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La manta corta del nuevo gobierno y sus 11 problemas

Javier Milei 20231207
Javier Milei | NA

La reforma del Estado y las reformas económicas pretenden estar en el centro del gobierno de JM. Su plan “motosierra” procurará atacar esos dos frentes reformistas. De acuerdo con las palabras de JM, el plan Motosierra apunta a lograr el equilibrio fiscal financiero y un superávit primario en torno a 2,0% del PBI en 2024.

Primer problema: un superávit primario de 2,0% del PBI no alcanzaría y se necesitaría por lo menos +3,0%/+3,5% del PBI para que la deuda pública fuera solvente intertemporalmente (pagable para que sea refinanciada). De hecho, este superávit primario planteaban Giacomini-Milei en el libro “Libertad, Libertad, Libertad” (LLL). Veamos. El cálculo del superávit primario es sencillo: el valor presente de los superávits primarios futuros debe ser mayor al monto de la deuda inicial multiplicado por la diferencia entre la tasa de interés de mercado y la tasa de crecimiento. O sea, mayor deuda, más tasa de interés y menor crecimiento potencial, más superávit primario se necesita. Y justamente, todo esto junto es lo que ha sucedido en la macroeconomía argentina cuando se compara 2023 contra 2019. Sobre todo ha crecido el endeudamiento. Si bien el ratio deuda/PBI ronda 84% tanto a fines de 2023 como en 2019, hace 4 años atrás dicho endeudamiento era contabilizado a un tipo de cambio de “verdad”, mientras que ahora se calcula a un tipo de cambio “dibujado” que inexorablemente saltará, con lo cual el peso de la deuda subirá y el superávit primario debería ser mayor al +3,0%/3,5% del libro LLL y muy superior al +2,0% del PBI que JM plantea como objetivo.

En este marco se abren dos escenarios de ajuste fiscal, uno de mínima y otro de máxima. El escenario de mínima es el planteado por JM que implica un ajuste fiscal de 8p.p. del PBI que, si bien serviría para llegar al equilibrio fiscal, no alcanzaría para que la deuda fuera solvente en términos intertemporales y por ende, no sacaría a Argentina del default en el mediano plazo.  El escenario de máxima implicaría la necesidad de un ajuste fiscal de 10p.p. del PBI para tener tanto superávit financiero como un superávit primario que asegurara la solvencia intertemporal de la deuda. Lamentablemente, ninguno de los dos escenarios de ajuste fiscal son alcanzables en un solo año si JM honra su palabra y cumple con sus promesas. De hecho, el plan motosierra original de “Libertad, Libertad, Libertad” entendía perfectamente que era imposible bajar el gasto público entre -8 y -10 puntos porcentuales del PBI en un solo año, y por eso planteaba un ajuste de -9p.p. del PBI a lo largo de dos años seguidos.

En este contexto, es muy importante comprender cuales son las razones detrás de la imposibilidad de hacer un ajuste fiscal de entre -8 o -10 puntos porcentuales del PBI en un año. Javier Milei es presidente de la Nación y sólo ejecuta el Presupuesto Nacional aprobado por el Congreso Nacional. Primer problema: la fragmentación del Congreso Nacional es un gran obstáculo para que se vote dicho ajuste en un año: UxP es primera minoría, JxC segunda y LLA tercera en Diputados. Y los tres bloques pueden fragmentarse por la posibilidad de que haya diputados que voten algunas leyes “con unos” y otras leyes “con otros”. En el Senadolos legisladores le convalidarán algún ajuste al presidente recién elegido para evitar que los culpen de “poner palos en la rueda”, pero difícilmente sea de la magnitud necesaria. ¿Cómo puede ilustrarse que los legisladores jamás convalidarían lo que JM pretende? Dicho ajuste de -8p.p. del PBI del escenario de mínima equivaldría a todo el pago de las jubilaciones del Estado Nacional que constituye su principal erogación.

Segundo problema: honrando todas sus promesas, a JM “no le dan” los números para poder bajar el gasto público -8p.p. en términos del PBI en un solo año, ya que todo el gasto flexible bajo su órbita (nacional) es sólo 5,8% del PBI, es decir; -2,2 p.p. menos que el ajuste de escenario de mínima que se propone. que debe llevar a cabo.  

Tercer problema: los subsidios económicos (4,0% del PBI) y las transferencias a provincias (1,3% del PBI), que conforman la mayor parte de este gasto flexible, no pueden ponerse en “0” en un año. Por un lado, todos los subsidios económicos no pueden ser todos eliminados en un año. Por el otro, las transferencias a provincias no pueden ponerse en “0” porque dentro de ellas hay partidas del gobierno nacional que paga parte de las jubilaciones de las 13 Cajas de Jubilación Provinciales que no han sido traspasadas a Nación, como la de  Córdoba. De acuerdo con nuestras estimaciones totalizan 0,5%/0,6% del PBI.

En este escenario y de acuerdo con las estimaciones de E2 (Economía & Ética), consideraríamos realmente un éxito muy valorable que el gobierno de Javier Milei lograra un ajuste del gasto equivalente a -4p.p. en términos del PBI en 2024. Ahora bien, el nuevo gobierno podría intentar profundizar la reducción del gasto e intentar arrimar el bochín del ajuste hacia su objetivo de -8p.p. del PBI, pero emerge el cuarto problema: incumplir lo prometido.

Cuarto Problema: para llegar a un ajuste total de -8p.p. del PBI, el nuevo gobierno podría “atacar” el gasto semi flexible de Nación que totaliza 18,2% del PBI, pero el problema es que Javier Milei prometió no tocar, ni licuar nada de nada de la mayoría de las partidas que lo conforman y representan en términos del PBI: jubilaciones y pensiones (7,9%); Personal (1,9%); AUH (0,4%), asignaciones familiares (0,4%), resto de Planes Sociales (1,1%); intereses (1,1%); universidades (0,7%). Le quedan otros 3,3% que están en salud (entre ellos PAMI), Ciencia y Técnica, bienes y servicios y otros gastos menores. Con estos números, JM sólo podría rascar la olla y lograr un ajuste marginal de -1p.p. cumpliendo sus promesas. El ajuste total logrado sería -5% del PBI, algo fabuloso jamás logrado; pero no alcanza.

Quinto Problema: al gobierno de Javier Milei le quedarían en el mejor de los casos un agujero fiscal de 3% del PBI, que podría pagarse con suba de presión tributaria, es decir; más impuestos, o sea,  atentando contra otra promesa de JM que había jurado cortarse un brazo antes de subir impuestos. De hecho, tiene todo servido en bandeja para subir impuestos y traicionar su palabra, porque el actual nivel de presión tributaria es el más bajo de los últimos 4 gobiernos. La recaudación tributaria acumulada durante los últimos 12 meses se ubica en torno a 22,5% del PBI, -3,5 puntos porcentuales por debajo del récord del segundo gobierno de CFK y -3,0 puntos porcentuales por debajo del pico del gobierno de Mauricio Macri. ¿Volverá a subir Ganancias para trabajadores en relación de dependencia? Sin embargo, honrar su palabra significaría bajar los impuestos (siempre dijo que los impuestos eran un robo) comenzando por el impuesto PAÍS, pero el problema es que este tributo es actualmente la “estrella” porque sube +580% interanual y pasó del 1% al 5,5% de la recaudación total. No obstante, hay que sumar otro sexto problema adicional.

Sexto Problema: según el propio JM se espera que la caída del nivel de actividad se profundice más en el corto y mediano plazo, lo cual afectará más negativamente la recaudación y agrandará el agujero fiscal y las necesidades de ajuste. En este sentido, hay que comprender que la actual caída del nivel de actividad no sólo está afectando negativamente a la recaudación en forma directa, sino que reduce su elasticidad con respecto a la inflación que pierda fuerza como su alimento.

Séptimo Problema: en 2024 las provincias se dirigen al peor escenario fiscal de los últimos 7 años, con lo cual sería lógico esperar que los gobernadores peleen por mayores porciones de recaudación contra el gobierno nacional como nunca en la historia. En 2024 se espera un resultado global negativo de -1,7% del PBI en 2024; es decir, un 70% peor que en 2023 (1,0% del PBI). Para peor, las provincias siguen recibiendo menos del piso legal mínimo del 34% de la Garantía de la coparticipación, con lo cual es otro argumento adicional para que los gobernadores se pongan extremadamente duros con el gobierno de JM. Todo esto crece aún más si se tiene en cuenta que ningún gobernador es de LLA. En definitiva, las provincias también terminarán impactando negativamente en los ingresos y en el resultado fiscal del gobierno nacional, incrementando su agujero fiscal y/o su necesidad de ajuste. Del lado positivo, el frente agroexportador traería algún alivio fiscal parcial que amortiguaría todo lo anterior. Con mayores cantidades exportadas pero menores precios internacionales; el campo aportaría aproximadamente +usd11.000/12.000 MM más que en 2023. En este marco, el sector agropecuario podría aportar alrededor de usd3.000/usd3.200 millones adicionales al fisco, mejorando el resultado fiscal aproximadamente +0,6%/+0,7% del PBI.

Ahora bien, también cabe la posibilidad de que JM no suba impuestos y/o inclusive los baje; aunque  surgirían un octavo (colocar más deuda) y/o noveno problema (emitir moneda) que también implicarían que JM no honraría lo prometido.  Colocar más deuda (después de “Toto” Caputo) sería más intereses, deuda, gasto público, impuestos a futuro y por ende, mayor necesidad de superávit primario y ajuste fiscal puesto en dinámica.  Paralelamente, emitir sería más impuesto inflacionario a futuro, menos ahorro, menor inversión y más destrucción de capital, lo cual podría hipotecar aún más de lo que está hipotecada la tasa de crecimiento potencial. Sin blanqueo con vale y sin una reforma monetaria y bancaria que habilite liberalizar la economía en dólares, existe el riesgo de una fuerte caída de la actividad a futuro. Como contrapartida, surge la posibilidad del décimo problema: el aumento de la pobreza y la indigencia, así como la caída del poder adquisitivo de los salarios y de los ingresos de los cuentapropistas. Si se tiene en cuenta que a JM lo votó solo 4,1 de las personas habilitadas para votar, si el apoyo a su mandato cae 1/3 (ninguna proyección tremendista), podría emerger el problema undécimo: baja de apoyo que impacta negativamente en la gobernabilidad.

Sólo buscamos que el presidente tenga conciencia que la manta no solo es muy corta, sino que hay problemas que la tironean y lo van a destapar debajo del frío, la nieve y el viento. Para peor, los números fiscales son ateos, no creen en milagros y se burlan de las fuerzas del cielo. Ojalá no se conviertan en aquel cometa que según Carl Sagan impactó y devastó la vida en la Tierra. La ciencia es la ciencia, la magia no existe. El pensamiento mágico solo a  gente que demanda ser engañada.

*Dueño y director de E2 (Economía Ética) y profesor de la FCE de la UBA.