 131 votos positivos, suficientes para la aprobación por mayoría simple (129 de 257).

De todos modos, algunos miembros de la UCR siguen cuestionando los tiempos del Gobierno, por la velocidad con la que se trató este proyecto y exigen que se debata más profundamente, habilitando modificaciones.

Respecto de la oposición, ya hay 35 diputados que adelantaron su voto negativo.

La oposición

Aunque la oposición no logró imponer un texto único con fuerza parlamentaria propia, varios sectores llevaron ideas y proyectos alternativos que representan una contrapropuesta a la lógica oficialista.

Sindicatos, partidos de corte peronista y de izquierda e incluso algunos miembros de la UCR, a pesar de no formar un bloque homogéneo, coinciden en que la reforma debilitaría el rol de los trabajadores. En ese sentido, se posicionan en favor de preservar derechos laborales básicos, en contraste con el espíritu flexibilizador del Gobierno.

Por el momento, la estrategia central de los opositores parecería ser la de dilatar el tratamiento de la ley. Si bien no buscan bloquear el debate por completo, pretenden condicionar el tratamiento y modificar artículos concretos.

En ese sentido, una gran victoria fue la eliminación del articulo 44 que, en la Cámara de Senadores fue aprobado sin mayores debates pero que antes de llegar a Diputados tuvo que quitarse por la repercusión, presión y polémica que se generó en torno a él.

La oposición peronista más cercana a la izquierda sindical está demandando que la reforma no retroceda en derechos laborales, negociación colectiva, indemnizaciones ni condiciones laborales mínimas. Si bien no tienen los votos para frenar la ley completa en Diputados, actúan como presión política de fondo para imponer cambios.

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Victoria Tolosa Paz, diputada por Unión por la Patria, sostiene que la llamada “modernización laboral” del Gobierno no resuelve la informalidad que afecta a más de 9 millones de trabajadores, sino que podría profundizar la precarización. Desde ese punto de vista, plantea que cualquier reforma debe estar acompañada de políticas industriales de largo plazo, no solo cambios normativos para flexibilizar relaciones laborales.

Un sector liderado por la diputada Vanesa Siley y respaldado por sindicatos de la CGT y la CTA trabajó en un proyecto alternativo, que propone una "modernización" opuesta a la del Gobierno. Se destaca aumentar el poder adquisitivo salarial, paritarias libres sin topes y defensa de la negociación colectiva frente a acuerdos atados solo a productividad; la reducción de la jornada laboral (42 h/semanales hacia 40), y rechazar los bancos de horas ampliados que propone el oficialismo. Se suman la extensión licencias, especialmente paternidad, con financiamiento estatal y no a cargo del empleador y regulaciones más fuertes sobre el trabajo en plataformas digitales y derechos laborales básicos.

A pesar de no tener los votos suficientes para frenar la “modernización” laboral propuesta por el Gobierno de Milei, es uno de los pocos proyectos concretos que se presentó en respuesta al desacuerdo con el original.

Al igual que la mayoría de los que rechazan la reforma, los sindicatos (sobre todo los mas representativos como CGT Y CTA), plantean que un cambio de este tipo debe reforzar derechos, estabilidad y salario, no debilitarlos y consideran que la redacción oficial reduce seguridad en despidos, limita la huelga y precariza condiciones laborales.

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Además, espacios aliados al oficialismo, como la UCR y el PRO, también plantearon propuestas en base a críticas al proyecto. Ambos rechazaron las condiciones que planteaba el artículo 44. Asimismo, coinciden con la oposición en exigir modificaciones respecto del capitulo que data sobre el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y otros puntos financieros, buscando que no impacten de forma regresiva en los trabajadores.

En palabras de Maximiliano Ferraro, referente de la Coalición Cívica, “nos están llevando a las patadas y así perdemos la oportunidad de discutir seriamente una modernización del sistema laboral”.

Sumado a estos debates, las movilizaciones, y en particular el paro general dispuesto por la CGT, suponen una presión publica y mediática para los legisladores.

A pesar de que el Gobierno en estas horas parezca tener los votos a su favor, las negociaciones se prolongarán hasta ultimo minuto y, otra vez, el poroteo será clave para el oficialismo que, hasta ahora, se mantiene discreto.

 

RG/ML