El médico veterinario, Gastón Britos, contó en Canal E, en medio de los debates sanitarios y productivos del agro argentino, una historia distinta que logró captar la atención del sector como es la de “Raquelita”, una ternera que sobrevivió a un parto crítico y hoy se convirtió en símbolo de resiliencia.
Gastón Britos explicó el origen del caso con precisión clínica: “Raquelita, así como Olga hace dos años y así como Rogelio hace cuatro años, fueron pacientes míos que tuvieron un inicio complicadísimo”. En este caso particular, el cuadro fue extremo desde el nacimiento: “Es nacida de una vaquillona que lo tuvo en el campo, lo pudo tener ella sola, pero nació de un parto complicado, un parto distócico, en donde la madre sufrió un desgarro vulvar y automáticamente termina el parto, la abandona”.
La delicada situación que pasó la ternera
El abandono fue determinante. La ternera pasó más de un día sin alimentación: “Esa ternera la encuentran mis padres en el campo más o menos un día y medio de nacida, sin haber tomado leche ni nada, la encuentran muy débil, prácticamente muerta”. A partir de ese momento comenzó un tratamiento intensivo y un seguimiento que se compartió en redes sociales.
Britos destacó el componente educativo del caso: “Yo le voy comentando a la gente cómo se ve un ternero cuando está mal y qué cosas uno tiene que ir identificando”. Pero también subrayó la incertidumbre inherente a la práctica veterinaria: “Hay un montón de cosas que como veterinario uno vive, vive un estrés, una incertidumbre de que si el tratamiento va a funcionar o no”.
La rápida recuperación
Contra todo pronóstico, la evolución fue positiva: “Terminó siendo una historia positiva, Raquel respondió a todos los tratamientos, se salvó y nosotros nos terminamos encariñando porque la vimos en su peor momento y hoy está más viva que nunca”.
Uno de los factores más delicados fue la ausencia de calostro, clave en bovinos recién nacidos. En este contexto, el entrevistado explicó que, “el calostro es la primera secreción que larga la glándula mamaria y este calostro es esencial. Si la madre no le da este calostro, el ternero nace sin inmunidad”.
La consecuencia es un estado de vulnerabilidad extrema: “Entonces cualquier bacteria, cualquier virus, lo que venga, lo puede llegar a matar, es un inmunosuprimido básicamente”.