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COLUMNISTAS / Opinión
miércoles 13 marzo, 2019

Recordando al doctor Ricardo Levene

Entendía que la Argentina tenía un futuro promisorio gracias a que el Estado tenía un proyecto educativo basado en una pedagogía patriótica, y en el conocimiento de nuestra historia.

Angel Cabaña (*)

Ricardo Levene. Foto: Cedoc
miércoles 13 marzo, 2019

El 13 de marzo de 1959, murió el doctor Ricardo Levene y fue velado en su casa de la calle Pacheco de Melo 2134, en el barrio de Recoleta de la ciudad de Buenos Aires.

Últimamente había respondido a unos amigos que le pedían consejos para sus hijos estudiantes, a otros que le informaban que viajarían a Buenos Aires para saludarlo y recordar momentos gratos, invitaciones de gremios de empleados, escuelas normales y universidades, a la inauguración de la Plaza República Oriental del Uruguay, a la reunión del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia, a un homenaje al subdirector general de la UNESCO; felicitado a Roberto F. Giusti por haberle conferido la SAD un premio de honor, enterado que había sido reelecto por seis años en el Instituto Mitre, esbozado el programa para celebrar el 150 aniversario de la Independencia (Dr. Miguel Ángel Cárcano) y trazado en su libreta de apuntes el plan de labor para el próximo día. (José M. Mariluz Urquijo).

El decano Francisco P. Laplaza de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, por resolución Nº 2938 dispuso realizar homenajes a su memoria, entre ellas, una comisión estaría presente en su sepelio, en cuyo nombre el doctor Ricardo Zorraquìn Becú en su oración fúnebre al maestro Levene destacó su vocación docente, la que "se nutría de un gran amor a la cultura, a las instituciones y a la juventud. Sabía ayudar, promover y suscitar el entusiasmo y la consagración de otros, y llevaba en su corazón ese deseo de servir a la patria difundiendo y alentando los estudios".

El presidente de la Nación, doctor Arturo Frondizi, en carta a la esposa de Levene, Doña Amelia Rosa Peyloubet, "lamenta la desaparición del esclarecido compatriota de quien tuve el alto honor de ser alumno en las aulas de la Universidad de Buenos Aires. La ardua, tesonera y brillante labor que desarrollara en su fructífera vida al servicio de la docencia y de la investigación y divulgación de nuestro acervo histórico, constituye un ejemplo de virtud ciudadana que el país no olvidará jamás".

Ricardo Levene había nacido en Buenos Aires el 7 de febrero de 1885, hijo de padres italianos. Se recibió de bachiller en el Colegio Nacional y de abogado en la Facultad de Derecho en la Universidad de Buenos Aires. En el nivel secundario fue profesor de historia en el Colegio Nacional Mariano Moreno, en la Escuela Normal Estanislao Zeballos, y en la Escuela Superior de Guerra.

En el nivel universitario, profesor de Historia Argentina y Sociología en la Universidad Nacional de La Plata, que llegó a presidir, y donde fundó la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, de la que fue decano; y de Introducción a las Ciencias Jurídicas y Sociales en la Facultad de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Presidió el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires y el Instituto de Investigaciones Históricas, fundó la revista Humanidades y el Boletín, en la Universidad Nacional de La Plata; y el Instituto de Historia del Derecho Argentino, así como también fue miembro de número de la Academia de Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires.

Participó como delegado en el Tercer Congreso Científico Panamericano reunido en Lima en 1924, doctor honoris causa de la Facultad de Ciencias Políticas y Económica de la Universidad de San Marcos, y en las Universidades de Chile y de Río de Janeiro.

Fuera del ámbito universitario, dirigió la Comisión de Museos y Monumentos Históricos y la Junta de Historia y Numismática Americana, transformada por el presidente de la Nación, Agustín P. Justo, en la Academia Nacional de la Historia, desde donde impulsó y dirigió la Historia de la Nación Argentina, concretada en 10 volúmenes, desde la época prehispánica hasta su organización definitiva en 1862, que llegó a ser considerada como "la mayor empresa historiográfica de la época". Fue uno de los fundadores de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, presidió el Congreso Internacional de Historia de las Américas, que se reunió en Buenos Aires en 1937.

Vocal de la Comisión del Consejo Nacional de Estadísticas y Censos para la realización del IV Censo Nacional y vocal-representante de esa dependencia para el Consejo Superior del Instituto Sanmartiniano, con la llegada de Perón al poder Levene conservó sus cargos –excepto la Presidencia de la Comisión de Museos, Monumentos y Lugares Históricos-, y fue convocado para participar en diversas funciones ejecutivas. Antiperonista, derribado el gobierno de Juan D. Perón, retomó la presidencia de la Academia Nacional de la Historia, hasta su fallecimiento.

Autor de tres obras de teatro, tituladas "Águila", "El pantano", y "Corazón", de artículos periodísticos en el diario La Nación durante más de un cuarto de siglo y de numerosos libros, entre los que pueden destacarse: Los orígenes de la democracia argentina; Ensayo histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno; Introducción a la Historia del Derecho Indiano; La anarquía de 1820 en Buenos Aires desde el punto de vista institucional; Ideas sociales directrices de Joaquín V. González ; Síntesis sobre la Revolución de Mayo; Significación histórica de Mariano Moreno; La fundación de la Universidad de Buenos Aires; La cultura histórica y el sentimiento de la nacionalidad; Historia del derecho argentino; Las ideas históricas de Mitre; La realidad histórica y social argentina vista por Juan Agustín García; En el tercer centenario de "Política indiana" de Juan de Solórzano Pereira ; Las ideas políticas y sociales de Mariano Moreno; Documentos del Congreso General Constituyente de 1824-1827; El genio político de San Martín; Historia de la provincia de Buenos Aires y formación de sus pueblos; El proceso histórico de Lavalle a Rosas; Las Indias no eran colonias; Investigaciones acerca de la historia económica del Virreinato del Plata; El mundo de las ideas y la revolución hispanoamericana de1810…

Defensor de los valores de la hispanidad, la Revolución de Mayo de 1810, la independencia y la organización constitucional, Levene es un liberal, admirador de Mariano Moreno, Bernardino Rivadavia, Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre. Muy cercano al presidente de la Nación Agustín P. Justo –del que había sido profesor de historia en el Colegio Militar, y al que lo unía el interés por la historia-, no aceptó ingresar en la política ni como senador ni como ministro de educación. Llegó a enfrentarse con los revisionistas, quienes asumían que la suya era una batalla historiográfica, pero también política.

Levene entendía que la Argentina tenía un futuro promisorio en el mundo gracias a que el Estado tenía un proyecto educativo basado en una pedagogía patriótica, y en el conocimiento de nuestra historia.

En sus escritos sobre educación, consideraba que toda reforma educacional tiene su eje en la preparación moral, científica y didáctica del docente; abarcó la organización sobre nuevas bases de la dirección y observación de las críticas y prácticas pedagógicas, la revisión de planes de estudios de los diferentes niveles escolares, las condiciones de ingreso a la Universidad, la importancia de la formación de sus profesores e investigadores, con dedicación exclusiva y remuneración acorde, la extensión universitaria, la necesidad de educar a las jóvenes generaciones en el culto de la propia patria y en el sentimiento de amor y armonía de los pueblos de América entre sí.

Más que atribuirle al Estado virtudes todopoderosas, Levene creía en las actividades colectivas y transformadoras de la realidad, pensaba que "la historia la hacen los hombres desde los planos en que están situados" y en la historia argentina no se oponen entre sí el pueblo y el hombre genial o clase dirigente.

Con vocación de maestro y de investigador, Levene mejoró la preparación de nuestros historiadores, habituándolos ya como alumnos al manejo de los datos, la consulta bibliográfica, la crítica de las fuentes, a ver la historia como maestra de la vida y no como arma de combate.

Levene nunca se dejó arrastrar por el escepticismo, creía más en la continuidad que en la ruptura, supo coordinar esfuerzos con la gente adecuada, conseguir dinero y vencer las infinitas trabas burocráticas que suelen desbaratar cualquier proyecto por más ingenioso que éste sea.

Porque recordar a nuestros grandes hombres significa un encuentro fraterno entre las generaciones pasadas y las presentes, vale esta nota periodística sobre el doctor Ricardo Levene, genuino testimonio de un amor profundo a la patria y a los que la construyeron con amor y sacrificio, quien desde hace 60 años nos está mirando desde el cielo.

(*) Profesor y licenciado en historia


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