La lectura de la derrota electoral del FpV en Buenos Aires reconoce en el segundo cordón bonaerense su núcleo de sentido principal.
Se esperaba en esa región una diferencia del orden de los veinte puntos de padrón para consolidar un triunfo en torno a los seis puntos provinciales, asumiendo una paridad en el primer cordón y una desventaja en el interior provincial.
Nada de lo previsto en el segundo cordón pasó. Se detecta una penetración de PRO sobre partidos pobres del segundo cordón por sobre el 30% de su media electoral, tal como se muestra nítidamente en uno de los cuadros que siguen, titulado “Sufragios en el Conurbano, interior y Provincia de Buenos Aires”, donde se agrupa por cordón (1 y 2) el despliegue electoral de las fuerzas bonaerenses.
Como es tradicional en las elecciones bonaerenses, los resultados del 28 de junio patentizan que, mientras los republicanismos y los progresismos de diverso signo ideológico, como el Acuerdo Cívico y el Nuevo Encuentro, caen a la mitad de su performance en los partidos donde aumenta la pobreza, el populismo PRO mantiene su promedio respecto al primer cordón bonaerense y se ubica apenas 10 puntos por debajo del populismo FJpV.
Como se observa en el cuadro que desmenuza el voto bonaerense, mientras en el interior bonaerense que realiza 38 de cada 100 votos distritales y donde el impacto del conflicto con las facciones agropecuarias fue notable, el FJpV responde electoralmente de manera adecuada y esperable (26% de los votos), la pérdida de performance definitoria se produce en el Conurbano en general (36% de las preferencias) y en el segundo cordón en particular (41% de los votos), subregión híper pobre, donde se realiza el 32% de los votos provinciales y que no respondió a las expectativas que el oficialismo depositaba en esa región clave.
El mapa muestra desagregada por regiones la Ciudad de Buenos Aires, referencia necesaria para observar
el despliegue territorial del voto
porteño. El cuadro respectivo muestra los resultados obtenidos por cada fórmula en el distrito y cuál es su desarrollo espacial.
Claramente PRO y el Acuerdo Cívico observan su vértice en el norte y en el caso del panradicalismo cae notoriamente en el centro y sur, desarticulando el perfil histórico de la UCR que crecía notablemente en el centro distrital. Por otra parte, PRO mantiene su promedio electoral en la zona sur, la de mayor vulnerabilidad social porteña donde, por ejemplo el 11% de los hogares no posee gas y el 50% de la población reside en villas o casas tomadas.
Un caso interesante de analizar es el de Proyecto Sur, que a diferencia del los progresismos porteños, que normalmente son bienvenidos entre los sectores acomodados, cae notablemente en el norte distrital y mantiene su promedio en el sur, creciendo en el centro, hasta igualar las posiciones de PRO en el oeste de la Capital, región poblada dominantemente por segmentos medios y en especial medios bajos porteños.
El FpV, al igual que Proyecto Sur, cae en el norte y mejora su promedio en el centro y en particular en el sur del distrito, donde supera casi en un 50% su promedio electoral.
*Director de Consultora Equis.