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Crecimiento económico

Daniel Sticco pidió cautela con los datos del INDEC y destacó un dato “distintivo” en exportaciones industriales

El economista resalta que las cantidades exportadas de bienes industriales subieron casi 14% en marzo y lo considera la señal más alentadora.

Daniel Sticco
Daniel Sticco, Economista | Cedoc

La industria manufacturera arrancó 2026 con señales mezcladas en las encuestas de expectativas y un debate que volvió a instalarse cada vez que aparece un informe de tendencia. Daniel Sticco pidió no caer en lecturas “alarmistas” del relevamiento del INDEC y remarcó que el período medido corresponde al primer bimestre, cuando la actividad suele ser irregular por vacaciones y paradas de planta. “El panorama es claramente heterogéneo”, sostuvo, y explicó que el dato debe mirarse con prudencia por las particularidades de enero y febrero.

El economista detalló cómo se distribuyen las respuestas del relevamiento. “El 20% de las empresas prevé baja de la actividad y el 15% prevé aumento”, describió, y completó con el dato que, para él, equilibra la lectura: “hay un núcleo duro del 65%, dos tercios de la industria, que estima que va a estar igual que ahora”. En su mirada, eso impide concluir que exista un deterioro generalizado y obliga a observar la evolución del trimestre completo.

Sticco también cuestionó un límite metodológico que, según él, dificulta convertir el porcentaje de empresas en impacto macro. Planteó que es “muy difícil saber” cuánto pesan en producción las firmas que prevén baja o suba porque el INDEC no informa la ponderación por tamaño o participación. Su recomendación fue “esperar el cierre del primer trimestre” para tener una proyección más sólida y evitar conclusiones basadas en un bimestre que no siempre es comparable año a año.

Expectativas industriales: 20% ve caída, 15% ve mejora y 65% espera estabilidad

Sticco explicó por qué considera inadecuado comparar linealmente enero y febrero con otros meses. “En enero y febrero se juntan las vacaciones, la licencia por mantenimiento de plantas, hay ciertas estacionalidades”, dijo, y añadió que esas pausas no ocurren siempre en el mismo mes. Describió que algunas industrias paran en enero un año y al siguiente “les conviene adelantarlo a diciembre o postergarlo a febrero”, por lo que el “sincronismo” puede cambiar y alterar la foto.

En ese marco, el economista insistió en no magnificar el dato negativo sin mirar el conjunto. “La buena noticia es que hay 20% que está en baja, pero hay 15% que está en aumento, o sea, que no es todo un panorama negativo”, afirmó. Su interpretación es que el relevamiento funciona como señal para “estar ocupados” y seguir la serie en el tiempo, pero no como evidencia concluyente de una nueva caída industrial.

Aun con cautela, reconoció que la industria viene de operar con capacidad baja. Dijo que el sector “viene trabajando muy baja capacidad” y que el objetivo es que mejore. En su lectura, las expectativas reflejan una transición desigual, donde conviven ramas que reaccionan más rápido y otras que siguen rezagadas por demanda interna débil o costos altos.

El economista también dejó una crítica cultural sobre cómo se comunican los datos económicos. Señaló que “lo que vende” suele ser el título negativo y que cuando el dato es positivo “miramos para otro lado”. Esa observación funciona como puente hacia lo que él considera el dato más relevante de la semana: el comercio exterior, y en particular la performance exportadora de la industria no agropecuaria.

Comercio exterior: “dato distintivo” en exportaciones industriales y señales desde importaciones de insumos

Cuando se le pidió un “título positivo”, Sticco eligió un indicador que lo sorprendió. “A mí me sorprendió el dato” de que las cantidades exportadas de productos industriales no agropecuarios crecieron con fuerza, afirmó. Explicó que no se trata de aceites, carne, lácteos o yerba, sino del núcleo netamente industrial: petroquímico, metalúrgico, siderúrgico, textiles y otros.

Sobre ese conjunto, dio cifras concretas. “En marzo” las cantidades exportadas subieron “13,6%”, casi 14%, en volumen, indicó. Y agregó que, medido en dólares, el aumento fue mayor porque hubo efecto precio: “en dólares las exportaciones de origen solamente industrial aumentaron un 26%”. Aclaró que Argentina “toma precios” y que una parte del salto en dólares se asocia al escenario global y a su impacto en combustibles y petroquímica.

El segundo dato alentador que marcó está del lado de las importaciones, pese a las discusiones sobre atraso cambiario. Sticco afirmó que las importaciones de bienes de consumo crecieron “apenas 4%”, mientras que las importaciones de insumos y materias primas subieron “9,2%”. Para él, ese patrón anticipa movimiento productivo: sostuvo que hay una “relación directa” entre la importación de bienes intermedios y la producción final, porque esos insumos alimentan procesos industriales que luego se vuelcan a consumo interno y exportación.

En su lectura, ambos indicadores se refuerzan: si crecen exportaciones industriales en volumen y crecen importaciones de insumos, hay señales de actividad futura. Por eso insistió en que la encuesta de expectativas debe leerse con ese contexto, evitando titulares que sugieran una caída uniforme cuando los datos de comercio exterior muestran zonas en recuperación.

Qué falta para reactivar la industria: “bajar gastos para bajar impuestos” y el costo del crédito

A la hora de responder qué se necesita para reactivar la producción y sostenerla, Sticco apuntó al nivel subnacional. Dijo que “es fundamental” que provincias y municipios “se pongan en una estrategia de bajar gastos para bajar impuestos”. Planteó que existe saturación por la presión tributaria, con menciones directas a Ingresos Brutos y tasas municipales como cargas que golpean a empresas, comercios y consumidores.

El economista marcó un contraste político-económico. Señaló que mientras Nación “baja o elimina” impuestos y avanza contra regulaciones, en provincias y municipios se ven subas de tasas e Ingresos Brutos. Para él, eso erosiona competitividad y también encarece el financiamiento, porque parte del costo del crédito se “carga” con tributos que aparecen en distintas capas de la operación.

Fue especialmente crítico con el crédito. Afirmó que “la tasa del cargo de Ingresos Brutos cuando uno toma un crédito es tremenda” y que se filtra en varias aristas. Explicó que al sacar un crédito se contrata un seguro y allí también se pagan impuestos como Ingresos Brutos y sellos, lo que incrementa el costo financiero total incluso antes de considerar la tasa bancaria.

Sticco también abordó la discusión por la baja de recaudación nacional. Dijo que le preocupa que algunos interpreten negativamente esa baja cuando, según él, ocurre porque “bajó el gasto público”. Planteó que luego debe venir el segundo paso: que la actividad se recupere y compense con impuestos tradicionales como IVA o Ganancias, un proceso que “no es inmediato”.