20 años no es nada: el regreso triunfal de No me Dejes Así con su elenco original
Eugenia Guerty, Claudio Martínez Bel, César Bordón y Néstor Caniglia volvieron a reunirse, bajo la dirección de Enrique Federman para recrear estos personajes antológicos. En diálogo con Vivo Perfil, Claudio revela el reencuentro.
A dos décadas de haberse convertido en un verdadero fenómeno de la escena independiente, No me Dejes Así vuelve a las tablas para realizar unas pocas funciones los sábados a las 23 en Timbre 4 (México 3554, CABA). Con dramaturgia y colaboración autoral de un equipo de lujo que incluye a Mauricio Kartun, Enrique Federman en la dirección y un elenco estelar conformado por Eugenia Guerty, Claudio Martínez Bel, César Bordón y Néstor Caniglia, la obra recupera aquella joya de humor desconcertante y profunda melancolía que marcó a toda una generación de espectadores.
Volver a reunir a las cuatro piezas originales de este engranaje teatral no fue una tarea sencilla, principalmente debido a las trayectorias y la intensa actividad que cada uno mantuvo a lo largo de los años. Sin embargo, el deseo latente de reencontrarse pudo más. “Primero fue una gran felicidad de volver a encontrarnos todos porque nos gustó mucho siempre hacer la obra en su momento -relata Martínez Bel en diálogo con Vivo Perfil-. Los cuatro nos llevamos muy bien, lo que pasa es que nunca podíamos coincidir porque trabajamos mucho. Y esta vez se dio, se fue armando con una felicidad enorme de volver a hacer algo que nos dio muchísimo gusto”.
Ante el paso del tiempo, el ejercicio de la memoria requirió de algunas ayudas tecnológicas, aunque el cuerpo hizo lo suyo de inmediato. Ante la pregunta de si se acordaban algo de la letra, responde: "Yo no, pero por suerte hay un video grabado y con eso íbamos recuperando. El cuerpo tiene memoria; una vez que recordábamos, la memoria volvía al cuerpo y era una sensación muy linda”, confiesa. Aquí la entrevista completa:
Personajes con historia y un humor al borde del abismo
Con 21 años de agua bajo el puente, la mirada sobre los personajes inevitablemente mutó, atravesada por la experiencia, los años y los cambios personales. “No somos los mismos, tenemos años de más, kilos de más y experiencias sobre nosotros. Al personaje lo miro de otra manera, pero lo que sí está intacto es el recuerdo de la felicidad y el gusto de hacerlo”, reflexiona Martínez Bel.
La premisa de la obra mantiene intacto su halo de misterio absurdo y entrañable: cuatro personas -tres hombres y una mujer- confluyen en un espacio indefinido movidos por una situación trágica y una angustia compartida, sin que se revele jamás el motivo exacto de su reunión ni la identidad de aquello que aguardan del otro lado. “Empiezan a pasar cosas entre nosotros: rencores, encuentros, una inmensa cantidad de cosas que el público no sabe por qué suceden y nosotros tampoco. Se termina armando una especie de sinfonía de conductas, un caleidoscopio humano donde la gente se ríe muchísimo, pero a la vez se va diciendo: ‘No sé, era una risa, pero todos lloraban’”.
Una vigencia intacta que desafía al tiempo
Lejos de añorar pasados mejores con un texto vetusto, el reestreno demostró que la propuesta conserva toda su potencia crítica y poética. Al repasar el material original junto al director Federman, la decisión fue unánime: “Vimos el video y dijimos: ‘Che, no atraza’. Salvo una pequeña acción que decidimos modificar porque hoy en día ya no va, todo lo demás está intacto, como si no hubiera pasado el tiempo”.
Con el telón ya levantado en Timbre 4, el equipo apuesta tanto a reencontrarse con aquellos espectadores que guardan el recuerdo de las temporadas originales como a cautivar a las nuevas generaciones dispuestas a reírse y emocionarse. “Vengan a ver una obra que fue un suceso hace 20 años, con los mismos actores y hasta con la misma ropa. Vení a reírte, que hace tanta falta en este momento”, concluye Martínez Bel, reafirmando la resistencia y la vigencia del teatro independiente. Emcontrá acá más info sobre las entradas.
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