Lamentablemente tenemos nuevamente que ocuparnos de la educación en el país; algo que es muy triste para una nación que tuvo un dirigente como Sarmiento, un pionero que logró priorizar la educación, que trajo a las primeras maestras de Estados Unidos y creó las escuelas normales para la capacitación en el país de las docentes y así poder multiplicar las escuelas y conseguir disminuir el analfabetismo.
El desempeño de Argentina en el campo de la educación fue muy importante y es algo de lo que hace décadas nos enorgullecíamos todos los argentinos. Además, fuimos el país de la reforma universitaria que implicó una democratización del manejo universitario que impactó en la región y el mundo. Tenemos que reconocer que la educación en el país se fue deteriorando lenta y pausadamente, pero sin retorno.
Martín López en un artículo reciente publicado en el diario La Nación analiza la declinación educativa en el país. Allí señala cómo está declinación es lenta, silenciosa y erosiona los cimientos de una nación. Por eso es difícil decir cuándo empezó, pero son décadas: recordemos Jaim Etcheverry en 1990 la calificó como “la tragedia” del sistema educativo. Esto se asocia al desarrollo y en ese sentido se consolida con el desarrollo científico que le permite a un país la innovación y robustecer su crecimiento disminuyendo la dependencia en la creación de conocimientos y tecnología. Un país con una educación destruida o en franca declinación, y sin un adecuado desarrollo científico y tecnológico, es un país empobrecido y dependiente. Ese es el camino en que estamos.
Volviendo a la educación: si ya estaba mal, desde el 10 de diciembre del 2023 empeora. No solo se eliminó el ministerio de Educación y se sustituyó con la secretaría de Educación en el ministerio de Capital Humano; área gubernamental que no solo tiene menos presupuesto que el anterior ministerio, sino que tiene una ejecución muy baja. El plan de alfabetización este año se redujo a un tercio del año anterior, y a su vez, este bajo presupuesto solo se ejecutó en un 38%. Otras dos áreas con bajas presupuestarias muy importantes en relación al 2023 son los programas de gestión y asignación de becas estudiantiles y las acciones de formación docente, áreas muy importantes que además de la reducción presupuestaria también tienen baja ejecución. El programa de comedores escolares se mantuvo, pero hasta ahora solo se invirtió el 28%; o sea que este rubro, que es clave para asegurar la alimentación infantil, no se está ejecutando, algo difícil de aceptar. Otro programa que ha sido disminuido es el de “terminalidad educativa de jóvenes y adolescentes”, pero hasta ahora no ha sido tocado, con lo cual la importancia de este programa para el Gobierno nacional es, evidentemente, no baja: inexistente. Lo mismo ocurrió con el fortalecimiento de la Educación Sexual Integral: un programa clave muy solicitado por los adolescentes, pero que tampoco hasta esta época del año se han empezado a usar estos fondos. Una excepción es la partida destinada al Consejo Federal de Educación, un programa que ya lleva devengado casi un triple de su asignación original.
Frente al paro docente reciente, el ministerio de Capital Humano implementó un sistema de control en las escuelas de todo el país, fundamentado por la consideración de la educación como servicio esencial. Está clasificación del servicio esencial exige que por lo menos un 60% debe cubrirse: o sea las instituciones educativas no pueden estar totalmente cerradas, sino que, por lo menos, deben asegurar a un 60% de los educandos como mínimo brindando clases. Eso en muchas provincias no se cumplió y fueron muchas las instituciones educativas que estuvieron totalmente cerradas sin ningún tipo de actividad. La penalización del incumplimiento de esta norma es muy difícil de aplicar porque la educación es responsabilidad de los gobiernos provinciales y ellos deben ser los que apliquen las medidas y no puede ser obligado por el Gobierno nacional. Además, choca con el derecho a la huelga que tienen los docentes, algo que entra en una consideración compleja y que cada provincia interpreta según sus criterios.
Otro tema es el sistema universitario, que si bien tiene una ley aprobada para asegurar el presupuesto de las universidades nacionales, continúa siendo incumplida por el Gobierno nacional y es motivo de un paro activo de reclamo y movilización convocado por el consejo de rectores de las universidades nacionales. La convocatoria probablemente reunirá no solo a los docentes, no docentes y estudiantes, sino que movilizara a muchos familiares y también otras personas que consideran imprescindible el apoyo y la sostenibilidad de las universidades nacionales como instituciones de valor que no se quiere se cierren o deterioren su actividad. Y también reunirá a quienes consideran el apoyo a la educación pública y supera el marco universitario. Otro mensaje para el Gobierno nacional, que se espera sea bien leído y no continúe desfinanciando la educación en todos sus niveles.