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BLOOMBERG / MONARQUÍA BRITÁNICA
domingo 12 enero, 2020

La renuncia real del príncipe Harry golpea a Gran Bretaña antes del brexit

Todo el establishment británico está orientado a proteger a la monarquía de la controversia política y a mantener a la reina por encima de la refriega. Cualquier error de juicio podría desencadenar eventos que amenazarían su propia existencia.

Tim Ross

Enrique, hijo menor del príncipe Carlos -heredero al trono-, y Meghan, una actriz californiana que renunció a su profesión al entrar en la familia real, anunciaron que se retiraban "como miembros de primer rango de la familia real" para "adquirir independencia financiera". Foto: AFP
domingo 12 enero, 2020

A la hora del almuerzo del  pasado jueves, las campanas de la Abadía de Westminster sonaron bajo el sol invernal, llenando el cielo azul sobre las Cámaras del Parlamento y el río Támesis con un sonido alegre. Fue un momento profundamente británico: la iglesia más famosa del país celebra el 38 cumpleaños de Kate Middleton, la esposa del príncipe Guillermo, quien algún día se convertirá en rey.

Pero en medio de la pompa, la familia real se está recuperando de otra crisis. Horas antes, el hermano menor de Guillermo, el príncipe Harry, y su esposa Meghan Markle, habían lanzado una bomba, anunciando, sin previo aviso, que abandonarían sus roles como miembros de la realeza para pasar más tiempo en América del Norte. Quieren volverse financieramente independientes y “forjar” un “nuevo rol progresivo”.

Para un país obsesionado con su historia de reyes y reinas, fue un evento impactante y confuso. Harry es el miembro más famoso de la familia real y el segundo más popular después de su abuela, la Reina Isabel II, según una investigación de YouGov. Su salida plantea dudas sobre el lugar de la monarquía en la vida pública británica y su capacidad para seguir el ritmo de un país que sufre los cambios revolucionarios desatados por el brexit.

Desde que el Reino Unido votó por abandonar la Unión Europea en 2016, su política se convirtió en un caos, con adversarios enojados alineados para atacarse entre ambos lados del tóxico debate del brexit. A medida que el Parlamento colapsó en el caos y los gobiernos de David Cameron y Theresa May se desmoronaron, la monarquía proporcionó un punto raro de estabilidad, así como una distracción bienvenida. En mayo de 2018, el país se deleitó con el matrimonio de Harry con Meghan, y luego, un año después, con el nacimiento de su hijo, Archie.

Controversia

Todo el establishment británico está orientado a proteger a la monarquía de la controversia política y a mantener a la reina por encima de la refriega. Cualquier error de juicio podría desencadenar eventos que amenazarían su propia existencia.

Pero la familia real también es importante para la política británica. Como jefa de estado, la reina ocupa una parte vital de la constitución, firma proyectos de ley, convoca al Parlamento y nombra a los primeros ministros. También es la diplomática más efectiva de Gran Bretaña, recibe visitas de dignatarios en sus palacios y castillos y realiza viajes al extranjero para fortalecer las relaciones con los aliados.

Cuando el Reino Unido termine su alianza de 45 años con los países de la UE el 31 de enero, necesitará que sus miembros de la realeza trabajen horas extra para ganar nuevos amigos. El primer ministro Boris Johnson dejó claro que abrirá negociaciones comerciales con otros países tan pronto como se logre el brexit, incluso con EE.UU. El presidente Donald Trump ha tenido varias giras por Gran Bretaña, incluida una visita de estado completa en junio pasado, cuando cenó con la reina en el Palacio de Buckingham.

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Atracción turística

Los miembros de la realeza también tienen una influencia económica significativa. Se estima que, al año, 2,7 millones de personas visitan el Palacio de Buckingham y el Castillo de Windsor, las residencias de la reina, mientras que un informe de 2017 de Brand Finance valoró la contribución de la monarquía a la economía en 1.800 millones de libras (US2.400 millones de dólares) al año.

“Los jóvenes de la realeza son una extensión del poder blando británico, que actúa como uno de los mayores factores de atracción para los turistas que visitan este país”, asegura el director ejecutivo de Brand Finance, David Haigh.

Johnson también necesitará una monarquía estable para evitar las divisiones dentro del Reino Unido. Las tensiones del brexit han revivido el movimiento por la independencia escocesa. Si bien las elecciones generales del mes pasado trajeron cierta estabilidad parlamentaria a Londres, también ampliaron la división política entre Inglaterra y Escocia.

Como reveló el exprimer ministro David Cameron alguna vez, la propia reina había estado preocupada con el primer referéndum sobre la independencia de Escocia en 2014 y “ronroneó” por teléfono cuando le dijo que el país había votado para seguir siendo parte del Reino Unido.

Cuando su reinado finalmente termine, la pregunta será si el resto de la familia puede retener los niveles de apoyo que disfrutó en su tiempo como una presencia constante en los asuntos de la nación. Como un joven príncipe, que se ganó el afecto y la simpatía del público después de que su madre, la princesa Diana, muriera cuando era un niño, Harry podría haber ayudado.

En su juventud más salvaje, estuvo frecuentemente en los titulares por las razones equivocadas. Fue fotografiado con un uniforme nazi, y en otra ocasión se filtraron fotos de él desnudo jugando al billar en una habitación de hotel de Las Vegas en 2012.

Servicio militar

Sin embargo, como exsoldado que sirvió en Afganistán, es muy popular y tiene un contacto natural con el público que se ha comparado con el de su madre.

En el corto plazo, su decisión altamente polémica parece poco probable que le gane al príncipe Harry la paz que anhela. La riña con otros miembros de la familia real incluirá una disputa sobre hasta qué punto él y su esposa deberían obtener la seguridad financiada por los contribuyentes, una factura que probablemente aumente si pasan más tiempo en el extranjero. La atención de los medios es ahora más intensa que nunca.

Para la familia real, la pérdida de un príncipe tan moderno que puede conectarse con las generaciones más jóvenes es un duro golpe para la imagen de la institución, justo antes de algunas pruebas trascendentales. La reina Isabel, de 93 años, estuvo en el trono durante 67 años, mientras que su esposo, el príncipe Felipe, tuvo problemas de salud en los últimos años.

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‘Dedicada’

La reina es amada por el público, descrita por sus fanáticos como “admirable, trabajadora, respetada, digna y dedicada”. Pero a los 71 años, su heredero, el príncipe Carlos, ya enfrenta una batalla para ganarse el apoyo del público. Ocupa el séptimo lugar en la lista de YouGov, mientras que su segunda esposa, Camilla, es la décima. Solo el 30% de los encuestados le dio una calificación positiva.

En noviembre, el hermano del príncipe Carlos, Andrés, se vio obligado a anunciar que se alejará de la vida pública después de verse envuelto en el escándalo por pedofilia de Jeffrey Epstein.

El gobierno tiene planes secretos que pondrá en acción en los días posteriores a la muerte de la reina. Un informe en el periódico Guardian de 2017 explica la naturaleza de las preocupaciones de los funcionarios: “la reina se acerca al final de su reinado en un momento de máxima inquietud por el lugar de Gran Bretaña en el mundo”, señala.

En cuanto a los miembros sénior de la familia real, las campanas continuarán sonando para desearles un feliz cumpleaños. Ahora que el príncipe Harry le da la espalda a toda la pompa, el riesgo para la monarquía y la estabilidad del estado británico es que el público podría seguir su ejemplo.


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