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sábado 6 abril, 2019

Historia de una campera

La palabra campera viene del latín camparius, y denomina a una prenda hecha en el campo. Pero yo la asocio a la ciudad.

por Fabián Casas

default Foto: CEDOC

La palabra campera viene del latín camparius, y denomina a una prenda hecha en el campo. Pero yo la asocio a la ciudad. Y a esa época en la que empecé a elegir vestirme por mi cuenta.

La primera que recuerdo con un cariño especial es una verde, militar, que se ajustaba a la cintura y tenía bolsillos con cierres en los brazos. Me la regaló el primo de un amigo que iba conmigo al colegio secundario. Esa campera me encantaba. Usarla era como ponerme una armadura frente a la incertidumbre de la adolescencia.

Otra que recuerdo es una ajustada, celeste, con hombreras y coderas marcadas, como si fueran rodilleras. ¿Se entiende? Es una campera difícil de describir. La usé mucho antes de salir del secundario y pasar a la facultad. Era mi única campera y la compré con una plata que gané trabajando con un amigo de mi viejo. Yo tenía que vender publicidad durante el verano para un programa de radio y no conseguía hacerlo. Hasta que un día, a un tipo que laburaba en Yamaha le vendí una. Con la comisión que me pagaron fui a la calle Florida y compré la campera celeste, espacial y especial. Tenía un bolsillo vertical justo ahí donde debajo latía mi corazón juvenil.

Pasó el tiempo y recibí la mejor campera que usé en mi vida. Fue en Bahía Blanca. Estaba  en un encuentro de poesía y me crucé con el poeta Sebastián Morfes, que  tenía una campera azul que parecía de aviador. Era una campera de los años 70, hermosamente vintage, pero no aggiornada: quiero decir que la campera estaba viva. Cuando volví para la Capital y me despedí de Morfes, él me regaló la campera. Me dijo que era de su abuelo. La campera de Morfes atravesó devaluaciones, exilios internos, viajes, nieve, lluvia y nunca me dejó a pie. Cuando se desgastó toda por dentro, le hice hacer el forro interno y la recuperé por completo. Hace poco tomé la decisión de regalarla. Se la di a una chica que siempre anda pidiendo ropa por mi cuadra, con un bebé en un carrito. Sé que la va a proteger.


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