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BLOOMBERG / INFORME DE BLOOMBERG
jueves 8 agosto, 2019

A 33 años de la tragedia nuclear, Ucrania tiene a Chernobyl bajo control

Las palabras "Chernobyl" y "colapso" en una sola frase tienen un gran impacto. La historia del peor accidente nuclear en la historia no terminó aún, pero no hay muchas razones para preocuparse.

Leonid Bershidski

Con 108 metros de altura y 36.000 toneladas de peso, que podría cubrir por completo una catedral como Notre Dame de Paris, había sido instalada en 2016, con varios años de retraso, y finalizada en diciembre de 2018. Foto: AFP

Las palabras "Chernobyl" y colapso en una sola frase tienen un gran impacto. La historia del peor accidente nuclear en la historia no terminó aún, pero no hay muchas razones para preocuparse por que Ucrania esté desmantelando el antiguo sarcófago que cubre el reactor explotado de Chernobyl.

Desde su independencia en 1991, el país ha estado a la altura del desafío de manejar Chernobyl, en lo que ha sido un esfuerzo continuo y heroico por asegurar el sitio. Inmediatamente después del incidente, que tuvo lugar el 26 de abril de 1986, ingenieros y voluntarios soviéticos y de otros países empezaron a trabajar frenéticamente en maneras de cubrir el explotado Reactor 4, a fin de que dejara de liberar radiación en el aire y las aguas subterráneas.

En un punto, Valery Legasov, el científico protagonista de la reciente serie de Home Box Office Inc. sobre el desastre, contó 17 diseños diferentes. En una de las cintas que grabó antes de su suicidio en 1988, cuenta que las dos opciones principales eran enterrar el reactor bajo una colina creada por el hombre o usar las paredes restantes del edificio del reactor para erigir una nueva estructura con un techo de concreto. La segunda de estas opciones ganó por ser la más rápida y la más barata, pero no funcionó del todo como se esperaba.

Mientras las peleas y los apresurados trabajos de diseño continuaban, helicópteros arrojaban todo tipo de materiales –arena, carburo de boro, mármol molido, plomo– a las ruinas para impedir el esparcimiento de la radiación. En mayo de 1986, empezó la construcción de lo que llegaría a conocerse como el sarcófago sin que los constructores comprendieran del todo lo que tendrían que hacer. Era necesario examinar las estructuras existentes del edificio, pero no había drones ni robots que pudieran hacer el trabajo. Se probó docenas de robots diferentes, pero o se dañaban por la radiación o quedaban atascados en los escombros.

Por tanto, hubo muchas conjeturas y las decisiones se tomaron sobre la marcha. Las 90.000 personas que trabajaron día y noche tomaron un riesgo enorme. Es imposible determinar cuántas de ellas murieron como consecuencia de la misión. Al final, los constructores decidieron no poner un techo de concreto sobre el sarcófago porque dudaban que las paredes fueran lo suficientemente estables para soportar el peso. En cambio, se puso tubos sobre vigas de acero y se cubrieron con hojas metálicas. Toda la estructura, incluido el techo, estaba llena de agujeros, los cuales fueron tapados con sacos de asbesto llenos de polietileno fragmentado, cuenta Legasov.

La construcción terminó a finales de noviembre de 1986. Los constructores dejaron sus firmas en las paredes, como lo hicieron los soldados soviéticos en el Reichstag en Berlín cuando tomaron la ciudad en 1945. De ese tamaño era la victoria. Pero nunca se esperó que las vigas metálicas y las tuberías funcionaran por mucho más de 30 años. Era difícil determinar cuánto durarían las antiguas paredes del edificio en ruinas como parte de la nueva estructura.

El llamado Nuevo Confinamiento Seguro –un arco de acero y concreto de US$2.400 millones cofinanciado por 44 países y construido por un consorcio francés– se puso sobre las ruinas del Reactor 4 en 2016. No obstante, es imposible saber si la protección que proporciona será suficiente si partes del Refugio, como se conoce oficialmente al antiguo sarcófago, colapsan. Aún hay enterradas debajo toneladas de materiales altamente radioactivos.

Las partes vulnerables de la estructura fueron reforzadas por última vez en 2008 y se espera que funcionen hasta 2023. La compañía que maneja la antigua planta nuclear, SSE Chernobyl NPP, acaba de otorgar un contrato de US$78 millones a una firma ucraniana, Ukrbudmontazh, para que desmantele el antiguo sarcófago antes de eso. El comunicado de prensa sobre el contrato menciona la alta probabilidad de que algunas partes de la estructura colapsen, una advertencia aterradora.

Más allá de los titulares estremecedores, asegurar la estación es probablemente el proyecto que mejor manejó Ucrania desde que es un Estado independiente. El país tuvo una administración grotesca durante el último cuarto de siglo, pero fue honesto con el mundo sobre la condición y las necesidades de la estación. Trabajó de cerca con expertos internacionales para determinar lo que se debe hacer. También estableció el llamado Fondo para el Refugio de Chernobyl con Estados del G7 y la Unión Europea para financiar el proyecto del Nuevo Confinamiento Seguro. El desmantelamiento del Refugio, sin embargo, está siendo financiado con el propio presupuesto de Ucrania.

Aunque el país postsoviético en ocasiones no logró detener la exportación de metal radioactivo y productos contaminados de la zona de exclusión alrededor de la planta, hizo todo lo humanamente posible para evitar nuevas fugas de radiación considerables. A través de todos los cambios de gobierno, incluso los difíciles, esa fue la prioridad.

No hace falta preocuparse por Ucrania. Rusia es otra cosa. También sufrió muchos daños por Chernobyl, entre otras porque mandó cientos de miles de personas a limpiar. Rusia ya debería saber, pero aún no aprendió a ser abierto sobre sus propios accidentes nucleares.


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