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Para leer antes de las seis de la tarde

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Sábado clave. Después de la frustración ante Arabia Saudita, el partido de hoy es decisivo. | afp

Sábado a la noche te paso a buscar/A bailar el Wadu Wadu que te va a gustar”, cantaba Virus ¿hace cuántos años? Era en 1981, cuando Hebe de Bonafini luchaba contra la dictadura, mientras que muchos de los que hoy la critican o directamente la denigran (a Hebe) la apoyaban (a la dictadura). En todo caso, la palabra clave es sábado. Sí, hoy sábado. Pues este es un mensaje a los eventuales lectores de esta columna: sería ideal que la leyesen antes de las 6 de la tarde. Porque en ese momento vamos a saber si la selección argentina de fútbol masculino, después del partido de hoy contra México, tiene aún chances de seguir en el Mundial y, tal vez, pasar a octavos de final, o ya se despidió estrepitosamente en la primera ronda. Es decir que, después de esa hora, esta nota puede llegar a envejecer definitivamente o, a la inversa, ser absolutamente premonitoria (el periodismo es así, una lotería).

Por supuesto, antes de las 6 de la tarde es muy difícil, por no decir imposible, saber qué pasará porque, ante todo, es muy difícil, por no decir imposible, entender qué pasó contra Arabia Saudita. Vi el partido con mi hijo de 14 años. Habíamos visto juntos el Mundial de Brasil, pero todavía era demasiado chico, y el de Rusia, que ya entendía bastante más. Pero ahora es muy diferente: él juega mucho y muy bien al fútbol, es el capitán de su equipo y, también, sabe mucho de táctica. No lo digo (solo) con orgullo paterno-futbolero, sino para contar una anécdota esclarecedora. Promediando el primer tiempo, me dijo: “Ellos tiran el achique y lo único que hace Argentina es tirar pelotazos frontales, sobre todo a Di María, que tiene que bajarla de aire, apretado contra la raya, y meter el centro con tres dedos… muy complicado”. Arabia no jugó muy diferente a cómo jugaban los equipos de Menotti, solo que en esa época, como no existía el VAR, los defensores desarrollaban intensamente sus bíceps: los equipos de Menotti jugaban básicamente a levantar el brazo, mirando al linesman, para que cobrara off-side (vean sino la manito levantada de Tarantini, en el gol de Naninga, en la final contra Holanda del 78). Después, ya en Boca, Menotti profundizó su técnica y logró que fuera el equipo con más expulsados del campeonato: al salir los defensores hacia adelante, todos en línea, con gambetear a uno se pasaba a todos, y los delanteros quedaban mano a mano con el arquero. Los defensores de Boca se cansaron entonces de tener que pegar de atrás, de ahí la cosecha roja, por citar la famosa novela de Dashiell Hammett. Pues Arabia solo jugó a ese truquito y Argentina nunca le encontró la vuelta a algo tan sencillo. Difícil de comprender. Entretanto, el diario La Nación, en su web, apenas unas horas después del partido contra Arabia Saudita, publicó una nota con este título: “Acusan a Arabia Saudita de llevar a cabo 12 ejecuciones mientras la atención se concentra en el Mundial”. A la noche quise volver a leerla –para comentarla en esta nota– pero curiosamente La Nación ya había borrado la nota de la web. ¿Será debido a la foto de Macri viendo el partido en la cancha junto a un grupete de jeques árabes, entre ellos el príncipe heredero saudí, acusado de asesinar a un periodista llamado Jamal Khashoggi, columnista de opinión de The Washington Post? No puedo afirmarlo ni desmentirlo. Y además de política no entiendo nada: estoy aquí solo para hablar de fútbol.

Fuera de eso, estos últimos días convivimos con toda clase de reacciones y rumores: si Messi está lesionado o no, si con Scaloni está todo bien o ya no, si tendría que haber llamado a Gio Simeone o al pibe Garnacho, y etc., etc., etc. En un canal de cable vi un debate entre dos brujos o algo así (creo que una se definió como “vidente natural” y el otro apenas como tarotista) con pronósticos opuestos sobre el futuro de la Selección. ¡Ya no se puede creer en nadie! Por mi parte, no conozco el futuro, pero sí el pasado: si contra Arabia Saudita el VAR no le cobraba ese hombro adelantado a Lautaro Martínez, Argentina se ponía 2 a 0, ganaba el partido, y hoy estaríamos todos pum para arriba, incluida tal vez esta columna.

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