1. Posdemocracia. Lo que al principio era un rumor lejano, un ruido en algún lado, de golpe es una estampida, un alud. El fin de 2025 llegó con ese sonido que parece la obertura de una ópera: desde el 26 de octubre la política parece desbarrancar en tal sentido, hasta llegar al DNU que cambia las tareas de la SIDE. A las elecciones de medio término en Argentina se sucedieron Venezuela, Chile, Granada en España, con el triunfo de Vox. El mundo parece ir en el sentido del más que recomendable documental que puede verse en YouTube, Estado de malestar, de Nicolás Lantos: aquello que comenzó con Reagan y Thatcher como una leve fisura parece derrumbar la pared más sólida: la de la institución democrática. La pregunta de si con la democracia se educa, se come y se cura está –estaría– en un momento crítico.
2. El saludo nazi de Elon Musk en la asunción de Donald Trump, que se repitiera en las cumbres conservadoras del CPAC (a las que asistió Javier Milei), a través del líder del MAGA, Steve Bannon, fue algo más que una provocación. Fue una declaración de principios. Quien no lo vio fue sencillamente porque no quiso.
3. El fin de año llegó con señales parecidas. En la última semana, antes que el DNU argentino, se conoció un texto del bloguero más que influyente neorreaccionario Curtis Yarvin en el que muestra su decepción por la “debilidad” de Donald Trump en el poder. Yarvin es claro: “Una revolución solo triunfa si, ante cada nuevo umbral de adicción, sabe aumentar la dosis sin perder su efecto sorpresa, hasta que queda claro que no puede quedar rastro alguno, no solo del antiguo régimen, sino incluso de la antigua forma de vida”.
4. Yarvin se toma un tiempo en su extenso texto para decir lo siguiente: “Como ha señalado el presidente argentino, Milei, hay que tomar todo el poder. Porque todo lo que nosotros no tenemos lo tienen ellos. Esta es la actitud de todos los cambios de régimen que han tenido éxito a lo largo de la historia. Y es también, cada vez más, la de la ‘derecha joven’ de nuestros años veinte, en todo el mundo (…) Un hard party es un partido diseñado para tomar el control incondicional y total del Estado”. Y agrega algo más, que puede resultar esclarecedor para quienes dudan sobre la impronta fascistoide de este tipo de ideologías: “Mientras que los hard parties de principios del siglo XX solo podían coordinarse con uniformes, en la calle, los de principios del siglo XXI solo pueden coordinarse a través de pixeles en una pantalla”.
5. En este contexto, la revista Crisis formuló un “manifiesto” lucidísimo sobre algunas traducciones posibles de esta situación a la manera argentina. El texto se llama “Cinco hipótesis sobre la posdemocracia” (https://revistacrisis.com.ar/notas/cinco-hipotesis-sobre-la-posdemocracia). Lo que señalan sus autores es lo siguiente: “Estamos ante un presente político cuya principal característica, o una de las más relevantes, es la puesta en cuestión de la democracia como horizonte de época. Esta simple mutación reorganiza el tablero de juego y nos obliga a modificar nuestro repertorio de acción y de análisis. Sin embargo, seguimos operando e interpretando la realidad como si estuvieran vigentes las reglas del esquema anterior. Por eso perdemos como en la guerra”. Las cinco hipótesis son las siguientes: a) el “cierre de ciclos” (“es posible que estemos ante la puesta en suspenso de los consensos básicos que rigieron desde 1983 hasta la fecha. Lo que el nuevo gobierno de La Libertad Avanza viene a cuestionar es el fundamento mismo del pacto democrático: la existencia de un soberano, el pueblo, que cedió el ejercicio de su poder a las instituciones representativas a cambio del reconocimiento de sus derechos”); b) la existencia de un “capitalismo sin democracia” (“los conquistadores de la tecnología han decidido desprenderse de las antiguas élites políticas, escribe Giuliano Da Empoli”, señalan); c) el “voto extorsionado”, a partir de la injerencia directa de los Estados Unidos en nuestra región, de manera militar, “y si no te gustan los barcos, la Casa Blanca te ofrece bancos”; d) “la reducción del campo de lo posible”, y e) “la clausura del espacio institucional”, un hecho de particular gravedad cuando en el próximo marzo se cumplen cincuenta años del golpe de Estado de 1976.
6. ¿Pesimismo desde el llamado campo popular? Sí. ¿Justificado? Más que justificado.
7. El acontecimiento político de 2025 fue el triunfo de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York. Quizás en su triunfo, hecho tanto en las calles como en las redes, en consignas tan potentes como hacer “una ciudad más asequible” a la gente, de este musulmán con amplio apoyo del judaísmo progresista –lo que constituye más que un símbolo una enseñanza–, que asumió su alcaldía con el año, esté la clave para pensar una política diferente.
8. Y –otra enseñanza más que simbólica– lo que está empezando a gestar son nuevos vasos comunicantes entre el progresismo de su país, los liberales, especialmente del Partido Demócrata, y los socialistas democráticos, como el mismo Mamdani, o Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez. Un artículo de la revista Jacobins cuenta cómo se dan esos vasos comunicantes entre, por ejemplo, el movimiento No Kings, de los liberales con los socialistas, que se acercan al poder en Nueva York para enfrentar el punto más extremo de la gestión de Donald Trump. Una dirigente “liberal”, codirectora ejecutiva de Indivisible Project, Leah Greenberg, explica: “Claramente no se trata de una fiebre pasajera. MAGA es una fuerza en la política estadounidense y va a serlo durante un período prolongado. ¿Cómo se sale realmente de esta situación? (…) Que alguien logre formular de manera convincente una propuesta alternativa es, de hecho, la forma en que vamos a desplazar nuestra política en una dirección que no implique confrontaciones constantes con el peor 30 por ciento de la sociedad estadounidense”.
9. Emilio Gentile, uno de los principales historiadores del fascismo, habla del instante huidizo. Es ese momento en el que todo se concatena para que pase algo. La Marcha sobre Roma del 22 fue ese momento: se dio todo para que Mussolini llegara al poder. Un siglo después, en Estados Unidos, y sobre todo en la Argentina, hubo algo de ese devenir: el azar se hizo necesidad. Pero también hay instantes huidizos del otro lado. Momentos donde sucede algo: lo que los filósofos llaman “acontecimiento”.
10. Un mapa posible para el optimismo es ese: los vasos comunicantes que comienzan a establecerse entre el centro liberal y los socialistas democráticos. Algo que no solo pasa en los Estados Unidos. Y que necesita la conciencia del fin de un ciclo, tal como dice el manifiesto de Crisis, para comenzar una nueva era.