El Instituto Médico Howard Hughes publicó una investigación que determinó los factores biológicos que convierten a ciertas personas en blancos preferentes para los mosquitos. El estudio identificó que los niveles elevados de ácidos carboxílicos producidos por la piel actúan como un potente atrayente químico para la especie Aedes aegypti.

Los científicos concluyeron que este rasgo biológico permanece inalterable a pesar de cambios en la dieta o el uso de productos de higiene personal, lo que explica por qué la predisposición a las picaduras es una condición de largo plazo.
El método utilizado para detectar la afinidad de los mosquitos
Los expertos utilizaron un diseño de "torneo" donde los insectos debían elegir entre diferentes muestras de olor humano. Los resultados mostraron que los sujetos clasificados como "imanes de mosquitos" presentaron una concentración de compuestos químicos en la piel cien veces mayor que aquellos que resultaron menos atractivos para los especímenes utilizados en la prueba.
El equipo de trabajo recolectó muestras de aroma de 64 voluntarios mediante el uso de medias de nylon en los antebrazos. Estas prendas capturaron el sebo y los compuestos volátiles de la dermis para luego ser colocadas en un sistema de cámaras cerradas con mosquitos.

"Si tenés niveles altos de esto en la piel, vas a ser el que en el asado reciba todas las picaduras", afirmó Vosshall al describir la potencia de los ácidos carboxílicos como marcador de atracción.
La investigación comprobó que los mosquitos detectan estas señales químicas mediante sus antenas, utilizando receptores específicos que evolucionaron para localizar huéspedes humanos de manera eficiente.
Qué factores influyen en la atracción de los mosquitos hacia los humanos
La investigación descartó que el consumo de alimentos específicos, como el ajo o las bananas, influya en la decisión del insecto. El factor determinante reside en la composición del microbioma cutáneo y la producción sebácea de ácidos de cadena larga. Los datos recolectados indicaron que los individuos más atractivos mantuvieron esa condición durante todo el período de estudio, sin mostrar variaciones significativas ante factores externos controlados.
María Elena De Obaldia, coautora del informe, detectó que los mosquitos son capaces de filtrar señales confusas para dirigirse directamente a los sujetos con mayor carga de ácidos carboxílicos. Esta capacidad sensorial del insecto dificulta la creación de repelentes universales que logren anular completamente el rastro químico humano.
El experimento incluyó una fase con mosquitos modificados genéticamente para carecer de ciertos receptores de olor. A pesar de la alteración, los insectos continuaron encontrando a los sujetos más atractivos, aunque con menor rapidez. Este comportamiento sugirió la existencia de sistemas de respaldo en el olfato del mosquito, lo que lo convierte en un depredador altamente adaptado para la supervivencia y la reproducción mediante la alimentación sanguínea.
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Es posible cambiar la condición biológica que atrae a los insectos
La respuesta científica actual es negativa, ya que la producción de estos ácidos está ligada a procesos fisiológicos básicos de la piel. Sin embargo, el hallazgo de estos compuestos abre una vía para el desarrollo de nuevos protectores dermatológicos que busquen enmascarar selectivamente los ácidos carboxílicos. El objetivo es manipular la flora bacteriana de la piel para reducir la producción de los aromas que los mosquitos utilizan como guía.
La relevancia de este estudio trasciende la molestia de las picaduras, ya que los mosquitos de la especie Aedes aegypti son los principales transmisores de virus como el Dengue, la Fiebre Amarilla y el Zika. Identificar a los individuos que funcionan como amplificadores de la transmisión por su alta tasa de contacto con el vector resulta clave para las políticas de salud pública y prevención de brotes epidemiológicos en zonas urbanas.
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