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poligamias

Pajas chinas

No: no es que, comprometido con la meta del crecimiento poblacional cero, el Estado de la República Popular China haya decidido replicar la campaña española a favor de la masturbación lanzada este mes por la Junta de Gobierno de Extremadura.

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No: no es que, comprometido con la meta del crecimiento poblacional cero, el Estado de la República Popular China haya decidido replicar la campaña española a favor de la masturbación lanzada este mes por la Junta de Gobierno de Extremadura. Es que la semana pasada el Partido Comunista Chino invitó a visitar Pekín y Shangai a una comitiva del PRO encabezada por Diego Guelar, ex embajador menemista y actual Secretario de Relaciones Internacionales del pequeño partido comunal. Desde el partido informaron a un medio especializado en cuestiones municipales que “esto confirma el fortalecimiento del PRO como partido a nivel internacional y el posicionamiento de Mauricio Macri como referente nacional para 2011”. Son cosas que sorprenden tanto como esas cajas chinas que al abrirlas por primera vez –por ejemplo esperando encontrar fotos porno tomadas en Punta del Este, o un dispositivo electrónico para intervenir teléfonos– sólo encuentra una caja dentro de la cual hay otra caja que contiene sucesivas cajitas cada vez más pequeñas y sorprendentes. Sorpresa se llevó la mayoría católica del PRO cuando el jefe de Gobierno eludió vetar la habilitación judicial para celebrar un matrimonio entre varones en un registro civil. No entendieron que Mauricio está para sumar y tanto le vale el apoyo de la dicharachera tribu gay como el de los circunspectos comunistas chinos. O el del empresario kirchnerista Cristóbal López, dispuesto a interceder para que la Ciudad mejore su alícuota de participación en el negocio del juego, es decir del robo a los incautos. Hay mucha plata en juego en el negocio del juego. No se sabe qué piensan los intelectuales gay sobre el juego organizado. Pero en cuanto al tema de la formalización de los vínculos bajo la tutela del Estado no faltan quienes ya quieren ir por más, y ante la evidencia que muchos actos matrimoniales de la grey se consuman con la activa –o pasiva– participación de amigos, amigas, invitados y hasta con personal contratado ad hoc, ya apareció uno que, junto a su “grupo de amigos” –dice– “con los que suelo intercambiar fluidos corporales”, proponen demandar, “el derecho a la unión civil entre más de dos personas, con total independencia del género y la sexualidad”. Deben estar locos y locas: si la institución del matrimonio de parejas no fuese ya suficiente quilombo, imaginemos lo que sería una poligamia institucionalizada con la tutela de gobiernos y jueces y la intervención de abogados y abogadas que viven a la pesca de conflictos, copropiedades, herencias, bienes gananciales, pensiones post mórtem o desaires en la cena para pucherear a su modo abogansteril.