seguridad vial

Cómo limpiar y mantener las patentes sin dañarlas: guía práctica para cuidarlas y evitar problemas legales

La patente es un elemento obligatorio, visible y sensible del vehículo: cumple una función legal, pero también estética. Limpiarla mal o “retocar” sus letras puede generar desde daños irreversibles hasta multas.

Patentes argentinas Foto: Cedoc

La limpieza de la patente es una tarea sencilla, pero requiere cuidado. Según recomendaciones generales de mantenimiento vehicular difundidas por organismos de seguridad vial, lo indicado es utilizar agua, detergente neutro y una esponja blanda, evitando fricción excesiva.

La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) advierte que “la patente debe mantenerse siempre legible y en buen estado, sin alteraciones que dificulten su identificación”.

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En cuanto a productos recomendados, el consenso entre manuales de cuidado automotor es claro: jabón neutro, shampoo automotriz y agua tibia. Estos limpian sin afectar la pintura reflectiva ni las letras.

Por el contrario, deben evitarse solventes, thinner, alcohol, limpiadores abrasivos y desengrasantes fuertes, ya que pueden borrar el color negro de los caracteres o dañar la capa reflectante. La ANSV señala que “el uso de productos químicos agresivos puede deteriorar la patente y volverla ilegible”.

Uno de los errores más comunes aparece cuando las letras comienzan a gastarse: pintar los números de la patente con marcador, esmalte o pintura. Desde el punto de vista legal, esto es problemático. La Ley Nacional de Tránsito establece que “queda prohibida toda alteración, modificación o adición sobre la placa de identificación del dominio”. Esto incluye repintar caracteres, cambiar tipografías o remarcar bordes.

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La Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor refuerza este punto: “Las chapas patentes no deben ser retocadas ni modificadas; ante deterioro, corresponde solicitar su reposición” . Es decir, si los números están gastados y pierden legibilidad, la solución legal no es pintarlos, sino pedir un duplicado o reemplazo.

Más allá del aspecto legal, una patente alterada puede generar inconvenientes prácticos: lectores automáticos, controles policiales y sistemas de peaje dependen de la correcta reflectividad y tipografía original. Por eso, mantenerla limpia pero intacta es clave tanto para evitar multas como para circular sin problemas.

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Otro punto frecuente es el ruido o vibración de la chapa patente, sobre todo en calles irregulares. La solución no implica modificarla ni perforarla de más. Técnicos automotores recomiendan usar arandelas de goma, soportes plásticos homologados o cintas antivibración colocadas entre la chapa y el paragolpes. Estas reducen el ruido sin alterar la patente ni su visibilidad.

También es importante revisar periódicamente los tornillos: deben estar firmes, pero sin deformar la chapa. Ajustes excesivos pueden doblarla y afectar su lectura. La normativa exige que la patente esté “firmemente sujeta, en posición reglamentaria y claramente visible” (Ley 24.449, artículo 33).