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CIENCIA / INVESTIGACIÓN
miércoles 18 diciembre, 2019

Un chicle de la edad de Piedra, clave para descifrar cómo vivió una niña hace 5.700 años

Se trata de una joven que vivió en Dinamarca hace 5.700 años, tenía ojos azules y piel y cabello oscuros. Los investigadores la bautizaron "Lola".

Reconstrucción artística de la imagen de la nena en cuestión. Foto: Gentileza CNN
miércoles 18 diciembre, 2019

Un reciente estudio realizado a resina de abedul, un material que fungía como un chicle antiguo, puede ser clave para determinar cómo vivió una niña hace 5700 años. Lola -como la llamaron los científicos- fue una joven que vivió en Dinamarca hace 5.700 años, tenía ojos azules y piel y cabello oscuros. Su última comida incluyó avellanas y pato, pero no leche, no soportaba los lácteos. Esto se llegó a saber porque ella masticaba resina de abedul, un material que fungía como un chicle antiguo.

Un estudio de esa especie de 'goma de mascar', permitió descubrir todo el genoma y el microbioma oral de la mejor, dado que fue la primera vez que se extrajo con éxito material genético humano de algo además de los huesos. El estudio fue publicado el martes en la revista Nature Communications, según consignó la CNN.

La resina de abedul era lo que la gente paleolítica usaba como pegamento hasta hace 760.000 años. Se derivó de calentar la corteza de los abedules, y en algún momento se dieron cuenta de que podían masticarlo, como lo indican las marcas de dientes que se encuentran en los restos antiguos de la resina.

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Los arqueólogos del Museo Lolland-Falster encontraron en el sitio Syltholm en Lolland -la cuarta isla más grande de Dinamarca- un trozo de resina de abedul negro parduzco. “Syltholm es completamente único. Casi todo está sellado en lodo, lo que significa que la preservación de restos orgánicos es absolutamente fenomenal”, manifestó Theis Jensen, autor del estudio e investigador postdoctoral en el Globe Institute de la Universidad de Copenhague.

En ese sentido, el experto agregó: “Es el sitio más grande de la Edad de Piedra en Dinamarca, y los hallazgos arqueológicos sugieren que las personas que ocuparon el sitio estaban explotando en gran medida los recursos silvestres en el Neolítico, que es el período en que la agricultura y los animales domesticados se introdujeron por primera vez en el sur de Escandinavia”.

Procedimiento. Al extraer el ADN del abedul, los investigadores descubrieron que lo había masticado una hembra genéticamente relacionada con cazadores-recolectores del continente europeo, en lugar de aquellos en el centro de Escandinavia. Genes específicos les contaron sobre su cabello, piel y color de ojos, que era similar al de otros cazadores-recolectores europeos.

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Ante esto, Hannes Schroeder, también autor del estudio y profesor asociado del Globe Institute de la Universidad de Copenhague, manifestó: “Es sorprendente haber obtenido un genoma humano antiguo completo de otra cosa que no sea hueso. Además, también recuperamos ADN de microbios orales y varios patógenos humanos importantes, lo que lo convierte en una fuente muy valiosa de ADN antiguo, especialmente para los períodos de tiempo en los que no tenemos restos humanos”.

La antigua goma de mascar actuó como una cápsula del tiempo ya que almacenó también información sobre su microbioma oral, la bacteria que vivía en su boca. Los investigadores pudieron detectar rastros de ADN que revelaron patógenos, incluido el posible virus de Epstein-Barr, uno de los más comunes que puede servir como puerta de entrada a la mononucleosis, también conocida como fiebre glandular. Asimismo hallaron señales de neumonía.

Perfil. Lola era intolerante a la lactosa, lo que se alinea con la idea de que los adultos desarrollaron la tolerancia después de la propagación de la producción lechera durante la revolución neolítica.

“Nuestros antepasados vivían en un entorno diferente y tenían un estilo de vida y una dieta diferentes, por lo que es interesante descubrir cómo se refleja esto en su microbioma”, explicó Schroeder al tiempo que remarcó: "Puede ayudarnos a comprender cómo los patógenos han evolucionado y se han extendido a lo largo del tiempo, y qué los hace particularmente virulentos en un entorno dado. Al mismo tiempo, puede ayudar a predecir cómo se comportará un patógeno en el futuro y cómo podría ser contenido o erradicado”.

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La resina de abedul se usaba para ayudar a sujetar herramientas de piedra a mangos y correas. Aunque maleable cuando se calienta, se solidifica tan pronto como se enfría, lo que hace que algunos investigadores crean que las personas antiguas lo masticaban para mantenerlo blando mientras trabajaban en sus herramientas.

Otra teoría que presentaron es que esta resina también se masticaba para aliviar el dolor de un dolor de muelas, se usaba como un cepillo de dientes, evitaba el hambre o, al igual que sucede en la actualidad con los chicles, se usaba simplemente para tener algo para masticar. 

El descubrimiento de la resina de abedul arroja luz sobre una persona que vivía en el sitio, lo cual es notable porque nunca se recuperaron restos humanos allí y por eso además de su importancia, el hallazgo es algo clave para los investigadores.

F.D.S./FeL


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