EL PERONISTA PREFERIDO DEL GOBIERNO

Salta violeta: Sáenz apuesta a una polémica transformación electoral

Gobernador salteño. Gustavo Sáenz quiere cambiar el sistema pero podría sumar nuevas críticas opositoras. Foto: cedoc

Mientras se posiciona como un actor clave en la pelea nacional con un apoyo ya indisimulable a La Libertad Avanza, Gustavo Sáenz busca modificar las reglas electorales en su provincia para asegurarse el poder en las próximas elecciones.

El oficialismo local evita hablar de ley de lemas, pero el modelo que promueve se parece demasiado. El cambio impacta de lleno en el tablero rumbo a 2027. Sáenz no tiene reelección (aunque desde la oposición no descartan que haga una presentación judicial para tenerla) y su plan A es ir colgado de la boleta violeta como compañero de fórmula de Javier Milei.  

En ese caso, para conservar el poder deberá nombrar a un sucesor o juntar los votos de varios y que la elección se defina por las nuevas reglas.  

Hoy, el sistema electoral salteño consagra la elección directa a través de la ley provincial 6444. Gana la fórmula más votada sin acumulación de votos entre listas internas. Cada frente define antes sus candidaturas y compite con una sola propuesta.

El proyecto que impulsa el saencismo y ya presentó en la legislatura provincial habilita múltiples candidaturas dentro de un mismo espacio y suma todos los votos obtenidos por esas listas. En la práctica, el candidato más votado dentro del lema se queda con la representación final.

La lógica coincide con la ley de lemas: acumulación de sufragios por sublemas y la posibilidad de que termine ganando una fórmula que, individualmente, no haya sido la más votada por la ciudadanía.

Traducido al escenario político, el sistema permitiría que el oficialismo retenga poder aun perdiendo el liderazgo individual. Un postulante opositor podría ser el más votado y, sin embargo, quedar afuera si el frente gobernante logra reunir más votos dispersos entre varios candidatos propios.

Ese riesgo ya generó ruido en la oposición. Dirigentes provinciales advierten que el mecanismo “puede distorsionar el voto”, porque el ciudadano elige a un candidato pero su sufragio termina fortaleciendo a otro del mismo espacio. También cuestionan el carácter “indirecto” del resultado y el exceso de oferta en la boleta, que podría fragmentar aún más la competencia.