SALUD MENTAL

La ansiedad digital afecta al 60% de la juventud iberoamericana: cuáles son los riegos

El uso intensivo de redes sociales, la hiperconectividad y la exposición constante a pantallas están generando un impacto creciente en la salud mental de los jóvenes.

La ansiedad digital afecta al 60% de la juventud iberoamericana: cuáles son los riegos. Foto: reperfilar.

El uso intensivo de redes sociales, la hiperconectividad y la exposición constante a pantallas están generando un impacto creciente en la salud mental de los jóvenes. Un reciente informe regional advierte que seis de cada diez adolescentes y adultos jóvenes en Iberoamérica presentan signos de ansiedad vinculados al entorno digital, un fenómeno que especialistas ya denominan como “ansiedad digital”.

El concepto, asociado a la sobrecarga informativa y la necesidad permanente de validación online, se relaciona con el uso de plataformas como Instagram, TikTok y X. En estos espacios, la comparación constante, la presión por la imagen personal y el consumo de contenido sin pausas pueden derivar en estrés, insomnio y dificultades para la concentración.

Especialistas en Psicología y salud mental coinciden en que uno de los principales riesgos es la dependencia emocional del entorno digital. “La necesidad de recibir ‘likes’ o respuestas inmediatas puede afectar la autoestima y generar frustración cuando esa validación no llega”, explican. A esto se suma el fenómeno del “scroll infinito”, que prolonga el tiempo de exposición sin que el usuario sea plenamente consciente.

Otro de los factores de preocupación es la alteración del sueño. El uso de dispositivos antes de dormir —especialmente celulares— interfiere en los ciclos naturales de descanso, lo que puede agravar cuadros de ansiedad y afectar el rendimiento académico o laboral. Además, la exposición a noticias negativas o contenidos sensibles puede intensificar la sensación de angustia.

El informe también advierte sobre el impacto en las relaciones interpersonales. Aunque las redes facilitan la comunicación, en muchos casos reemplazan el contacto cara a cara, lo que puede generar aislamiento o dificultades en el desarrollo de habilidades sociales. En paralelo, el ciberacoso continúa siendo un problema relevante en la región, con efectos directos en la salud emocional de los jóvenes.

Frente a este escenario, expertos recomiendan establecer límites en el uso de la tecnología, promover espacios de desconexión y fomentar actividades fuera del entorno digital. También subrayan la importancia del acompañamiento familiar y educativo para generar hábitos saludables desde edades tempranas.

Si bien la tecnología ofrece múltiples beneficios, el desafío radica en encontrar un equilibrio. La “ansiedad digital” se consolida como una problemática emergente que interpela tanto a los usuarios como a las plataformas y a las políticas públicas, en un contexto donde la vida online y offline están cada vez más entrelazadas.