domingo 09 de mayo de 2021
COLUMNISTAS OPINION
16-04-2021 21:49

Economía, coronavirus y elecciones

16-04-2021 21:49

En su libro Mi camino María Eugenia Vidal escribió: “En 2020 los docentes claramente perdieron poder adquisitivo, pero Roberto Baradel no se sentó a la mesa pensando que la intención de Kicillof era castigar a los docentes o atacar la educación pública. Al contrario, seguramente cree que a Axel le importa, porque se siente parte del mismo espacio político y eso le da un paraguas para sentarse a negociar de otra manera, aunque el gobierno bonaerense hoy ofrezca un aumento menor al que yo podía comprometerme”. La ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires contaba su frustración comparando los paros que Baradel le realizaba cuando en las paritarias la oferta de aumento lucía menor a la inflación esperada. 

Otra vez Alberto Fernández salió a rescatar a Kicillof a expensas de Rodríguez Larreta

Pero lo que sucedió con Baradel y los docentes de la provincia de Buenos Ares en 2020 se repite en 2021 con prácticamente todos los sindicatos. La inflación no será menor de 40% y las paritarias de los gremios oscilan entre 30 y 35% para los más fuertes: UOM y Docentes, y entre 20 y menos de 30% para Comercio y Bancarios, por ejemplo.

Por cuarto año consecutivo, los salarios perderán contra la inflación no solo por la actual afinidad de los sindicatos con el Gobierno que explicó Vidal en su libro, sino además porque la recesión de 2018 y 2019, y la pandemia en 2020 y 2021 dejan con menos ingresos a los empleadores, haciendo no solo que los salarios caigan sino que aumente el desempleo.

En un contexto económico así: ¿qué oficialismo podría ganar una elección sea en octubre o noviembre de este año? Se agregan las pérdidas económicas que generarán las nuevas restricciones a la circulación que dispuso Alberto Fernández, lo que sería peor si no terminaran en dos semanas, como anunció, y continuarán durante parte de mayo, para cuando se prevé el peor pico antes de que la llegada de nuevas vacunas logre cortar la curva ascendente.

Pero sí así no fuera y este parate, que afecta más a los servicios, termine siendo acotado, quitando menos del 1% del producto bruto, y este año se terminara igual con un crecimiento de la economía de 7%, esa recuperación de buena parte de lo perdido en 2020 alcanzará para devolver al trabajo a quienes quedaron desocupados del año pasado, pero el salario real de los ocupados igual decrecerá.

Con un agravante: para que pierda lo menos posible el salario real y la inflación de 2021 no supere el 40%, se presionará sobre los precios con controles, se pospondrán aumento de tarifas y se retrasará el precio del dólar oficial. Parte de esa inflación reprimida pasará para 2022, haciendo que la inflación del año siguiente tienda a subir y no a bajar, como era el plan del ministro Guzmán de reducirla gradualmente, plan que ya este año se mostró insustentable porque la inflación será mayor que la del año precedente. 

Normalmente los años pares no electorales se tienen que corregir los desajustes proselitistas de los años de elecciones y se espera para fin de año el comienzo de un proceso de aumento de tarifas, recuperación del atraso que se haya podido generar entre la devaluación y la inflación, más el postergado acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que demandará lo anterior junto a la reducción de déficit fiscal, haciendo aun más difícil la recuperación del salario real el año próximo.

Un horizonte de 2022 con otro año de pérdida o sin recuperación del salario real podría crear un fisura entre el ministro Martín Guzmán y el kirchnerismo que genere un cambio de rumbo en la economía a la mitad del mandato para tratar de llegar a las elecciones presidenciales de 2023 con otras condiciones sociales.

En 2022, con vacunas masivas también en los países no centrales, el coronavirus ya no justificará una economía que no resuelva los problemas para los cuales el Frente de Todos fue votado. La pirotecnia política entre Axel Kicillof y Rodríguez Larreta a partir de los anuncios de dos semanas sin colegio y con  restricciones de circulación lució como un adelanto de la competencia entre los dos candidatos presidenciales de 2023. Nuevamente Alberto Fernández salió al auxilio del gobernador bonaerense al obligar a la Ciudad de Buenos Aires a imponer las mismas restricciones que precisaba la Provincia.

Ya había hecho lo mismo Alberto Fernández el año pasado, cuando frente a la insubordinación de la Policía Bonaerense salió a resolverle el problema a Kicillof a expensas de Rodríguez Larreta,  empujándolo a la polarización y a acercarse a la posición de Macri, cuya imagen negativa contamina al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, reduciendo su propio caudal electoral a solo los partidarios de Juntos por Cambio al disminuir sus posibilidades de captar votos del centro.

La confrontación Kicillof-Larreta es un adelanto de la competencia entre los candidatos de 2023

No solo Alberto Fernández empuja a Rodríguez Larreta al posicionamiento de Macri, también los medios más críticos del kirchnerismo que festejan las marchas y protestas donde Patricia Bullrich termina siendo la protagonista, haciéndole crecer una competidora.
El rumbo de la economía no da indicios de llegar a 2023 asegurando motivos para que se repita el voto de 2019 y permita al Frente de Todos ser reelecto. Hoy en PERFIL dos economistas de larga experiencia coinciden con esos pronósticos: Daniel Artana y José Luis Machinea. 

Mientras en la Argentina se produce la tensión entre Alberto Fernández, Kicillof y Rodríguez Larreta, y mientras la secretaria de Comercio, Paula Español, amenazaba con la prohibición de exportar carne, el ministro de Economía, Martín Guzmán, cumplía su gira por Europa ampliada a Moscú, alejado del barro electoral al que pronto indefectiblemente será arrastrado, y después de octubre, dependiendo del resultado electoral, pueda hacerlo pasar a otro ciclo de su vida.

 

Sigue mañana: En lugar de tercera vía, la tercera y la cuarta