lunes 26 de septiembre de 2022
COLUMNISTAS Armamento y tecnología

Bipolaridad hipersónica

14-11-2021 02:07

La configuración del mundo en torno a dos actores que dominan la escena internacional continúa su consolidación. Una vez más la tecnología –como una de las características de esta fase de la globalización– está en el centro de la escena.

Y es una revelación de la prensa internacional la que coloca el tema en ese lugar. El Financial Times del 20 de octubre tituló: “China realizó dos pruebas de armas hipersónicas este verano”. Esta noticia desencadenó que salieran a la luz informes de inteligencia y declaraciones de funcionarios de ambos países.

Los detalles técnicos de este tipo de armamento se pueden leer en el robusto informe de Joseph Henrotin del Institut Français de Relations internationales titulado “Armes hypersoniques: quels enjeux pour les armées?”. Para el autor, los armamentos hipersónicos se están convirtiendo en capacidades de poder en manos de las potencias con altos riesgos de “relanzar una carrera armamentística”. Esto replantea la lógica decisional de la defensa y la seguridad internacional como en su momento lo hizo el armamento nuclear.

Los supuestos lanzamientos durante julio y agosto de este año fueron desmentidos: “Fue una prueba de rutina de un vehículo espacial para verificar la tecnología de la capacidad de reutilización de la nave espacial”, manifestó el vocero chino Zhao Lijian.

En tanto, el Pentágono y los servicios de inteligencia norteamericanos están en alerta por el aparente retraso en esta tecnología, que le da el poder a China de “desafiar las leyes de la física”.

Si bien el secretario de Defensa Lloyd Austin ni negó ni confirmó los lanzamientos misilísticos, el presidente Biden, al ser consultado por la prensa, respondió afirmativamente acerca de su preocupación sobre ellos.

Para el jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, Mark Milley, “la prueba china con un misil hipersónico es muy preocupante”, dijo a Bloomberg. Una de las evidencias del armamento sería una cantidad considerable de silos en territorio chino para su guarda –más precisamente en el desierto de Gobi–, según desarrolla Shannon Bugos en el sitio Arms Control Association.

Estas noticias se articulan con la ruptura de relaciones diplomáticas de Rusia con la OTAN como contramedida de la expulsión de ocho funcionarios rusos de la entidad, según confirmó el canciller Sergey Lavrov y lamentó la portavoz de la Alianza Atlántica, Oana Lungescu.   

El punto de unión entre estos dos episodios estuvo en las declaraciones del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg: “Rusia y China no deben verse como amenazas separadas. En primer lugar, China y Rusia trabajan en estrecha colaboración”. Además, ambas potencias “tienen cada vez más armas de alto alcance que pueden llegar a todos los países aliados de la OTAN. Están construyendo muchos, muchos silos para misiles intercontinentales de largo alcance”.

Estos datos generan escenarios prospectivos posibles. El primero sería la utilización plena de misiles –con o sin el acompañamiento de una guerra convencional por aire y tierra–. Esto no resistiría el Sistema de Defensa Misilístico de ninguno de los dos países y sería una catástrofe mutua asegurada. El segundo escenario –quizá más probable y con un Aukus ya activo y pleno– es una guerra “controlada” y focalizada en el Indo Pacífico. Esto tiene más costos para China por la cercanía del continente y sigue dando a EE.UU. un privilegio por su geografía alejada de los conflictos, como muestra la historia contemporánea.

Pero hay un factor que condiciona el escenario y es la presión del complejo militar industrial. Basta con resaltar las declaraciones de Gregory Hayes, CEO de Raytheon Technologies: Estados Unidos está “años detrás de China en armas hipersónicas, que representan la amenaza más desestabilizadora para el territorio estadounidense”. Sus palabras tienen el perfume de una carrera armamentística hipersónica en marcha.

*Politólogo y doctor en Ciencias Sociales. Profesor e investigador de la Universidad de Buenos Aires.

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