viernes 23 de abril de 2021
COLUMNISTAS opinion
21-03-2021 01:55

Cuando el mundo ocurre al mismo tiempo

21-03-2021 01:55

A las pocas horas de la aparición con vida de quién ahora recibe la identificación de M, Twitter habría una competencia despiadada y feroz por ver quién recibía mayor cantidad de “likes” en sus comentarios sagaces y astutos sobre la complejidad de las problemáticas sociales en nuestro país. En el mismo horario, un día antes, los mismos y mismas protagonistas reproducían supuestos diálogos con hijos, preguntaban por series de televisión o se hacían los irónicos con comentarios políticos. La cercanía y prácticamente convivencia de ambas situaciones permite exponer una de las cuestiones más problemáticas del mundo moderno: la simultaneidad.

Por simultaneidad debe entenderse a la posibilidad de que un mismo episodio sea tratado bajo lógicas de complejidad propias en ámbitos diferenciados funcionalmente. Esto quiere decir que ningún evento es incluso uno solo, ni posee suficiente capacidad de sostenerse intacto en el tiempo para ser luego tratado bajo las mismas condiciones. El caso M es un incidente para el sistema del derecho, otro para el sistema político y otro para el sistema de los medios de comunicación. En cada uno de ellos podrá adquirir condiciones específicas de reproducción, y todo ocurrirá al mismo tiempo.

Para la política la oferta en sentido de conflicto es absolutamente ideal. Si M vive en la Ciudad de Buenos Aires, las culpas serán organizadas para atacar al gobierno de Cambiemos y las condiciones de vida horrorosas, que una ciudad rica, ofrecería a los más desamparados. De esto modo, en solo segundos, ni la vida de la niña, ni su futuro, son relevantes más que como una oportunidad para sostener la dinámica propia y fundamental en que el sistema político se alimenta en términos de gobierno y oposición.

Las exposiciones en redes o en entrevistas nada resuelven los dramas de la pobreza ni ofrecen la construcción de una nueva legislación

Como beneficio simbólico, los votantes más convencidos del kirchnerismo pudieron olvidar, en forma de alivio, aunque por tiempo escaso, las denuncias incómodas a las violaciones a los derechos humanos en Formosa y colocar de manera restitutiva las culpas de la opresión en sus rivales, para sentir de nuevo, por un tiempo, que todavía la derecha o izquierda se ofrecía como esencia analítica y de identidad para sus preferencias. Todo esto ocurría a una velocidad fulminante en la que Twitter, como un medio más de comunicación, permitía en tiempo real una secuencia imparable de apreciaciones cruzadas, ya que también la especialización en estas funciones, se expresa en un uso del tiempo a su vez diverso.

La política adquiere así la velocidad de las noticias y puede separar las decisiones vinculantes de gobierno, de una declaración en los medios. Las exposiciones en redes o en entrevistas nada resuelven los dramas de la pobreza o la marginalidad, ni tampoco ofrecen la construcción de una nueva legislación. Se trata tan solo de la vidriera de las declaraciones para el público que se imagina, los recibe con atención.

Estas intervenciones les permiten a los protagonistas de la política perfeccionar sus apariciones y aprender de los beneficios y errores en sus exposiciones públicas. La construcción de su oficio en los medios se produce sobre la base de las incorporaciones de intervenciones por todo tipo de temas, tanto por la inflación, el accionar de la policía o la llegada de las vacunas, que no logran ninguna modificación en la realidad de los temas que tratan, aunque aportan en la chance de mejorar su imagen y lograr mejores ubicaciones en las listas.

La consecuencia inmediata, y justamente simultánea, es la total construcción de ajenidad con otros ámbitos, incluso el de M. Quien suba al juego de las declaraciones deberá aprender a ser conciso, locuaz, interesante y lograr ser tenido en cuenta para futuras apariciones en temas diversos y aumentar su presencia pública. Mientras su éxito en los medios se consolide, habrá siempre dado un paso adicional a un mundo al que M nunca tendrá acceso más que como tema de un día, para luego ser superada por una cadena nacional o por el debate en torno al libro de quien fuera presidente, para prepararse a ser presidente en la próxima oportunidad.

La literatura de los últimos años en relación a la marginalidad y la pobreza extrema coinciden en señalar el proceso creciente de diferenciación que esos universos sociales conforman en relación al mundo de los incluidos. Desde los estudios clásicos del antropólogo Philippe Bourgoise en relación a la venta de crack en Harlem, hasta la investigación sobre la conformación de mercados ilegales con reglas propias de Matías Dewey, se coincide en indicar la consolidación de un tipo de sociedad paralela altamente especializada sobre sí misma de la que ya no se puede comprender con los criterios morales aprendidos por ninguno de

los que rutilantemente se indigna en redes o en entrevistas. Nadie puede comprender ni a M, ni a su madre, ni a su familia; tan solo se puede aprovechar la ocasión para aumentar conocimiento público. Mientras la marginalidad perfecciona sus procesos, los congresos y cursos sobre comunicación política, aumentan su audiencia para perfeccionar también a quienes luego algo deberán decir.

El sistema del derecho también deberá tomar el caso, y al igual que la política y los medios de comunicación, lo hará sobre criterios propios. Deberá establecer la ilegalidad de su desaparición, condenar al culpable bajo las reglas jurídicas disponibles y llevar adelante ese camino también sobre su propia temporalidad, aunque en este caso sobre estimulado por una presión que proviene desde su entorno: los medios masivos de comunicación. Rápidamente se pedirá condenar a este culpable, aunque en simultáneo haya incontables M con incontables abusadores con una mayor disponibilidad de tiempo para llevar adelante sus delitos, ya que permanecerán ocultos en ese universo paralelo, al mismo segundo en que los indignados de twitter vuelvan a subir fotos de asados.

Especialización, simultaneidad e influencia, son los rostros feroces, malditos y reales de la reproducción social. Bienvenidos al mundo, que ocurre al mismo tiempo.

 

*Sociólogo.

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