a un año de la muerte del papa francisco

Una enorme multitud de fieles y seguidores vibró en Plaza de Mayo con el histórico set del Cura DJ

En una movilización sin precedentes que desbordó el microcentro porteño, el sacerdote Guilherme Peixoto homenajeó al papa Francisco con un show de música electrónica y liturgia religiosa. El evento, que fue gratuito y abierto a todo el público, logró unir fe y cultura urbana en una noche de “gratitud y encuentro” que marcó un hito para la Iglesia local. Desde temprano, miles de fieles, sobre todo grupos juveniles y comunidades religiosas, fueron ocupando los mejores lugares para no perderse ningún detalle de la primera presentación del padre Guilherme en la Argentina.

Beats y fe. La histórica plaza se convirtió en una verdadera rave en la que la música electrónica, las luces y la mano experta del padre Guilherme Peixoto a la hora de manejar las consolas hicieron saltar y bailar a una multitud de fieles que se acercaron al lugar. Foto: pablo cuarterolo

La Plaza de Mayo fue testigo anoche de un fenómeno de masas pocas veces visto en un evento de carácter religioso y artístico. Una verdadera multitud colmó la plaza y sus avenidas adyacentes para presenciar el show del padre Guilherme Peixoto. 

Desde temprano familias enteras, algunas de ellas con chicos en carrito, gente de todas las edades, en especial jóvenes, grupos juveniles de parroquias, y hasta de comunidades religiosas fueron llegando a la histórica plaza para alcanzar las mejores ubicaciones y así disfrutar del set, del Cura DJ. 

Con un escenario instalado frente a la Pirámide de Mayo, la mitad de la Plaza aparecía repleta de personas de lado a lado, casi una hora antes del inicio del show. 

Lo mismo ocurría sobre la Avenida de Mayo, y Diagonal Norte (Roque Sáenz Peña) y Sur (Julio A. Roca). En estos casos, y ante la imposibilidad de llegar “adelante de todo”, como querían y pugnaban todos, los organizadores instalaron acertadamente diferentes pantallas a lo largo de estas arterias para que los asistentes no se pierdan ningún detalle de la primera presentación de Guilherme Peixoto en el país.  

El evento, en definitiva, no solo generó expectativa por lo artístico, sino también por lo que representa: una fusión poco habitual entre religión, cultura urbana y espectáculo masivo en uno de los puntos más emblemáticos del país, tal como es la Plaza de Mayo. 

Como se pudo apreciar, el sacerdote portugués transformó el epicentro político del país en una gigantesca pista de baile fusionando beats de techno con mensajes espirituales en un emotivo tributo al papa Francisco, a un año de su fallecimiento.

La convocatoria, organizada por la Fundación Miserando, superó todas las expectativas iniciales. Peixoto, quien es también teniente coronel y excapellán en zonas de conflicto como Afganistán, utilizó su consola para mezclar ritmos electrónicos con fragmentos de encíclicas papales. “Es una oportunidad de recibir el mensaje de Dios por un canal distinto”, señaló el arzobispo porteño, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, quien participó del encuentro y defendió la propuesta ante las críticas de los sectores más conservadores, aclarando que se trató de un festival artístico y no de una celebración sacramental.

Desde el momento que se instaló frente a sus consolas y apenas sonaron sus primeros beats, y ante los gritos, aplausos y llantos de los presentes, la multitud no paró un instante y siguió con fervor los temas que hacían retumbar las torres de parlantes colocadas estratégicamente, más allá de las proyecciones sobre la vida de Jorge Bergoglio que acompañaron el set musical y la palabra de Jesús, reforzando el carácter pastoral de la cita.

La carga emotiva del evento se potenció con el mensaje de “salida” que proponía Francisco, sacando la fe de las sacristías para llevarla al espacio público. 

En medio de la euforia colectiva y el despliegue tecnológico, García Cuerva reforzó la esperanza de los presentes al anticipar una posible visita del sumo pontífice a la Argentina antes de fin de año. La noche cerró con una Plaza de Mayo unida por el ritmo y la oración, demostrando que la “cultura del encuentro” puede latir con fuerza en el corazón de la modernidad.

El show se celebró a pocos días de cumplirse el primer aniversario del fallecimiento de Jorge Bergoglio. Durante la noche, se proyectaron videos sobre la vida de Francisco. 

En este contexto de homenaje, García Cuerva aprovechó la expectativa para deslizar una noticia que ilusiona a los fieles: la posibilidad de una visita papal a la Argentina antes de fin de año. Mientras tanto, Buenos Aires vivió una noche donde el pulso electrónico intentó convertir la plaza en un espacio de gratitud y reflexión colectiva.