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País de cuentos

16-4-2023-Logo Perfil
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Las canciones de Wish son malas, malísimas. Ofrecen traducciones incomprensibles y tan peregrinas como la película en general. Incluso mis hijos me lo hacen notar, a voz en cuello. Así que mientras ocurren las partes cantadas, que ninguno en casa es capaz de descifrar, mi mente deambula por oscuros rumbos otros: el contenido de la película se parece asombrosamente a nuestra realidad política, que cada vez más se comporta como una fábula de Disney con villanos como Laje, que compite con el malo de Wish al declarar lo placentero que fue ver meter bala en los cuerpos de los manifestantes. Me refiero a Laje. El malo de Wish no llega a ser tan malo. 

Claro –pienso–: si en vez de pensar la realidad como un proceso dialéctico que tracciona el pesado carro de la historia la pensáramos un poco más como El flautista de Hamelin, las metáforas empiezan a encajar finalmente en el cajón de sus mensajes.

Sandra Pettovello vivió también su momento Disney de la semana. Era lógico que le fuera a pasar una cosa así a quien encabeza un ministerio que se dice de Capital Humano. Sepámoslo de una vez: si es capital, no es humano. Y viceversa. Pues bien: recortó las partidas alimenticias de todos los comedores y ante las demandas, que tal vez confundió con usufructo del Estado, preguntó para la posteridad: “¿Quién tiene hambre? Vengan de a uno que yo los atenderé en palacio”. La fila de veinte cuadras se extendió al día siguiente para hacer los titulares de los diarios de varios países absortos: uno por uno formaron pacientemente en las veredas. Pero sugiriendo que son las organizaciones sociales y no ella quienes usan a la gente para hacerle formar fila al sol de febrero, la ministra incumplió su palabra, tal vez porque era un disparate más propio de la Cenicienta que de la realidad de un país que lidia con su pobreza desde hace décadas de las maneras más urgentes.

Wish, entre todos sus desaciertos, subraya al menos un mensaje notable: no le entregues a otro tu deseo para que lo resguarde, porque puede ser que no te lo cumpla. ¡Ay, si Milei lo hubiera sabido! Ahora, en cambio, está rodeado de traidores, porque lo que él deseaba no fue lo que salió de ese congreso en el que denunció coimeros, entonces sus propios lacayos y clientes son ahora sus enemigos, y también los de la patria de Rastis que está armando cuando no juega con sus perros.

Al final, y pese a las canciones, Wish termina bien y con justicia. Es algo que no creo se pueda decir de lo que estamos viviendo en estas jornadas de vergüenza, de oprobio y de gótico delirio.