EJEMPLO DE VIDA

Furor por una italiana de 101 años que atiende su propio bar

Anna Possi nació en 1925 y, junto a su esposo René, abrió el Bar Centrale en 1958. Tras la muerte de su marido en 1974, decidió continuar al frente del negocio y nunca dejó de trabajar.

Furor por una italiana de 101 años que atiende su propio bar. Foto: reperfilar.

A sus 101 años, Anna Possi se convirtió en un símbolo de la longevidad activa en Italia. Lejos de disfrutar de una jubilación tranquila, cada mañana abre las puertas del Bar Centrale, el tradicional café que administra desde hace casi siete décadas en el pequeño pueblo de Nebbiuno, a orillas del lago Maggiore, en el norte del país. Su historia dio la vuelta al mundo y despertó el interés por su energía, su rutina diaria y su particular filosofía de vida. 

Una vida detrás del mostrador

Anna nació en 1925 y, junto a su esposo René, abrió el Bar Centrale en 1958. Tras la muerte de su marido en 1974, decidió continuar al frente del negocio y nunca dejó de trabajar.

Hoy sigue atendiendo a vecinos y turistas con la misma dedicación de siempre. Su jornada comienza alrededor de las seis de la mañana y el local abre sus puertas a las siete. Allí prepara cafés, conversa con los clientes y supervisa el funcionamiento del establecimiento, con la ayuda de su hija y una de sus nietas. 

Consultada en varias oportunidades sobre cómo logra mantenerse tan activa, Anna asegura que no existe una fórmula mágica. Según explicó, sus hábitos se basan en comer con moderación, mantenerse ocupada y no dejar de trabajar.

Su alimentación es sencilla: consume porciones pequeñas, incorpora frutas y verduras y evita los excesos. Además, sostiene que la actividad diaria y el contacto permanente con la gente son fundamentales para conservar su energía física y mental. 

Con el paso de los años, Anna Possi se convirtió en una figura muy querida en su región y es considerada la barista más longeva de Italia. Su historia fue difundida por medios nacionales e internacionales, mientras que su bar se transformó en un atractivo para quienes visitan la zona del lago Maggiore.

Incluso fue distinguida por entidades italianas por su trayectoria y llegó a participar como imagen de promoción vinculada a los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026.

Más allá de su edad, Anna afirma que no piensa abandonar el trabajo que la acompañó durante gran parte de su vida. Para ella, el bar no es solo un negocio, sino también un lugar de encuentro para toda la comunidad.

Su historia es un ejemplo de perseverancia y demuestra que mantenerse activo, conservar las rutinas y disfrutar de la vida cotidiana pueden ser claves para llegar a una edad avanzada con autonomía y entusiasmo.