La noche porteña bajo la lupa a 21 años de la masacre de Cromañón
Después de la masacre de Cromañon, que ocurrió el 30 de diciembre de 2004, la regulación porteña de espectáculos se redefinió con más controles y obligaciones para garantizar seguridad y reducir riesgos.
Veintiún años después de la tragedia de República Cromañón, la memoria de aquella desgracia, que provocó 194 muertes en un recital en un boliche porteño, sigue siendo el eje de una profunda transformación cultural, normativa y económica en la escena de los espectáculos en lugares cerrados. Lo que era una noche casi sin reglas se volvió un ecosistema sofisticado de producción, controles, costos y obligaciones. No solo cambió cómo se hacen los shows: cambió quién puede hacerlos, dónde y a qué precio.
Después de 2004, no solo cambiaron los costos. La regulación porteña de espectáculos se redefinió con más controles y obligaciones para garantizar seguridad y reducir riesgos. A partir del marco regulatorio principal en la Ciudad de Buenos Aires, la Ley 5641 de Regulación de eventos masivos regula eventos masivos como espectáculos musicales y artísticos que convoquen más de mil personas, en espacios cerrados o abiertos.
A 21 años de Cromañón: sobreviviente relata su historia y estrena canción sobre la tragedia
La normativa establece requisitos para capacidad máxima permitida, habilitaciones, registro de productores, planes de acción en salud y seguridad, servicios mínimos (seguridad, asistencia médica) y campañas de prevención de riesgos. También implica que cualquier evento con gran afluencia debe demostrar cómo se prevé y gestiona emergencias, hidrantes, seguridad y logística general.
De acuerdo con habilitaciones específicas y requisitos operativos, para espectáculos de música en vivo o locales con shows hay que gestionar habilitaciones como “Local de música y/o canto” o “Local de música en vivo”. El ingreso de público y venta de alcohol tienen horarios y límites (por ejemplo, ingreso hasta cierta hora y cierre de expendio de bebidas), y las actividades deben respetar los límites de horario y evacuación establecidos por normas vigentes para locales nocturnos y culturales.
El 30 de diciembre de 2004, 194 personas murieron y otras 1.432 resultaron heridas en la tragedia de Cromañon.
A raíz de la tragedia, se prohibió la realización de espectáculos musicales en vivo en ciertos tipos de locales sin previa habilitación y certificación técnica, según el DNU 1/2005. Además, se estableció la obligación de permisos previos y controles más estrictos para espectáculos en salas que antes escapaban a cualquier verificación.
En cuanto a seguridad mínima y requisitos adicionales, normas recientes imponen condiciones a locales bailables y de espectáculos, como servicios de seguridad con dotación proporcional a la capacidad, circuito cerrado de TV en ingresos y egresos y libro de novedades rubricado por autoridad competente.
Cromañón en la pantalla: series y películas que narran la masacre y su impacto en la sociedad
Lo que toda productora o banda debe saber
- Registro de productores obligatorio para eventos masivos grandes.
- Plan de emergencia y evacuación exigible para espectáculos.
- Seguros de responsabilidad civil y asistencia médica son parte del trámite.
- Verificaciones técnicas previas y controles de ocupación por metro cuadrado.
En conjunto, estas normas no solo obligan a cumplir con una larga lista de requisitos, sino que trabajan para que la improvisación, una de las causas estructurales de Cromañón, ya no tenga cabida en espectáculos con público.
La Ciudad vivió un año récord de participación en los espacios culturales porteños en 2025
Memoria, producción y economía cultural
En la actualidad, producir un recital de 4.000 personas en CABA requiere no solo un buen montaje técnico sino planificación legal y financiera que puede ir más allá de los USD 100 mil sin siquiera pagar a la banda. Para eventos de 15.000 personas, los presupuestos se disparan y casi exigen sponsors, preventa sólida y estrategias de marketing que reduzcan riesgos financieros.
Lo que era intuición y energía en los ‘90 hoy es ingeniería de eventos: una mezcla de logística, seguridad, planificación normativa y, claro, música. Desde Cromañón, la Ciudad aprendió, con memoria, que un show seguro y habilitado no es un costo accesorio: es la base indispensable para que la noche siga viva.
JCS CP
También te puede interesar
-
Verano copado por los shows femeninos: Dalia Gutmann y Vox Popurrí
-
A 21 años de Cromañon, familiares y sobrevivientes conmemorarán la tragedia con una misa y una marcha
-
A 45 años del saqueo al Museo Nacional de Bellas Artes: la noche de Navidad, la brutal cacería de inocentes y el negocio del arte robado
-
El Kempes vuelve al centro de la escena: con grandes recitales posiciona a Córdoba en la agenda artística