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Dónde se hospedará el papa León XIV durante su visita a la Argentina: la historia del imponente palacio que lo recibirá

Durante su paso por Buenos Aires, el Sumo Pontífice tendrá como base la Nunciatura Apostólica, ubicada en el histórico Palacio Fernández Anchorena. La residencia de Recoleta combina arquitectura francesa, salones decorados con piezas europeas y más de un siglo de historia política y religiosa.

Palacio Fernández Anchorena Foto: Imagen Web

La próxima visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026, volverá a colocar en el centro de la escena al Palacio Fernández Anchorena, una de las construcciones más imponentes de la avenida Alvear. El edificio, situado en el barrio porteño de Recoleta, funciona como sede de la Nunciatura Apostólica y será la residencia del Pontífice durante su estadía en el país.

El viaje formará parte de la primera gira apostólica de León XIV por América del Sur, que se desarrollará del 6 al 17 de noviembre e incluirá escalas en Uruguay, Argentina y Perú. La visita fue anunciada oficialmente por el Vaticano y contempla actividades religiosas, pastorales e institucionales.

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Desde el Palacio Fernández Anchorena se coordinarán buena parte de los movimientos de la delegación papal en Buenos Aires. Además de ofrecer alojamiento, el inmueble funcionará como un punto estratégico para reuniones reservadas, encuentros protocolares y la organización de los traslados hacia los distintos lugares incluidos en la agenda.

Dónde queda el palacio en el que se hospedará León XIV

La residencia se encuentra en avenida Alvear 1637, cerca de la esquina con Montevideo, dentro de una de las zonas de mayor valor histórico y arquitectónico de la Ciudad de Buenos Aires. En ese sector de Recoleta todavía sobreviven antiguos palacios y mansiones que reflejan la influencia europea sobre la elite porteña de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Actualmente, el edificio alberga la representación diplomática de la Santa Sede en la Argentina y la residencia oficial del nuncio apostólico. La Nunciatura cumple una doble función: representa al Vaticano ante el Estado argentino y mantiene el vínculo institucional entre el Papa, la Iglesia local y los obispos del país.

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La historia del Palacio Fernández Anchorena

La construcción fue encargada en 1907 por el matrimonio integrado por Juan Antonio Fernández y Rosa Irene de Anchorena. El proyecto quedó en manos del arquitecto francés Édouard Le Monnier, quien diseñó algunas de las residencias y edificios más destacados de la Buenos Aires de comienzos del siglo XX. Las obras se extendieron aproximadamente hasta 1909.

Concebido como un hôtel particulier, el palacio responde a una composición académica francesa en la que se reconocen influencias del estilo Luis XV, elementos neoborbónicos y detalles próximos al art nouveau. Su fachada monumental, la entrada en forma de loggia, las balaustradas, los balcones, las molduras y la cúpula contribuyen a distinguirlo dentro del paisaje de la avenida Alvear.

En el interior, la propiedad conserva amplios salones de recepción, escaleras, galerías y ambientes decorados con mobiliario y objetos adquiridos en Europa. De acuerdo con los registros históricos, los Fernández Anchorena compraron personalmente en París parte de las piezas destinadas a la residencia, aunque finalmente no llegaron a instalarse de manera permanente en ella.

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De residencia presidencial a sede de la Santa Sede

El palacio también quedó vinculado con la historia política argentina. En 1922 fue alquilado por Marcelo Torcuato de Alvear, quien acababa de asumir la Presidencia, y su esposa, la cantante lírica portuguesa Regina Pacini. La pareja lo utilizó como residencia durante parte del mandato presidencial, cuando el edificio ya era considerado una de las propiedades más refinadas de Buenos Aires.

Tiempo después, la mansión fue adquirida por Adelia Harilaos de Olmos, reconocida benefactora católica. La propietaria dispuso que el inmueble fuera legado a la Santa Sede para ser utilizado como sede de la representación pontificia. Desde abril de 1952, el Palacio Fernández Anchorena funciona como Nunciatura Apostólica y residencia del nuncio en la Argentina.

Su relevancia histórica y arquitectónica recibió un reconocimiento oficial en 2002, cuando fue declarado Monumento Histórico Nacional. La protección comprende no solo su estructura, sino también su integración al conjunto patrimonial de la avenida Alvear, uno de los corredores urbanos que mejor conserva el perfil aristocrático de la antigua Buenos Aires.

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El antecedente de las visitas de Juan Pablo II

La llegada de León XIV no será la primera ocasión en que el edificio reciba a un pontífice. El Palacio Fernández Anchorena alojó a Juan Pablo II durante sus viajes apostólicos a la Argentina de 1982 y 1987. Aquellas estadías incorporaron a la residencia diplomática dentro de la memoria religiosa del país y reforzaron su papel como punto de referencia para las visitas papales.

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Casi cuatro décadas después de la última estadía de Juan Pablo II, el palacio se prepara para recibir a León XIV. Por tratarse de una sede diplomática y una residencia oficial, el inmueble no se encuentra abierto habitualmente al público, por lo que sus ambientes interiores permanecen fuera de los circuitos turísticos convencionales.

LV/fl