viernes 07 de octubre de 2022
CIENCIA A travs de sustancias qumicas ambientales

Sobrepeso y obesidad, programados al nacer

Equipos de científicos de Estados Unidos descubrieron que algunos estrógenos ambientales programan el excesos de peso en el vientre materno. Influirían en la fijación de células grasas y el crecimiento.

18-02-2007 16:34

San Francisco.- El ABC para tener una buena figura es conocido: mucha actividad física y moderación a la hora de comer. Pero el sobrepeso no sólo es una cuestión de disciplina, sostienen ahora científicos estadounidenses.

A través de sustancias químicas ambientales puede ser que una persona ya tenga determinada desde la cuna una predisposición al aumento del peso.

Varios equipos de investigadores presentaron en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), en San Francisco, una explicación para los crecientes problemas de sobrepeso en el mundo: las sustancias químicas.

En experimentos con animales, se pudo comprobar que determinados químicos, ante todo los "estrógenos ambientales", programan el sobrepeso en el vientre materno. Ciertos químicos ambientales pueden interferir en fases críticas en el desarrollo de un feto en la programación de sus genes y así influir en la fijación de células grasas y el crecimiento después del nacimiento, dijo el biólogo Frederick vom Saal de la Universidad de Missouri.

"Ahora tenemos gran cantidad de material de prueba de que el sobrepeso en la edad adulta -en animales de experimentación y en los seres humanos- está relacionado con factores en el vientre materno", indicó.

Además de Vom Saal otros expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Atlanta presentaron datos al respecto obtenidos en experimentos con animales. Por ejemplo el Bisfenol A: “Esta sustancia ´estrogénica´ es un compuesto de productos plásticos de uso común para almacenar alimentos. También es utilizado en botellas para bebés y juguetes”, advirtió Vom Saal.
Ratones machos y hembra que tuvieron contacto con el Bisfenol A en el estadio fetal subían posteriormente mucho más de peso que animales de control que no estuvieron en contacto con esa sustancia química.

Para el experimento se utilizaron dosis que son normales para fetos humanos en países industriales o hasta comparativamente bajas, indicó Retha Newbold del National Institute for Environmental Health Sciences.

Bruce Blumberg y sus colegas de la Universidad de California en Irvine comprobaron este efecto en animales de laboratorio con un grupo de compuestos orgánicos tóxicos, las organotinas. Entre ellas se encuentra la tributiltina (TBT). Desde los años 60 es usada en pinturas para embarcaciones.

Los seres humanos entran en contacto con las organotinas ante todo a través del pescado y frutos del mar preservados, fungicidas en productos de cultivo, sustancias para el tratamiento de madera y textiles así como trazas en aguas de desecho industrial, dijo Blumberg en San Francisco.

"Tiene sentido relacionar el aumento de los casos de sobrepeso con los químicos industriales ampliamente difundidos desde hace unos 40 años", sostiene el científico. Pese a que los experimentos con animales confirman el vínculo, no está claro en detalle cómo intervienen esas sustancias en el mecanismo celular.

La influencia del Bisfenol A en la programación genética de los fetos fue comparado por Vom Saal con el acento en una palabra francesa: "Esa pequeño raya puede modificar totalmente la función de un gen".

Un creciente ejército de médicos teme que el sobrepeso y la obesidad se conviertan en una crisis sanitaria global. Ya en la actualidad, en todo el mundo, hay más niños que sufren sobrepeso que hambre. El sobrepeso es causa de enfermedades cardíacas y del sistema circulatorio y predispone a la aparición de diabetes.

Las personas que sufren obesidad tienen dificultades para canalizar dosis normales de analgésicos y antibióticos, según comprobaron George Corcoran y colegas de la Universidad Wayne State en Detroit. Los expertos descubrieron que el hígado y los riñones de ratas obesas reaccionan alrededor del doble de veces con un shock tóxico ante medicamentos y alcohol que los de roedores con peso normal. También este factor contribuiría a un riesgo de muerte más elevado en las personas con sobrepeso, sospechan los investigadores.

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