COLUMNISTAS
el pensamiento de la presidenta y del ex presidente en funciones

La lógica ilógica

“La capacidad de los Kirchner para crear problemas donde no los hay es notable”, refunfuñaba un hombre del kirchnerismo, fatigado de atender la necesidad de salir a apagar incendios.

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“La capacidad de los Kirchner para crear problemas donde no los hay es notable”, refunfuñaba un hombre del kirchnerismo, fatigado de atender la necesidad de salir a apagar incendios. En este caso, se refería a la situación que se planteó con la venta de bonos de la deuda a Venezuela. El nivel de desconfianza que esto le generó a la economía argentina obligó al matrimonio presidencial a convocar de urgencia a un grupo de funcionarios del área económica a la Quinta de Olivos. Esto ocurrió durante el fin de semana pasado. Entre los convocados, estuvieron el ministro de Economía, Carlos Rafael Fernández, y el presidente del Banco Central, Martín Redrado.

“Esto pasó por seguir manejando la relación con Venezuela desde el piso 11 del Ministerio de Economía”, sentencia la misma fuente. Allí, en realidad, funciona el Ministerio de Infraestructura y Planificación Federal. Es decir que el capítulo Venezuela lo sigue piloteando el arquitecto Julio De Vido, tal como ocurría en el momento del episodio de la valija de Antonini. (A propósito, cuando el caso se abra a juicio en la Corte de Miami es posible que el Gobierno viva algún sobresalto.)

El episodio tiene validez como anécdota demostrativa de cómo sigue siendo la mecánica de funcionamiento del poder en el reino de los Kirchner. Las voces que reflejan lo ocurrido en esa reunión en Olivos del fin de semana que pasó narran que la Presidenta criticó a quienes aconsejaron la venta de bonos a Venezuela. Sin embargo, los responsables de ello siguen en sus cargos.

En este mismo contexto aparece, cuando no, la figura de Guillermo Moreno.

“El asunto con Moreno es muy simple. Los Kirchner creen todo lo que Moreno les dice. Por lo tanto, cuando Moreno afirma que no hay inflación, Cristina y Néstor no dudan ni por un instante de que ésa es la verdad. Martín Lousteau, durante su breve paso por el Ministerio de Economía, se enfrentaba con Moreno. El actual ministro, no. Encima, Moreno es un soldado raso. Hace todo lo que los Kirchner le ordenan sin chistar. Por lo tanto, es muy difícil que quieran desprenderse de él”, relata con resignación una voz del kirchnerismo, que agrega: “Los Kirchner confían en muy poca gente. En ese puñado están De Vido, Moreno, Zanini y algún otro. Por eso no delegan tareas en sus ministros. Todo debe pasar por las manos del matrimonio presidencial. El problema es que tanto la Presidenta como el ex presdiente en funciones toman decisiones en áreas técnicas sin el debido conocimiento del tema y, además, basados en datos que muchas veces son erróneos”.

Algo de esto ocurrió en la reunión que la Mesa de Enlace tuvo con el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Carlos Cheppi, a quien el sector respeta por su solvencia técnica. Allí, el ingeniero Cheppi no sólo pidió tiempo sino que también reconoció que no tiene demasiados márgenes para trazar una batería de medidas que permitan delinear una política integral para el sector.

Conclusión: la situación conflictiva entre el Gobierno y el campo continúa. Lo peor es que el Gobierno no se da cuenta de que cuanto más se prolongue el enfrentamiento mayor dimensión política tendrá y más dificultosa se hará la búsqueda de soluciones.

Todo esto es también aplicable a la desastrosa situación del INDEK.


Salvo Luis D’Elía, Julio De Vido y, obviamente, el matrimonio presidencial, ya nadie defiende al INDEK. Tanto que hasta el jefe del bloque oficialista de la Cámara baja, diputado Agustín Rossi, y su par, el ultrakirchnerista Carlos Kunkel, debieron reconocer que eso así no va más.

Ahora el tema es qué solución se le encuentra al INDEK sin que esto afecte a la economía y, políticamente, al Gobierno. Por eso es que abundan los cabildeos. Todo es atravesado y sin lógica. La idea de sacarlo del área del Ministerio de Economía para llevarlo al de la Jefatura de Gabinete se inscribe dentro de esa concepción de la lógica ilógica tanto del pensamiento de la Presidenta como el del ex presidente en funciones.

“La normalización del INDEK va a tener sus consecuencias económicas indudables. No va a ser gratis”, reconocen desde las entrañas del poder.

Lo que hay que tener que presente es que, en la base del desaguisado institucional que se ha creado en el INDEK, subyace un problema enorme que sus índices, hasta aquí, no han reflejado: el de la inflación.

Junto con esto ha emergido a la superficie un asunto de una importancia aún mayor. Es el de la salud del modelo económico. Este modelo, al que en los corrillos de las malas lenguas se ha bautizado como el “plan soja y suerte”, está teniendo problemas. El precio de las materias primas parece haber llegado a su techo. Esto pone un freno a los volúmenes ingresados al fisco a través de las retenciones y, con esto, el superávit fiscal es menos robusto. El 2009 se presenta como un año complicado para el país en relación con los pagos que deberá realizar por vencimiento de deuda. Y, después de lo que sucedió la semana pasada, es poco probable que Venezuela pueda volver a ser un prestamista confiable y conveniente para al Argentina.

Con Cleto todo mal. “Cristina cumple. A Cleto lo puso en la congeladora”, se ufanaba un legislador K cuando se supo que la Presidenta había designado al presidente provisional del Senado, José Pampuro, para representarla en la ceremonia de asunción del mando del presidente reelecto de la República Dominicana, Lorenzo Fernández.

“Es verdad. Nadie del Gobierno ni lo llama ni lo atiende a Cobos”, reconocen en sus cercanías.

Todo proyecto común con los Kirchner está liquidado. Esto ha hecho que el vicepresidente se haya comenzado a dedicar a la construcción de un espacio político propio. Ha tomado la decisión de no ocultarlo. Por eso sus expresiones críticas hacia el INDEK durante las horas en que quedó, administrativamente, a cargo del Poder Ejecutivo, con motivo del viaje de Cristina Fernández de Kirchner a Asunción para asistir a la ceremonia de toma de posesión del mando del nuevo presidente del Paraguay, monseñor Fernando Lugo.

“Cada día que pasa, los Kirchner lo quieren menos y, si hubieran podido, ya lo habrían echado”, afirman varias fuentes del oficialismo.

“Cobos sabe esto. Se cansó del ‘ninguneo’ y, de ahora en más, no callará más”, responden en su entorno.

Cobos debe manejar esto con prudencia. Algunas de sus apariciones, estimuladas por la ola de popularidad que se desató alrededor de su figura después de su voto “no positivo” en el Senado, fueron poco felices.

“A Cobos no le preocupa tanto su suerte como la de sus correligionarios K. Es por eso que su objetivo es que el radicalismo los vuelva a aceptar en sus filas”, confiesan quienes lo han escuchado hablar a “Cleto”.

Desde el radicalismo, la respuesta es dura. “Se hubiera preocupado por eso antes de caer en la tentación de los Kirchner. La única causa por la que el ingeniero Cobos tendría alguna posibilidad de reingresar al seno del radicalismo, sería si se decidiera a pasar lisa y llanamente a la oposición ya que, tras las elecciones de octubre pasado, ese fue el papel que la ciudadanía le dio a la Unión Cívica Radical. Y, sinceramente, no queremos que eso suceda. Lo que deseamos es que Cobos asuma la responsabilidad de su rol institucional y complete, junto a la Presidenta, la totalidad de su mandato como vicepresidente. Con respecto a los radicales que lo acompañaron en esta aventura, las condiciones son las mismas. Estamos cansados de sus ambigüedades”, argumentan varias de las voces que expresan el pensamiento de la cúpula de la UCR. A los Kirchner, el accionar de Eduardo Duhalde los inquieta. El ex presidente quien, al comparar a Néstor Kirchner con Hiltler y Mussolini cometió un exabrupto del cual debió arrepentirse prontamente, ya no oculta su intención de armar una oposición interna en el justicialismo que ponga freno al poder del matrimonio presidencial. El poder de Duhalde viene creciendo aun cuando todavía carece de estructura.

En un primer momento, Néstor Kirchner, preocupado por el renacer del duhaldismo, pensó en aplazar la interna del PJ bonaerense. La idea era la de no dar lugar a un eventual triunfo de quienes van volviendo a ese redil. Sin embargo, en estos días, cambió de opinión. Alguien le hizo ver que para noviembre iba a ser muy difícil que Duhalde tuviera tiempo para consolidar una estructura política que le permitiese competir con chances en la elección interna.

“Kirchner estuvo astuto al actuar así. Efectivamente, Duhalde no tiene nada armado al día de hoy. Pero está armándose”, expresa con una sonrisa un legislador justicialista.

Uno de los desafíos del duhaldismo tiene que ver con la falta de figuras con liderazgo que puedan significar alternativas nuevas, tanto para el justicialismo como, eventualmente, para el electorado independiente. “Los Kirchner no me gustan pero muchos de los que están alrededor de Duhalde, tampoco. Me parecen patéticos”, afirma un militante justicialista que supo ser funcionario de los dos.

El próximo test político del Gobierno es Aerolíneas Argentinas.


“En Diputados, dentro del oficialismo la cosa está muy peleada”, reconoce un hombre del riñón K. El núcleo de la discusión es si el Estado va a hacerse cargo de los 890 millones de dólares que componen el pasivo de la empresa. Sobre todo porque han habido manejos pocos claros tanto del grupo Marsans como de la Secretaría de Transporte de la Nación. Hay que recordar que el ex subsecretario de Transporte Aerocomercial, Ricardo Cirielli, quien además es el titular de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) lo tiene denunciado al secretario de Transporte, Ricardo Jaime, por conductas relacionadas con el manejo del asunto Aerolíneas. Cirielli fue obligado a renunciar a su cargo.

Hay, además, una dudosa aprobación de los balances entre los años 2002 al 2006 que fueron convalidados por los funcionarios del Estado Nacional.

Hay denuncias sobre un acta secreta entre el grupo Marsans y el Gobierno. Y, por si hacía falta algo más, hay un aporte de dinero que el grupo Marsans hizo a la campaña electoral de Cristiana Fernández de Kirchner. Dicho aporte fue efectivizado en enero de este año cuando la Presidenta ya llevaba un mes en el cargo.

“Es duro cargar con todo esto”, reconoció un legislador K lleno de dudas.

Y, hablando de campaña. La terrible masacre de General Rodríguez en la que fueron asesinados Damián Ferrón, Leonardo Bina y Sebastián Forza le está significando otro dolor de cabeza al Gobierno.

Sebastián Forza era el titular de la empresa Seacamp. Esta empresa debía hacer frente a demandas en 13 causas en la que se la acusaba de distribución de medicamentos falsificados. Sebastián Forza estaba implicado, además, en causas por haber librado unos cheques sin fondo por un valor cercano a los 4.300.000 pesos. No obstante ello, fue uno de los aportantes más importantes a la campaña de la Presidenta. Su “donación” fue de 200 mil pesos y se hizo efectiva a través de cuatro cheques de 50 mil pesos cada uno, según reconoció el superintendente de Servicios de Salud, Héctor Capaccioli.

Si a esto se le agrega el episodio de la valija de Antonini Wilson con sus casi 800 mil dólares sospechados de haber estado destinados a la campaña de Cristina Fernández, la duda crece. ¿Cómo se financió la campaña de la actual Presidenta?

Hay necesidad de saber la verdad sobre estas cosas, sobre todo tratándose de un gobierno que ha hecho del discurso de la transparencia todo un dogma. Y, como decía Descartes: “Para saber la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas”.


Producción periodística: Guido Baistrocchi con la contribución de Santiago Serra.