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COLUMNISTAS / opinión
miércoles 12 junio, 2019

Macri salió de la casita de cristal

El Presidente amplió el horizonte de la ya ex Cambiemos y volvió a repartir las cartas de la política nacional.

por Eduardo Reina

El presidente Mauricio Macri. Foto: Presidencia

Después del terremoto que trajo el anuncio del binomio Fernández-Fernández, parecía difícil que Mauricio Macri pudiese responder eligiendo a un compañero de fórmula tan sorpresivo como un peronista. Ahora, contra todas las previsiones, parece que lo encontró, ampliando el horizonte de la ya ex Cambiemos y volviendo a repartir las cartas de la política nacional.

Miguel Ángel Pichetto tiene dos características que lo asemejan mucho a Alberto Fernández, más allá de las diferencias. Esa es la primera: ser el candidato que nadie esperaba, y que obliga a los rivales a reconsiderar la estrategia. Como Alberto, también, es un dirigente capaz de tender puentes con diversas fuerzas, un armador político con enorme experiencia en el Congreso y curtido en el mundo de la “rosca”. Ah, y además es peronista y ocupa desde hace 25 años un cargo en el congreso: del 93 al 2001 como diputado nacional, y desde entonces, hasta ahora, senador nacional, siempre por la provincia de Río Negro.

Antes de eso, había Sido concejal de la ciudad de Sierra Grande, intendente de la misma y luego legislador provincial de 1987 a 1993. La Ex Cambiemos hubiera preferido que la Alternativa Federal jugara como una tercera fuerza importante que sirviera para dividir los votos de la oposición y ofreciera una idea de peronismo dialoguista y renovado, cosa que no sucedió por la división de egos e intereses personales.

Miguel Pichetto contó cómo fue el proceso de acercamiento a Mauricio Macri

La idea de ganar en primera vuelta, hoy ya completamente descartada, contaba con AF. Pero la tercera vía se fue desintegrando poco a poco: primero, con el anuncio de los Fernández y el llamado a la unidad; hace poco con la confirmación de que Massa jugaría con el kirchnerismo. Hay otro punto de contacto entre Alberto y Pichetto: los dos representan un paso hacia el centro, el intento de buscar una cultura “posgrieta”. Esto implicó también desactivar, de uno y otro lado, los proyectos más extremos y puristas. Ya sabemos cuáles son los dirigentes que perdieron entre las filas kirchneristas… ¿y en Cambiemos?

Aunque se especula con quiénes podrían haber sido los padres de la idea (se dice que los radicales le allanaron el camino), quien tomó la decisión final de nominar a Pichetto fue Mauricio Macri. Esto es importante porque revaloriza la figura presidencial, y sobre todo la de Macri como dirigente político. Hace dos meses se discutía incluso que fuera candidato, y la mesa chica del poder cambiemita lo había decidido blindarlo para protegerlo su imagen.

Bueno: ahora Macri salió de la casita de cristal. La fórmula también representa un punto de inflexión en lo que hace al poder de esa mesa chica. Aunque no haya sido una puja visible, por primera vez Macri desoye las recomendaciones de Marcos Peña y va a las claras contra el proyecto de su jefe de gabinete. Peña era el representante del purismo pro en el círculo íntimo del gobierno. Abiertamente, abogaba con una fórmula en la que el vice fuese también alguien cercano a este círculo.

Quién es Miguel Ángel Pichetto, el peronista de las mil caras

En los últimos días, y a regañadientes, había aceptado incluir a la UCR, pero hasta esta posibilidad se desinfló ante la negativa de Sanz. Con la inclusión de Pichetto, se certifica una transformación profunda del proyecto político que llegó a la Casa Rosada en 2015. Y a Marcos Peña le picaron el boleto. Hoy está en duda su continuidad en la jefatura de gabinete, en caso de ser Macri reelecto. Lo que es seguro es que con este anuncio, Peña queda herido y corrido del centro del poder, y que incluso de permanecer en la mesa chica será en un lugar más de ampliar que de cerrar.

Eso abriría la posibilidad de nuevos y valiosos ingresos o reingresos al gobierno: Melconian, Prat Gay, etc. Seguramente esté es el fin de otro de los grandes teóricos de la grieta. Lo que también es destacable es que Macri haya decidido dejar la cautela y jugar con el factor sorpresa; otra lección que supo aprender de la jugada de Cristina. En la época de la información omnipresente todo parece predecible, y escasean los momentos inesperados. Las sorpresas siempre son noticia: ahora todo el mundo habla de Macri-Pichetto, independientemente de que la fórmula les guste más o menos.

El factor sorpresa sirve para intensificar todas las emociones, y eso hace que nadie sea capaz de ignorarlo. Es que la política no puede ser solo focus groups y encuestas; también tiene dejar un espacio para lo impensado, la disrupción y la adrenalina pura. Después de tanta timidez y cálculos electorales, un volantazo es bienvenido. La sorpresa también funda las bases para otra relación más apasionada con la política… esperemos que las futuras decisiones no la frustren.


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