El tema de los holdouts es, hoy por hoy, el dominante en la escena financiera del país. Sabemos que su normalización, así como la de los casos pendientes del Ciadi, son los dos últimos eslabones de la cadena que permitirían una apertura de las puertas al financiamiento internacional. Condición necesaria, ¿pero suficiente?
Observamos un mundo con enormes colchones de liquidez. Países como Grecia, de reciente deuda reestructurada, con indicadores de endeudamiento ciertamente alarmantes (176% de deuda/PBI), lanzan papeles de deuda con resultados ciertamente asombrosos. Piden 3 mil millones de euros, les ofertan 20 mil y a una tasa del 4,9% anual… ¡Notable!
En nuestro continente, Bolivia, Paraguay, Perú, etc., todos a tasas de ese tenor… Y entonces, ¿por qué nosotros no? Más aún, cuando nuestro país todavía cuenta con un gran potencial de desarrollo, tanto en el sector agropecuario como también en el minero y el petrolero.
Particularmente respecto a la industria de oil & gas, la Argentina se encuentra en el segundo lugar, luego de China, en el ranking mundial de países con recursos de shale gas, y en la cuarta posición considerando recursos de shale oil, teniendo en cuenta los recursos técnicamente recuperables.
El avance en estos sectores está profundamente ligado a la inversión.
En un contexto mundial de enorme liquidez, un permanente proceso de inversión en países y empresas emergentes retroalimenta el crecimiento global. El gran desafío es capturar esa corriente de inversión hacia lo que debería ser el objetivo central de la próxima administración: el desarrollo económico, con el consiguiente bienestar social.
Pero para llegar a ello debemos cruzar lo que queda de 2014 y casi todo 2015.
¿Cómo lograr esto en el contexto que conocemos?
Por una parte, es necesario que resolvamos ciertos puntos todavía pendientes, además de los mencionados en el capítulo internacional:
◆ Creación de una ley de protección a la inversión extranjera que requiera mayorías especiales para modificarse, o bien la definición de algún otro mecanismo con gran transparencia para generar cualquier cambio. Deben quedar claros los límites del Estado en materia de intervención en la economía. La libertad es lo que atrae los capitales.
- Reputación internacional. Involucra desde la revisión de la estadística oficial al restablecimiento de la relación con organismos. Léase bien, relación no significa condicionamientos, ni deuda.
◆ Aplicación de los fondos obtenidos a través del endeudamiento externo a obras de infraestructura, ¡en lugar de al gasto corriente!
◆ Reforma fiscal. El establecimiento de incentivos fiscales a la inversión.
◆ Redefinición de reglas de la economía local. Plan de largo plazo, transparencia, etc.
◆ Por otra parte, necesitamos infraestructura. Argentina ya lo ha vivido en el período ’58-’62. Mejoras sustanciales en ferrocarriles, autopistas, puentes, rutas y energía pueden ser fácilmente financiadas tanto por capital extranjero, nacional o una combinación de ambos, como estamos viendo en estos días en el tema hidroeléctrico.
El nivel de endeudamiento actual del país presenta un interesante potencial en este sentido. Considerando datos de 2013, la deuda bruta representaba el 43% del PBI. Considerando un crecimiento promedio del PBI del 4% para los próximos cinco años, podrían obtenerse en el período aproximadamente US$ 135 mil millones manteniendo la relación deuda/PBI en niveles razonables.
El final de 2015 bien puede ser un punto de inflexión para Argentina. No somos pocos los que pensamos que un despegue es más que esperable, simplemente cambiando la dirección hacia un modelo aggiornado, con vistas al desarrollo, nuestra nueva oportunidad y nuestro gran desafío, para Gobierno y privados.
*Chairman y CEO de First.